Perú : VIDA COMPARTIDA, NOVICIADO DE LIMA

Somos Raquel, Irene y Fanny, jóvenes del Congo que desde hace ocho meses, iniciamos nuestro noviciado en Lima Perú. Con mucha alegría, compartimos con ustedes algunas de las experiencias que estamos viviendo en nuestro proceso de formación.

Desde nuestra llegada al aeropuerto, fuimos acogidas por la comunidad. Nos sentimos en casa: muy contentas y felices. Los primeros días, fueron para ubicarnos en nuestra comunidad y para conocer la comunidad de las hermanitas mayores que está como a unos 15 minutos de la nuestra. Ellas también nos han acogido muy bien. Visitamos luego el barrio, el mercado, la capilla de nuestra comunidad cristiana, los distintos sectores que componen la Parroquia. Cuando nos presentaban a la gente, todos estaban muy contentos de vernos y nos regalaban una sonrisa que nos hacía sentir en casa. Nuestra mayor dificultad estaba en el idioma, no era fácil hablar y comprender lo que escuchábamos, pero aún así intentábamos comunicarnos con un gesto, una palabra y era una alegría sentir que de alguna manera nos comprendíamos. La gente mostraba mucho interés por hablar con nosotras. Siempre les sentimos muy amables y acogedores.
Después de una semana, empezamos nuestro curso de español, con la profesora Betty, a quien hemos sentido como una madre con sus hijas. Teníamos que desplazarnos al otro extremo de la ciudad para ir a su casa, donde recibíamos el curso tres veces por semana. Rápidamente aprendimos a movilizarnos en el metro, así que aprovechamos bien esta oportunidad, entre las clases de gramática con Betty y la ayuda de Erika, otra profesora con quien practicábamos la conversación. Este curso de español fue muy útil para nosotras, ahora podemos comunicarnos sin problema.
 
 
Con nuestras profesoras y otros estudiantes de español
 
En la comunidad, nos sentimos muy contentas de compartir nuestra alegría con las hermanitas. Esta es una comunidad abierta, que comparte la vida, que entra en diálogo y se mantiene unida. Aquí se favorece mucho el encuentro con los vecinos y la gente de la comunidad cristiana. Es también una comunidad orante, alegre, festiva, en la que nos ayudamos unas a otras.
 
 Raquel, Bernie, Irene, Luz Miryam, Fanny, Rocío
Comunidad del Noviciado
 
 
Relaciones y experiencia con la gente del barrio
 
En el encuentro con la gente del barrio, valoramos mucho su interés por conocernos. Fácilmente, en el bus, en la calle, en los grupos, nos preguntan: ¿de dónde vienen?, ¿Qué les parece Perú?, ¿Les gusta la comida?...Cuando vamos a la eucaristía en una u otra capilla del barrio o también en el mercado o en la calle, la gente viene para saludarnos y expresarnos su acogida. 
 
Durante el mes de enero, participamos en las vacaciones divertidas con los niños del Apoyo Escolar y desde marzo, seguimos ayudando en este programa junto con las hermanitas y algunos voluntarios. Los niños también nos ayudan a practicar el español. Nos dicen: “hermanita, vamos a leer juntos mi cuaderno para que aprendas a leer bien”. Con ellos aprendemos mucho. Nos abrazan con cariño y nos preguntan una y otra cosa.
Desde el mes de Abril empezamos a participar, una vez por semana, en algunos programas de la comunidad cristiana: Irene, participa en Catequesis familiar, con los niños que se preparan para su primera comunión. Raquel colabora en el Centro de estimulación temprana de la parroquia, con niños de 2 y 3 años. Fanny comparte con otros jóvenes la animación del grupo de catequesis juvenil, en el que se preparan para vivir su confirmación. Toda esta experiencia es muy bonita y nos hace ver que el mundo es más grande de lo que pensamos. 
 
 
Clausura del taller de danza en las vacaciones divertidas del Apoyo Escolar 
 
 
Compartir con otros jóvenes en formación
 
Empezando el mes de marzo, iniciamos las clases en la CONFER (Conferencia de Religiosos). Vamos tres días a la semana y llevamos dos cursos por día. Esta experiencia es muy interesante para nosotras, nos permite conocer cosas nuevas y nos da muchos elementos para nuestro crecimiento personal. Además de los cursos, participamos también en talleres y retiros mensuales, que nos ayudan bastante a reflexionar, profundizar y hacer nuestro discernimiento.
Entre nuestros compañeros no hay sólo peruanos, sino también de diferentes países, sobre todo de América Latina, y también hay algunas jóvenes de Burkina Faso. Es una bonita oportunidad para conocernos, relacionarnos unos con otros, hacer amistad. Formarnos con gente de otras culturas es una gran riqueza para nosotras. 
 
Con nuestros compañeros y compañeras en la Conferencia de Religiosos
 
En los momentos de descanso entre uno y otro curso, intercambiamos mucho. Siempre hay preguntas acerca de nuestros países y todo esto nos ayuda a entrar en diálogo. También con los profesores tenemos una buena relación. Son muy comprensivos y siempre se acercan para preguntar si hay algo que no ha sido claro o si es necesario explicar de nuevo.
 
Esta experiencia en la Confer es muy significativa para nosotras. Los contenidos y todo lo que vivimos cada día es de gran ayuda para conocernos más como personas, conocer mejor lo que tiene que ver con esta opción de vida religiosa y profundizar nuestra relación con Dios.
 
Al regresas a casa retomamos con las hermanitas los contenidos de los cursos, para asimilarlos mejor, aclarar alguna duda y compartir las inquietudes que van quedando para nuestra vida. Cada quince días, dedicamos un tiempo especial para conocer y profundizar acerca de nuestra espiritualidad. Es un tiempo muy significativo en el que podemos acercarnos cada vez más a la vida de la Congregación.
 
Al fondo se divisa Campoy, barrio donde vivimos 
 
Todo pasa muy rápido, pero a la vez parece que lleváramos mucho tiempo aquí, por tantas cosas vividas. Damos gracias a Dios y a la Congregación por esta oportunidad tan llena de cosas bonitas.
 
Raquel, Irene, Fanny
Novicias en Lima

 

06/07/2016
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