Una preparación a los votos perpetuos en inter-Asunción

Del 22 al 23 de junio, las jóvenes hermanas en preparación a los votos perpetuos de tres Congregaciones de la Asunción (Religiosas, Oblatas, Hermanitas) tuvieron la oportunidad de vivir una experiencia inter-Asunción.

El encuentro se amplió con la presencia de las hermanas Agustinas Nuestra Señora de París, en proyecto de fusión con las Religiosas, y las Hermanas Misioneras del Cabo. Fue un gran momento de mutuo conocimiento, de amistad y de ambiente fraterno.
 
La primera jornada estuvo consagrada al descubrimiento de nuestras historias: historia de nuestras vocaciones personales, de nuestras Congregaciones y las relaciones entre nuestros Fundadores en el origen de nuestras Congregaciones. 
 
Al final del compartir la historia de nuestras vocaciones personales, percibimos como Buena Nueva que cada una de nuestras vocaciones es un don de Dios y es única. Nuestro ‘si’ en seguimiento de Jesucristo es fuente de gozo para nosotras y para aquellos que nos rodean. Igualmente estamos convencidas que nuestros carismas son un tesoro para nuestras Familias religiosas, para la Iglesia y para el mundo. En efecto, cada Congregación presente intentó presentar su carisma con creatividad, lo cual apreciamos muchísimo. Pudimos descubrir lo específico de cada una y los elementos que nos son comunes. En esta diversidad, nosotras vemos una complementariedad para la extensión del Reino de Dios.
 
 
Al final de la jornada, Hna. Thérèse Maylis nos hizo un eco de lo que nuestros Fundadores vivieron juntos en el origen de nuestras Congregaciones. Estuvimos admiradas por los lazos de amistad, la mutua ayuda humana y espiritual. Remarcamos que incluso en las dificultades, Dios seguía obrando para suscitar nuevas energías.
 
La segunda jornada consistió en profundizar los tres polos de nuestra vida religiosa: vida de oración, vida comunitaria y vida apostólica. Cada tema estuvo trabajado por dos grupos diferentes. Cada grupo estaba invitado a sacar conclusiones, alegrías, transformaciones, y también los interrogantes que nos habitan. Como convicción, reconocimos unánimemente que la oración es una fuerza, fuente de vida y de gozo para nuestra vida consagrada y para nuestra misión. Igualmente somos conscientes de la presencia de Dios que nos transforma y nos abre a la vida fraterna. De mutuo acuerdo, sostenemos que la comunidad es el primer lugar de misión y escuela de amor. Nuestras diferencias que se tornan riqueza y complementariedad fortifican el espíritu de familia.
 
Durante este encuentro, la oración tuvo también un lugar importante. La sesión empezó por una oración de abertura durante la cual cada una fue invitada a decir su nombre y después escribirlo sobre una cartulina, una mano o un pie, que ella escogía como símbolo de su ‘si’ en seguimiento de Cristo.
 
 
Una hermosa celebración Eucarística presidida por el Padre Nicolás Poteau, asuncionista, concluyó la sesión. El Evangelio escogido para esta ocasión fue el de la luz y la sal; por ello se nos dieron esos símbolos para hacernos más conscientes de nuestra misión de testimonio al mundo de hoy. Acabamos en una cena intercultural y festiva que reforzó nuestros lazos fraternos; pudimos gustar a fondo el espíritu de Familia de la Asunción.
 
Damos muchas gracias a nuestras responsables por esta bonita idea de la sesión inter-Asunción en esta etapa importante de nuestra vida. Deseamos multiplicar este tipo de encuentros para mayor conocimiento mutuo. Así podemos vislumbrar mejor cómo trabajar juntas para la extensión del Reino.
 
 
Hnas Jacqueline Pagnangde RA, 
Germaine Musakata HA, Anne Dung OA
24/08/2016
Enregistrer au format PDF Imprimer l'article Enviar la referencia de este documento por email enviar por email
> Tous les articles remonter Remonter