Una buena ocasión para celebrar y para alegrarnos / Perú

Cincuenta años, bien pueden representar toda una vida. Y si han sido gozosamente compartidos, adquieren un mayor valor. Es justamente esto lo que hemos celebrado con ocasión de los 50 años de vida religiosa de nuestra Hermana Luisa. Nacida en Trujillo, al norte del Perú, ingresó en la Congregación e hizo sus primeros votos en el año 1962.

 
 
La inserción en diferentes pueblos, aquello que le ha permitido descubrir y contemplar el rostro de Dios entre los más pobres y la memoria viva de tantos amigos y amigas, se hizo presente en esta celebración. El salón de la comunidad cristiana, resultó pequeño para acogernos a todos. La fiesta comenzó entre abrazos, recuerdos y una abundante alegría.
 
Al iniciar la Eucaristía, hicimos un recorrido por estos cincuenta años de vida entregada al servicio de Dios y del pueblo. Una a una, se fueron encendiendo las velas que representaban los lugares donde Luisa ha sido enviada como Hermanita de la Asunción: Lima y Arequipa en Perú; Santa Cruz de la Sierra en Bolivia; Cali en Colombia; hasta llegar de nuevo a esta bella tierra peruana en la comunidad de Campoy.
 
Los cantos, la proclamación y la escucha de La Palabra, los signos, el cariño expresado y la calidez de quienes fuimos convocados y convocadas por este acontecimiento, llenaron de vida la celebración. No podía faltar el compartir fraterno, la comida, la música y el baile, expresión de un pueblo que sabe festejar y dar gracias. 
 
Nos quedamos con la palabra de Luisa, al hacer memoria de estos 50 años: “Para mí, ha sido precioso vivir con los pobres, amarlos y servirlos”.
 
Hermana Luz Miryam

 

29/05/2012
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