República Democrática de Congo - TOKOLA LISANGA en KINSHASA

“Dejad que los niños se acerquen a Mí, no se lo impidáis. Sabed que el Reino de Dios es para los que son semejantes a ellos.” Mc. 10,14

Yo soy Ernestine, congoleña. Vivo en Kinshasa la capital de la República Democrática del Congo, donde hay dos comunidades de Hermanitas de la Asunción. Pronuncié mis votos el 4 de septiembre del 2010, y desde ese año trabajo en nuestra escuela maternal, que se llama Tokola Lisanga que significa en castellano “Crezcamos juntos”.
Nuestra escuela se fundó en el 2006. Ahora hace ya ocho años de su existencia. Trabajamos con niños de 3, 4 y 5 años. Hace cuatro años que trabajo con estos pequeños.
 
Nuestra escuela tiene como objetivo: participar en la educación del niño, ayudarle a desarrollar su personalidad y acompañarle en su crecimiento para que con otros llegue a ser ciudadano y creyente útil a la sociedad congolesa.
los de 5 años
 
Durante dos años fui educadora de los más pequeños, niños de 3 años, un año estuve con los de 5 años y en el presente trabajo en la Dirección. ¡Oh, qué hermoso es trabajar con los niños! Yo viví con niños en familia, en el barrio antes de entrar en las Hermanitas, pero no prestaba atención a su comportamiento como lo hago ahora. Los niños son en verdad maravillosos, les quiero mucho, son muy interesantes. Ahora, presto particular atención a sus gestos, su manera de jugar, sus conversaciones, y les encuentro formidables. Doy gracias por esta oportunidad que he tenido de ejercer mi misión con los pequeños. Esta experiencia quedará grabada en mi corazón. Me ha sido de gran ayuda y juega un importante papel en mi vida cristiana y mi vida religiosa.
 
Desde que trabajo con los niños he comprendido muchas cosas que antes no comprendía, he aprendido de ellos y he adquirido conocimientos y cualidades que no tenía.
 
Con estos niños he aprendido la paciencia, el dominio de mi misma, la alegría, el perdón profundo, la confianza… Con ellos es necesario tener una gran paciencia, un corazón de madre que ama a todos sus hijos sin preferencias. Amar a todos, los más dotados y los menos dotados, los animosos y los tímidos. Los niños nos tienen más confianza que a sus padres. Para ellos la palabra que tiene más valor, es la que la hermana ha dicho en la escuela.
 
Por la mañana a las 7h.30 cuando llegan a la escuela, están muy contentos, sonrientes, pero algunos están un poco enfurruñados porque se les ha despertado pronto y querían seguir durmiendo. A las 8h hacemos un corro cantando, es un momento muy importante, en el que el niño que estaba enfadado o el que lloraba cambia a su actitud normal, para empezar bien el día.
 
En la Dirección no todo es fácil, es una invitación a la vigilancia, a la prudencia, a la sensatez, siempre sostenida por la ayuda de mis hermanas.
 
Durante el recreo, jugando un amigo empuja al otro. Este, llorando, viene a decirme que le han pegado. Yo llamo a los dos y digo al que había pegado al amigo que le pida perdón. Sin dudarlo, sin pensarlo, pide perdón a su amigo y yo le pregunto al otro ¿Tú le has perdonado? El me responde: si, le he perdonado. Y en el mismo instante los dos amigos se dan la mano y continúan jugando como si nada hubiera pasado. Esto me impresionó, porque en nosotros, los adultos, semejante perdón sería un perdón sin fuste, sin sentido, pero para los niños es un perdón profundo, es verdaderamente perdón. Enseguida pensé en las palabras de Jesús: “Si vosotros no sois como los niños no entraréis en el Reino de los cielos.” Mt. 18, 3
 
Doy gracias a Dios por esta oportunidad que El me ofrece de ejercer mi misión con los niños, y con Jesús doy gracias a Dios diciendo: “Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, yo te bendigo, porque lo que has escondido a los sabios y entendidos lo has revelado a los más pequeños.” Mt 11, 25
 
Ernestine 
     
  
 
10/06/2014
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