La presencia de los consagrados entre los pobres, por Mgr Housset

Con mucho gusto expreso lo que la diócesis de La Rochelle et Saintes recibe y espera de los consagrados, en total reciprocidad.

Lo que aportan las religiosas (18 congregaciones están presentes) es ante todo su presencia entre los pobres, por medio de los equipos de sacerdotes al servicio de las parroquias y por las comunidades religiosas implantadas en barrios desheredados de nuestras ciudades y pueblos rurales. La escucha de las confidencias de las mujeres de medios populares es, entre otras realidades, irreemplazable, como su presencia en organismos no confesionales de solidaridad. 

Las religiosas participan también en la animación de servicios, a nivel diocesano, en las parroquias o en las casas de la diócesis: catequesis, vida espiritual, peregrinaciones, misión marítima, escuelas católicas, EHPAD, etc…Aportan su competencia, abnegación, el testimonio de su fe …y su sonrisa muy apreciada. 
 
Lo que la diócesis espera de los consagrados es también importante: 
- Seguir siendo testigos de la gratuidad de Dios en una sociedad donde el mercado ha invadido todos los sectores de actividad. Todo se compra, todo se vende en nuestra sociedad híper liberal. Solo el Amor de Dios sigue siendo gratuito.
- Seguir estando cerca de los excluidos, los precarios, los que no cuentan para una sociedad que empuja cada vez más sus criterios de realización y de éxito social. La dinámica del camino « Diaconía, sirvamos la fraternidad » mostró en el encuentro de Lourdes de mayo de 2013, que los pobres pueden tener un lugar real en nuestras Iglesias. Numerosas religiosas participaron en él.
- Seguir viviendo en comunidad, aunque no es fácil, sobre todo en una sociedad que fomenta el deseo de autonomía, con su vertiente negativa, el individualismo. Las consagradas dan testimonio de que las comunidades son posibles. Vida comunitaria y auténtica autonomía no se excluyen. Existimos para compartir la intimidad de las relaciones Trinitarias. Y cuando estemos en el corazón de la comunión entre personas divinas (por ahora, estamos en camino), recibiremos la plenitud de nuestras personalidades.
- Seguir siendo testimonios de esperanza. El porvenir de muchas congregaciones es incierto. Pero, con formas variadas y renovadas, la vida religiosa es y seguirá siendo indispensable para la diócesis. La esperanza fundada en Cristo Resucitado no puede decepcionarnos. 
 
+ Bernard Housset
Obispo de La Rochelle et Saintes
20/04/2015
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