Permanecer de pie

Han sido numerosas las manifestaciones de solidaridad y unión en sus oraciones con ocasión de los acontecimientos dolorosos que acaba de vivir Francia.

Gracias por haber percibido con nosotras hasta qué punto estos actos de violencia amenazan la libertad de expresión, la libertad de religión, y tocan valores profundos para todo ser humano.
 
Una multitud inmensa de hombres y mujeres, jóvenes y menos jóvenes, de toda opinión, de toda religión, de toda condición y de toda nacionalidad, han marchado juntos-as, ayer en París, en Francia entera y en el mundo, para « permanecer de pie » ante estos actos de horror, a la vez expresar su voluntad de vivir en una sociedad abierta, donde sea posible pensar y expresar sus opiniones libremente.
La vinculación a los valores de la República ha primado por encima del miedo, para significar que la decisión de matar no puede ser la respuesta al desacuerdo de la expresión de sus opiniones. La toma de conciencia de la importancia de la libertad, la igualdad y la fraternidad se ha despertado para muchos-as. Estos valores son esenciales para todos-as y para todos los países.
 
Este 11 de enero de 2015 ha sido un gran momento de comunión en el que la historia se ha escrito con letras mayúsculas; es necesario que a partir de aquí, continúe escribiéndose con letras minúsculas con la misma participación de todos-as.
 
El Consejo general
14/01/2015
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