Nuestra misión en Auckland, Nueva Zelanda

El enraizamiento puede que sea la necesidad más importante […] del alma humana.

Auckland es un istmo situado en una zona volcánica, los ríos de lava han formado sus principales arterias, aquí y allá existen conos e islas que verdean sobresaliendo sobre el azul del mar que constituye el extrarradio de la ciudad. Además de ser la ciudad más grande de Nueva Zelanda es también la más multicultural. La comunidad asiática, que es importante, roza la población más grande de la Polinesia en el mundo. En el 2010, la población de Auckland contaba con 188 grupos étnicos, haciendo de esta ciudad la más cosmopolita de Nueva Zelanda.
Auckland es centro de actividad a nivel comercial, de empleo y de enseñanza, y con seguridad su desarrollo va en crecimiento, ya que cada vez más Neo-zelandeses e inmigrados vienen a instalarse en la región.
La creación de Auckland Super City en noviembre del 2010 representó un gran cambio para el gobierno local de Nueva Zelanda: ocho consejos municipales se fusionaron para formar solo uno, lo que significa que el 35% de electores Neo-Zelandeses están desde ahora representados por un único ayuntamiento.
 
Las Hermanitas están presentes en Papatoetoe y en Otara.
 
Papatoetoe está en las afueras de la aglomeración de Auckland (Norte de Nueva Zelanda), y es uno de los barrios más extensos de la región, al que se le llama más comúnmente el Sur de Auckland. Desde el inicio de la colonización de Nueva Zelanda, Papatoetoe ha sido siempre habitado.
 
La población de este sector creció, sobre todo, después de la segunda guerra mundial, cuando muchos de los hombres que volvían de la batalla consiguieron alojamiento aquí. La media de edad de la población es de 31 años, 34% son Europeos Neo-Zelandeses, 33% son de origen asiático, 26% de las Islas Pacíficas y el 16% son Maorís.
 
Otara está situada a 18 kilómetros al Sureste de Auckland. Su nombre es la forma reducida de Te Puke Otara, literalmente “la colina de Tara”, que era un Rangatira (jefe Maorí) del sector. La colonización europea de Otara empezó a principios de los años 1860, la mayor parte de los colonos eran de origen Escocés o Irlandeses presbiterianos.
 
Después de la segunda guerra mundial, Otara se convirtió en una zona de viviendas sociales, que hoy se caracterizan por su gran proporción de residentes procedentes de las islas del pacífico: constituyen el 68% de la población de Otara. Durante mucho tiempo Otara ha registrado la tasa más alta de criminalidad del país, pero recientemente, el aumento de los efectivos de policía, unido a una política de mantenimiento del orden por la presencia de policía de proximidad, ha permitido reducir la delincuencia y establecer una relación menos hostil entre los residentes y la policía.
 
La salud y el bienestar de la población de Otara es desde hace años una preocupación para los responsables de la comunidad y para los profesionales de la salud. Se formó un comité de colaboradores sociales para encontrar soluciones y llegar a mejores resultados a nivel de salud de los habitantes de Otara. De la reflexión se destacó claramente que la implicación de la comunidad en los servicios de salud era vital para llegar a una mejora estable de esta. Después de su puesta en marcha se tomaron medidas importantes sobre este objetivo.
 
La misión de las Hermanitas en Nueva Zelanda
 
Las Hermanas Verónica y Bárbara viven en Petone y Upper Hutt, Wellington. Ambas comparten y viven nuestro carisma con los habitantes del sector.
 
Bárbara, entre otras cosas, ayuda a personas mayores y enfermos en fase terminal, con visitas a domicilio y/o en residencias, acompañándolas para las compras o las visitas al médico. Bárbara ayuda a una joven mamá que tiene un niño de dos años y que estaba encinta; tenía necesidad de mucho apoyo afectivo ya que había perdido dos bebés en dos años. Ahora después de dar a luz un niño sano tiene todavía ansiedad y a menudo necesita ser tranquilizada.
 
Esto es lo que nos escribe: “La iniciativa de este proyecto surgió del cura de la Parroquia, que organizó conferencias sobre el tema, antes de nombrar un coordinador para el grupo y de darnos recursos. La respuesta fue entusiasta y rápidamente se formaron cinco grupos. La meditación no es algo nuevo en la experiencia cristiana, al contrario está profundamente enraizada en la tradición cristiana de oración. La renovación de este método de oración llegó del monje inglés Jhon Main O.S.B.: después de su muerte, Lawrence Freeman O.S.B. fue el director de la comunidad mundial para la meditación cristiana. Este último viajó por todo el mundo, para ofrecer retiros de meditación, etc. El tiempo de meditación silenciosa es el punto esencial y el objetivo principal de la reunión, y es por este medio como mucha gente hace la experiencia de la presencia de Jesús en sus vidas, y toman conciencia de lo que la contemplación siembra en ellas mismas.”
 
Hnas Manusiu y Leiola – Otara
 
Leiola trabaja como voluntaria en C.A.B. de Otara y escribe así:
 
“El Citizen Advice Bureau Otara (CAB) (Te Pou Whakaawhirinaki o Aotearoa) ¿Qué es? Somos una Agencia de Barrio que ofrece información, consejos para ayuda de nuestras comunidades; estamos en 91 puntos en Aotearoa, entre el norte de Invercargill y el extremo sur.
La Oficina de Otara es una de las 5 Oficinas delegadas por el Consejo Municipal de Manukau, que hoy forma parte del Consejo municipal de Auckland. Tenemos Estatuto de Asociación, afiliada a nuestra organización nacional. El objetivo es garantizar que los individuos no ignoren sus derechos en cuanto a los servicios que se ofertan a nivel local y nacional. La oficina ofrece información, consejo y apoyo de manera gratuita, imparcial y confidencial a todos los individuos y hace un uso responsable de la experiencia así adquirida.”
 
