¡Venga tu Reino Señor! - São Paulo, Brazil

Nos reunimos de los días 31 de enero a 03 de febrero del 2013 en la comunidad de los Agustinianos de la Asunción en Campinas, estado de São Paulo para el encuentro de la Familia Asunción de Brasil.

Este encuentro ocurre desde la década de noventa y congrega las cuatro ramas de la familia, es decir: Agustinianos, Religiosas, Oblatas y Hermanitas. A cada año nos reunimos en una de nuestras comunidades.
 
Aunque ocurra en Brasil, el encuentro viene ganando dimensiones internacionales, pues en los últimos dos años contamos con la presencia de miembros de nuestras fraternidades de países como Argentina, Chile, Paraguay y Congo. La dinámica del encuentro nos permite vivir momentos ricos de gratuidad y compartir, este año, por ejemplo, respondiendo a un trabajo previo, cada uno compartió creativamente a respecto de su origen, vocación, gustos, dones, límites y motivaciones. Durante todo un día pudimos conocernos más y contemplar la acción de Dios en el misterio de vida de cada uno y una.
 
También hacemos una reflexión respecto a un tema específico, en esta ocasión reflexionamos la Vida Religiosa Consagrada y sus retos a los jóvenes en el contexto de Posmodernidad, abordamos aspectos sociológicos y teológicos.
 
El padre João Bosco, Agustiniano de la Asunción, que asesoró el encuentro, hizo un rescate histórico sobre la manera como la Vida Religiosa era concebida antes del Vaticano II, la visión de un camino cierto, porto seguro. Enseguida habló de cómo las características del momento en que vivimos de Posmodernidad desafían a la Vida Religiosa, sobretodo la cuestión de la subjetividad, del inmediatismo, de la inseguridad, de la modernidad líquida, de la dificultad de enfrentar la soledad y los momentos de crisis, debido a poca capacidad de espera. Fue planteada una conversa en la que muchos participaron enriqueciendo la reflexión. João Bosco concluyó insistiendo en la necesidad de nuestra vida religiosa asentarse en una convicción personal profunda, y de volvernos a la experiencia fundante y a la certeza de que Dios no fallará.
Terminamos nuestros días de encuentro con un sabroso almuerzo, y partimos llevando con nosotros ánimo, esperanza y el compromiso de, cada uno en su realidad, seguir unidos en la oración, descubriendo, extendiendo y construyendo el Reino.
 
Familia Asunción 2013
 
18/02/2013
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