Túnez - De la familia humana al pueblo de Dios

El lugar de las parejas con bi-nacionalidad en nuestra vida de Hermanitas en el Magreb

Desde hace mucho en el Magreb, las familias entre cristianos y musulmanes han sido una prioridad en la pastoral de nuestras Iglesias y de modo natural nuestras comunidades de Hermanitas han estado abiertas especialmente a estas familias en las que, mayorita-riamente, son las esposas las que provienen del mundo occidental y están casadas con musulmanes.
A través de nuestras diversas inserciones y por los encuentros en nuestros barrios llegamos a conocernos y se crean vínculos de amistad.
 
Estas parejas, en particular estas mujeres, han hecho unas opciones radicales, comprometidas por esta alianza a integrarse en la cultura Magrebí, con su cónyuge, su familia, su lengua, su historia, plenamente inte-resadas y entregadas en la promoción de su país de adopción. Junto con sus esposos, ellas educan a sus hijos teniendo en cuenta la historia del mundo que les rodea.
A menudo, ellas se sienten más cercanas a nosotras que a las familias expatriadas, pues perciben en nuestras vidas esa misma opción que nos une a estos pueblos.
Nuestra comunidad es el lugar donde se puede expresar la esperanza religio-sa, el lugar donde pueden compartir soledades y dificu-ltades encontradas en esta disparidad de creencias. De hecho, su práctica religiosa está a menudo dificultada por las circunstancias de la vida, la de su familia y la de su familia política. Expresan fácilmente su necesidad de reunirse con la comunidad cristiana; nacen pequeños grupos para sostenerlas en su fe y acompañarlas, esto toma diversas formas: desde los auténticos encuentros en torno a un tema preciso, hasta el club de fabricación de juguetes, ocasión de encuentro informal en el que las mujeres pueden hablar libremente entre ellas. Una de nuestras hermanas, Mathilde de Chaunac sobresale en entendimiento de esta realidad y hemos encontrado aquí, en Túnez una participante de este grupo que guarda de ella un recuerdo indeleble. Los vínculos perduran más allá de los años: ¡qué alegría ver a una u otra después de más de treinta años de separación!
A través de estas parejas se vive un encuentro veraz entre el mundo árabe-musulmán y el “otro” mundo. Es un gran desafío de hoy vivir este encuentro en lo cotidiano, en la práctica conyugal y familiar. Sí, es posible, nos dicen ellos, y no sólo porque lo pensemos.
 
Estas parejas nos enriquecen, enriquecen a nuestra Iglesia por sus diferencias humanas y religiosas, sus luchas, su tenacidad en permanecer en la acogida del otro; “El amor solo no basta” dice una de nuestras amigas y sin embargo es el fundamento del vivir en pareja. ¿Qué quiere decir amar en este contexto, cómo educar a los hijos? Las cuestiones son enormes en cuanto a cultura, religión, ¡son tan diferentes!
 
Nuestro mundo de ahora en adelante, estemos donde estemos está hecho de esta mixtura cultural y religiosa, y esta realidad existe bajo todos los cielos. La familia de hoy, como la de ayer es el corazón de nuestro carisma, y aquí en Magreb, estas parejas de doble nacionalidad son un puente entre nuestros pueblos, entre oriente y occidente. El Padre Pernet nos ha querido en el corazón de la familia. Él nos ha transmitido este cuidado de reunir, de ser, sobre todo, artesanas de reunir, de congregar.
 
Esto es lo que nosotras hemos vivido con una alegría intensa en esta Navidad del 2013. ‘S’ y ‘S’ han podido liberarse algunas horas: ¡y eso que era un día ordinario en Túnez! ‘I’ y ‘A’, con sus dos hijos han venido a desayunar con nosotras, y durante la cena se les han unido sus amigos ‘R’ y ‘M’ y sus dos adolescentes mayores, que son todos también amigos nuestros por otro lado. Encuentro, intercambios, fiesta, alegría, crecidos gracias a estos encuentros inesperados entre ellos en nuestra casa y con nosotras.
 
El largo camino de sencilla amistad de la comunidad con ‘R’ y su familia desde hace años, nos hace recoger hoy con gratitud, la apertura del corazón de la familia entera al misterio del Verbo hecho carne… ¡Antes de unirse a nosotras en la cena, ellos, en familia, habían participado en la Eucaristía de la catedral!
 
 
Sí, en navidad este año, nos ha sido dado entrever el sueño de Esteban Pernet: Que la Hermanita, por una presencia atenta y amorosa a cada uno sea artesana de unión para “rehacer un pueblo para Dios”. GOZO.
 
La comunidad de Hammam-Lif. Túnez
28/07/2014
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