Refugiados/emigrantes
 
Este compromiso responde al mensaje de nuestro Capítulo General, y sobre todo porque hay una gran demanda de trabajadoras sociales para ayudar a los refugiados que acaban de llegar a Nueva Zelanda. Me dijeron que se haría una formación de 6 semanas y me dieron la opción de hacerla o no, en razón de mi experiencia de trabajo con los refugiados de Hamilton. Me parecía que era una buena ocasión de seguir la formación ya que las cosas han cambiado mucho después, y necesitaba poner al día mis conocimientos sobre las diferentes agencias y organizaciones. Encuentro esta formación muy útil y enriquecedora: conocer las agencias, crear contactos con las organizaciones u organismos. Es un buen medio para “réseauter” (réseau=red). El programa aporta a las trabajadoras competencias, conocimientos y la confianza necesaria para poder ofrecer a los refugiados, que acaban de llegar, una ayuda concreta, consejos y amistad durante los seis primeros meses de su instalación.
 
Servicios a los refugiados (Auckland)
 
Auckland es la principal agencia para refugiados en Nueva Zelanda. Desde su lanzamiento en 1976, ha ayudado a más de 40.000 refugiados a rehacer sus vidas en un país nuevo para ellos. Los servicios ofrecidos a los refugiados les permiten utilizar sus propias fuerzas y adquirir suficiente autonomía para llegar a ser gestores que participan plenamente en su nueva comunidad. En todas las capas de la sociedad se pueden encontrar personas que antes habían sido refugiados, lo que hace que el tejido social, cultural y económico de Nueva Zelanda sea cada vez más multicultural.
 
Existen dos caminos por los que los refugiados pueden establecerse en Nueva Zelanda. Primero, gracias a un acuerdo sobre las cuotas pasadas con la UNHCR (Agencia de las Naciones Unidas para los refugiados). Luego, por el estatuto de refugiado al que pueden acogerse después de su llegada al suelo Neo-Zelandés. El estatuto se confirma después según las convenciones. Cada año, Nueva Zelanda acepta 750 refugiados según un acuerdo con la UNHCR. Nueva Zelanda es uno de los 20 países que ofrece un programa de este tipo desde hace más de 20 años para ayudar a establecerse a los refugiados.
 
Después de la formación y de una entrevista de aprobación, cada trabajadora se integra en un pequeño equipo de tres que es presentado a una familia de refugiados. A nuestro equipo se le atribuyó una familia procedente de Birmania. Nuestra primera tarea fue asegurarnos de que su casa (alquilada por el Estado) estuviera en condiciones de ser habitada. Las tres nos preocupamos por obtener muebles (camas, sofá, sillas, mesa). El almacén de San Vicente de Paul nos facilitó visillos, platos/tazas y todo lo necesario para la cocina. La familia recibió una ayuda de instalación para pagarse lavadora y nevera.
 
El día de San Andrés (el año anterior) todo el equipo fue a buscar a la familia (los padres y sus dos hijas de 9 y de 4 años) al centro de refugiados de Magere, para acompañarles a su nueva casa. Cuando llegamos al Centro nos dijeron que no se podría ir a la casa hasta después de las 2 de la tarde. La familia estaba un poco decepcionada pues la mayor parte de las familias del Centro ya habían marchado y ellos tenían prisa por ver su nueva casa.
 
Me di cuenta de que debíamos esperar unas cuatro horas y como nuestra casa de Papatoetoe es el lugar más cercano del Centro, me dije que la mejor solución sería ir todos a hacer tiempo a nuestra casa. Improvisamos juntos un almuerzo y la familia pudo distenderse un poco. Los padres se sentían felices al poder hablar algo sobre ellos mismos y de su país de origen. Las hijas estaban más contentas que todo, corretearon por todo el jardín. Después con poco más de 20 ó 30 minutos llegamos a la nueva casa, era grande la alegría de esta familia por disponer ya de “su casa”. Comprobamos que estaba bien la electricidad y que había reserva de alimentos y lo necesario para la noche. Nos despedimos y dejamos tras nosotras una familia muy feliz.
 
Durante las tres semanas que siguieron, trabajamos con la familia ayudándoles a conocer el barrio, donde estaban situadas las paradas del autobús, el supermercado, el centro sanitario, el médico. La hija mayor descubrió su escuela y la familia pudo hablar con los maestros con los que visitaron la escuela. La pequeña estuvo muy contenta por ir a la guardería. Los padres, ambos, hicieron un curso de inglés impartido especialmente para refugiados. Esto dio ocasión de reunirse con otros refugiados y particularmente con gente de Birmania. La familia poco a poco se fue familiarizando con el sector, hicieron nuevos amigos, y han descubierto con entusiasmo su nuevo barrio.
 
Después de 6 meses hubo una sesión de evaluación tanto para el equipo y los trabajadores sociales, como para la familia.
 
La familia expresó su gratitud por todo lo que se había hecho por ellos. Yo continuaré apoyando y ayudando a la familia, especialmente para acompañarles a las visitas médicas al hospital. El mes pasado me anunciaron que en septiembre la familia iba a aumentar. Para ellos es un gozo tener un “petit kiwi” (expresión Neo-zelandesa para anunciar un nacimiento) en la familia. Pronto vamos a empezar a recoger ropa para el bebé.
 
Para terminar, añado esta frase de Simone Weil “el enraizamiento puede que sea la necesidad más importante […] del alma humana…”
 
Eleni, Hermanita de la Asunción
23/07/2012
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