Navidad 2016 con las Hermanitas

No dudemos en ser estas casas abiertas, acogedoras de los demás, vinculadas, cada una a su manera, con aquellos y aquellas que se preocupan por los excluidos, por las refugiadas, y también por todos y todas los que están solos/as a causa de la enfermedad, la vejez, la carencia de relaciones, todas las miserias sociales y materiales que sitúan a las personas al margen de la sociedad

« Y el Verbo se hizo carne,
y permanece con nosotras/os….
hoy y para siempre »

 
¡Un encuentro! O mejor, la « decisión » de un encuentro!
Dios, creador nuestro, quiso permanecer con nosotras/os. Este encuentro, este acontecimiento inaudito se preparaba desde "el comienzo de la humanidad", "desde siempre". Y a través de la Biblia recordamos muchos otros encuentros. El que más nos habla en este año de preparación al Capítulo General, es sin duda, el encuentro de María con Isabel. Estas dos mujeres vivieron este instante privilegiado con un Gozo total. El gozo que suscita el encuentro cuando da la Vida. El gozo de descubrir que la Salvación que esperaban se realiza.
 
Hoy, en nuestro mundo actual tan doloroso, ¿Podemos entrar en lo más profundo de nosotras para reencontrar este Gozo de la Salvación que pasa por la encarnación de nuestro Dios?
Detengámonos para meditar las palabras que Etienne Pernet decía a las hermanas cuando quería transmitir hasta qué punto, el Señor emprendió el camino del amor por nosotras/os:
 
« ¿Qué hace? (Nuestro Señor) Porque nos ama, quiere permanecer en medio de nosotras/os... Se abaja más aún que en el pesebre y en la cruz… desaparece bajo las apariencias… se hace alimento, lo comemos...
 
¡Ah! hijas mías, deseo que comprendan bien esta doctrina que nos hace fuertes. Deseo que sean así y se lo pido a Nuestro Señor. Si, sépanlo bien, las que están aquí y todas las que vendrán después, estén totalmente dispuestas a ofrecer sus espaldas para llevar la cruz, caminen con valentía, vayan hasta el fin, estén decididas a dar la vida, gota a gota, hasta la última, para la salvación de las almas.
 
Recuérdenlo bien, es tan fácil dejarse llevar, es tan dulce poder apoyarse en alguien y dejarle, sino todo el trabajo, al menos una buena parte. No, no, en casa, nada de esto. El pesebre: contentémonos con un establo. La cruz: no nos quejemos del sufrimiento, contentemonos de poder expiar. En la Misión, desde el momento en que Dios bueno nos pide sacrificarnos por todos y por todo, hagámoslo de todo corazón.
 
…Esta noche me preguntaba ¿Qué hace falta para que el sacrificio sea completo y para alcanzar este fin bienaventurado que hace que Dios está contento porque nos hemos entregado tan completamente a El que ya no tenemos nada? Me colocaba al pie del pesebre contemplando al Niño Jesús, y veía dos cosas que les comparto esta mañana, porque pienso que son tan auténticas como profundas... He aquí las dos notas clamorosas que conmueven nuestras almas delante de Jesús naciendo: abajamiento y generosidad.
 
Si comprendemos esto hijas mías, si nos acercamos a Nuestro Señor adorándolo en sus anonadamientos y en su amor, habremos captado algo del Misterio de la Encarnación, del Nacimiento de Nuestro Señor y de la Redención » (« Perfiles de una espiritualidad: El misterio de Jesucristo », p.32-33).
 
Dejémonos impregnar por estas palabras de fuego de Etienne. Que El nos comunique su ardor apostólico y su generosidad sin límites para ser configuradas con nuestro Señor.
Navidad nos repite la urgencia y la llamada gozosa de continuar esta misión de encarnación.
 
« La Iglesia está llamada a ser la casa abierta del Padre » nos dice el Papa Francisco en la exhortación apostólica La Alegría del Evangelio. No dudemos en ser estas casas abiertas, acogedoras de los demás, vinculadas, cada una a su manera, con aquellos y aquellas que se preocupan por los excluidos, por las refugiadas, y también por todos y todas los que están solos/as a causa de la enfermedad, la vejez, la carencia de relaciones, todas las miserias sociales y materiales que sitúan a las personas al margen de la sociedad.
 
Seamos casas de Paz, donde la reconciliación y el perdón existen entre hermanas en la comunidad y constructoras con otras y otros de no-violencia. Una casa de paz que protege el planeta con los gestos más ordinarios de la vida, y cuando es posible, con nuestras palabras y compromisos colectivos.
 
Seamos casas de Paz dejando espacio a la oración personal, a la contemplación de Dios, que en su Hijo se une a nosotras/os con su abajamiento para resucitarnos hoy con El.
 
Así, este camino de encarnación que estamos llamadas a vivir cada día en su expresión radical, puede hacer oír su voz. Esta voz revela el Amor de Dios para cada persona, como única, y en primer lugar por el más pequeño, « lo más bajo »: Amor entregado, que en un mundo globalizado es fuente de vida para todas/os.
 
¿Acaso no encontramos ahí nuestro gozo, nuestra fuerza y confianza, para que con Cristo, niñito de Belén, podamos acoger y ofrecer a nuestro mundo los « signos de Luz » que anuncian la Salvación:
Un Niño nos ha nacido
Un Hijo se nos ha dado,
¡Es eterno el poder de su amor!
 
¡Feliz Navidad! y que en este año 2017 sepamos ir « al encuentro » de muchos y muchas para hacer crecer una vida justa y fraterna.
 
Con todo nuestro afecto fraterno
El Consejo general
21/12/2016
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