"Mosaïques.9" : terreno de misión

Tres Hermanitas nos presentan la Asociación MOSAICOS.9, puesta en marcha por un equipo compuesto de Hermanitas y de amigos. Juntos realizan su misión en este lugar.

La Asociación Mosaicos, situada en el norte de París en vistas de acoger a familias inmigradas de este barrio, cuenta ahora con cinco años de existencia.
Como jubilada voluntaria participo desde el inicio y me regocijo de la evolución de este centro.
 
Todas las familias que vienen al centro, han sido orientadas por trabajadoras sociales escolares o municipales. El boca a boca también funciona bien. Son todas familias inmigrantes, llegadas de al menos 25 países distintos, a menudo con mal alojamiento (realquiladas, pisos muy pequeños), con muchas preocupaciones a las que hacer frente.
 
 
La entrada en Mosaicos es fácil, basta pasar la calle, abrir una puerta y encontrarse a pie llano en la entrada, donde incluso los cochecitos de los niños pueden entrar directamente. Por eso las familias dicen que enseguida se sienten acogidas y a gusto.
A mí misma me encanta venir a Mosaicos, a media jornada, donde mis servicios se concretan entre la acogida constante, porque las peticiones afluyen, y en colocar a las personas en pequeños grupos para el aprendizaje del francés y dos tardes para el apoyo escolar.
 
¡En el conjunto, la realidad cobra vida en cuatro salas!
 
Unos treinta voluntarios se reparten a lo largo de la semana, con 1, 2 ó 3 alumnos adultos, si es posible de niveles parecidos.
Para estas personas llegadas de muy lejos, la regularidad y la puntualidad no se dan sin más. Venir a una hora precisa, ser atendidos por un profesor voluntario, que el mismo viene de otro barrio, no son cosas fáciles a principio de curso, pero se aprende si se insiste en el hecho de telefonear en caso de no poder asistir. Pues estas familias, a menudo con graves dificultades, tienen también otros deberes o gestiones que realizar: en el Ayuntamiento, en el Hospital, en la Escuela, en la Policía…
 
Los voluntarios están “atrapadas” por la atención prestada a sus alumnos.
Se establece siempre una relación de amistad y entre-ayuda. Y entonces el progreso en francés se hace palpable. Atreverse a expresar-se se hace más fácil.
Este año tres adultos han pasado un examen de francés, pues el diploma valoriza su expediente de petición de integración en Francia.
 
No faltan intercambios de amistad: acompañamientos para gestiones, pastel sorpresa para un aniversario, participación en alguna de sus fiestas religiosas… y a la vuelta de vacaciones en su país, el regalo de un abanico de la India, de una estatua de Egipto…
 
 
Mosaicos es también un espacio para niños. Regularmente vienen 16 ó 18 dos tardes por semana, al salir de la escuela, para repaso escolar. ¡Qué gozada ver a los niños abrirse, comprender, progresar! Después sigue un tiempo de juego esperando la llegada de las mamás para volver a casa. Jugar varios a la vez es todo un arte y un aprender a vivir juntos. Grandes y pequeños, estamos todos “en aprendizaje” de algo, en el intercambio y la reciprocidad.
 
Hermana Rosaline, Hermanita de la Asunción
 
 
¡MOSAICOS.9! Hermanas de otros países, Hermanitas u otros, y algunos visitantes han venido a ver cómo funciona la Asociación en el Distrito 9 de París. Pero de hecho, no hay nada más sencillo que venir a llamar a la puerta. Es lo que hacen numerosos inmigrados: mujeres y hombres, ya sea para aprender francés o para perfeccionarlo. En cuanto a los niños, vienen después de clase a hacer los deberes y a terminar la tarde con algunos juegos.
 
Mi tarea, dos días por semana, es recibir todas las peticiones y acoger a los voluntarios que dan su tiempo. Ponemos un poco de calor humano y convivencia proponiendo tomar un té o un café que reconfortan. No somos especialistas de la escucha, y el hecho de recibir gente que se expresa con dificultad en francés exige mucha atención para entenderles.
 
Somos bastante estrictas en que los horarios convenidos sean respetados a fin de que nadie se sienta perjudicado: algunos voluntarios vienen, a veces, de lejos y sus alumnos, a menudo, tienen un trabajo precario o irregular, en las afueras de París. Estos últimos tienen dificultad para venir y llegar a la hora. En esto es en lo que nos enfrentamos con culturas diferentes y que mutuamente debemos “transformar” para que cada uno se encuentre bien ante el otro.
 
 
Nos relacionamos también con trabajadores sociales preocupados por la acogida de los inmigrantes. Son portadores de una gran ética humanitaria al servicio de la persona.
 
Animamos a cada persona a ser responsable de sí misma: nosotras no somos más que muletas en su búsqueda de trabajo y de regularización de su situación. Favorecemos el deseo de las mujeres de reunirse entre ellas para hablar de sí mismas y de su lugar en la familia donde sólo se ocupan de la casa y de la crianza. La Asociación les propone también acompañar a sus hijos, con su marido, al teatro o al circo.
 
 
Todo esto me dice que la Humanidad continúa construyéndose por todos esos gestos de solidaridad y de acogida, de bondad y de paz: estas no son palabras vanas entre Musulmanes y Cristianos Coptos de Egipto que frecuentan la Asociación. 
DIOS, viendo nuestros mutuos esfuerzos, dice hoy “todo es bueno”.
 
El mismo Jesús querrá que cuando llegue su tiempo “todo hombre tenga vida y que la tenga en abundancia”. Mientras, El espera de nosotros que le ayudemos en su Creación para hacer realidad una Humanidad Nueva, que pasa por nuestras manos por la felicidad de DAR y de RECIBIR.
 
Hermana Marie-Jo, Hermanita de la Asunción
 
 
¿Mosaicos? Es la bienvenida de las campanillas de la entrada, una sonrisa acogedora… con la que hacer estar a gusto al que franquea la puerta. Después de mi llegada, hace algunos meses he encontrado aquí a seis egipcios, coptos. Entre otros, Yousef, contable en un Hotel Cairota, ahora camarero en un restaurante de París; Mateo, periodista en el alto Egipto, ahora buscador de trabajo de pequeñas chapuzas; todos sin papeles, venidos a Mosaicos a mejorar su francés, heridos por el miedo de cómo sobrevivir. Marie-Anne retiene las lágrimas hablando de las pruebas por las que pasa su país; aunque conservan su inalterable buen humor, han perdido, sin embargo, el gusto innato de hacer bromas.
 
Hermana Emmanuelle, Hermanita de la Asunción
19/03/2012
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