Pascua 2012 en Colombia

Después de haber vivido varios años la experiencia de Semana Santa en África, con toda la riqueza de una liturgia bien cuidada, alegre, festiva y profunda, regresé a Colombia donde he tenido la oportunidad de participar durante algunos meses en una comunidad inter-congregacional con las Religiosas del Sagrado Corazón, situada al sur occidente del país en una zona rural poblada por campesinos e indígenas; concretamente en Santa Leticia Cauca.
 
La misión es sobre todo de acompañamiento a las comunidades y apoyo a una granja asociativa agropecuaria que ha surgido del empeño y deseo de superación de algunos jóvenes: hombres y mujeres de la misma población. Ellos han recibido una formación específica para el cuidado y cría de animales domésticos y de ello depende el sustento de sus familias.
 
Durante el tiempo de la Semana Santa estuve compartiendo con dos poblaciones campesinas en veredas un poco alejadas del caserío principal. El espíritu religioso y colectivo de la gente nos permitió vivir las diferentes celebraciones de la Semana Santa en un ambiente de participación comunitaria, sin la presencia del sacerdote pues el territorio de la parroquia a que pertenecen es muy extenso y el párroco no alcanza a desplazarse a todos los lugares.
 
Quiero destacar la vivencia del jueves Santo: celebrando el mandamiento del amor, los campesinos propusieron hacer un día de compartir en comunidad uniéndose las dos veredas más cercanas. Cabe anotar que las casas son dispersas en la montaña y para todo hay que hacer largos tramos a pie o a caballo. 
A las nueve de la mañana nos dimos cita y poco a poco fueron llegando de distintos lugares los hombres, mujeres y niños llevando algún presente para la preparación del almuerzo comunitario. La alegría del encuentro y el trabajo de preparación colectiva del alimento fueron un signo hermoso que me recordó la cena de Jesús con sus amigos.
Después de almorzar, hubo un rato de recreación y luego la reflexión sobre el sentido del Triduo Pascual. Como muchos de ellos son analfabetas, facilitamos la elaboración de carteleras con imágenes alusivas a cada día.
Después de haber celebrado con gozo el encuentro comunitario bajamos de la montaña en medio de un torrencial aguacero, porque estamos en época de lluvias.
Sin quejarse y felices de tener la Semana Santa acordaron para el día Viernes hacer en otra vereda la procesión del viacrucis, veneración de la Cruz y reflexión sobre las 7 palabras de Jesús en la Cruz.
La Vigilia Pascual la celebramos en el caserío principal donde está la sede parroquial; la participación fue masiva. Los indígenas y campesinos acudieron haciendo largas caminadas, hasta de 6 horas por la montaña y bajo la lluvia: hombres mujeres y niños de todas las edades, llegaron al pueblo para celebrar juntos la Pascua.
Todo se vivió en la sencillez de quienes encuentran el sentido y la fuerza de su vida en la Fe. Es muy impresionante para mí, la experiencia religiosa de los pueblos sobre todos de los más pobres.
Quiera Dios que podamos dejarnos “evangelizar” por ellos pues cada día confirmo en acción de gracias la experiencia de Jesús quien lleno de alegría dice:
“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado a los sencillos las cosas que escondiste a los sabios y entendidos. Sí, Padre porque así lo has querido.”
 
Hermana Amparo, Región Pacífico Andina