Misioneras hasta el fin

Las Hermanitas llegamos al “Hogar Santa Inés”, organización para el adulto mayor en la ciudad de Cali, es dirigido por las Religiosas de San José de Gerona. En el hogar procuramos mantener viva la llama misionera, desde nuestros pequeños gestos de servicio, atención a las hermanitas más necesitadas, con las personas del hogar o con el acompaña-miento a algunos proyectos ubicados en otros sectores de Cali como la Corporación Antonieta Fage, el Proyecto Escuela para niños sin escuela, el Proyecto de formación Integral a personas de los sectores marginales, los laicos Amigos de la Asunción.

Les compartimos algunos testimonios de nuestra misión

« Me encuentro en Cali, "Hogar Santa Inés". Empiezo una nueva experiencia en mi vida y comenzar significa algo que suena a novedad, cambio, creatividad, a esperanza, a oportunidad, a un futuro mejor. Es un tiempo para vivir con mayor plenitud el encuentro con el Señor al que descubro en las personas que pone en mi camino, las cuales en su mayoría son de medios independientes.
 
Debo renovar mi fe y tener la certeza de que algo nuevo tengo que descubrir. Hago mías las palabras de la teóloga Consuelo Vélez: "debemos ponernos más en actitud de búsqueda que de certeza, más en discernimiento que en afirmaciones definitivas, más en proceso de aprender que en creernos con todo el conocimiento adquirido."
 
Piedad mi Provincial me pide que a grandes líneas les comparta el apostolado que realizo en el Hogar Santa Inés.
 
Desde Diciembre pasado estoy aquí. Al poco tiempo de llegar me pidieron el servicio de llevarle la Comunión a un grupo de Señoras. Acepté y comencé mi misión. Me dieron una lista de señoras, de las cuales tres no aceptaron mi servicio... pero como dicen..."a palabras necias, oídos sordos."
 
En total son once personas, algunas muy mayores y con limitaciones de salud. Poco a poco me voy encariñando con ellas y descubro el valor del apostolado: les llevo la Eucaristía, oro con ellas, las escucho... a veces los mismos cuentos... pero es lo que viven.
 
En mi pastoral hay una señora a la cual le doy el tiempo necesario... Sufre depresión nerviosa, tiene la moral por el piso... desde que la conocí me interesé por ella, por lo que vive. A veces debo esperar que ella se tomo un tinto y se fume el cigarrillo, cuando está más tranquila le doy la Comunión.
 
Una de las preocupaciones de la enferma es: "esta tarde con quién voy a jugar dominó o parqués? yo le digo "Lilianita: si no encuentras compañía me puedes mandar a buscar y yo te acompaño...». Esto la ayuda y le da tranquilidad.
 
Con las otras señoras la pastoral es normal, sin embargo la mayoría tienen necesidad de hablar... es el apostolado de la escucha que me permite tener una bonita amistad con las personas.
Así pasar los días... me deja nuevos retos y motivos para ayudar a las personas.
 
Hermana Beatriz
 
 
Haner y Juan Pablo, dos niños de ocho y diez años integrantes del Proyecto “Escuela para niños sin escuela” estaban peleando con exagerada agresividad; como herma¬nita vi la necesidad de separarlos para que no se dieran más golpes. Cuando los separé, uno quedo dentro del local donse está la escuela y el otro fuera.
 
Un momento despues Haner pidio que su compañero entrara; les hice ver que no debían continuar con esa actitud violenta... hacerles tomar conciencia que este lugar es un rincón de paz… Haner respondió… vamos a hacer las paces.… Efectivamente una mano negra y la otra blanca se estrecharon ; y a través de promover el diálogo y el respeto, logré que los dos salieran en paz.
 
Hermana Celmira 
 
 
ADELA, anciana, enferma, pobre, sola…. Encontrarnos con ella ha sido NAVIDAD…, ha sido la ocasión de vivir en solidaridad lo que nos enseñó Jesús…. Las Htas (enfermas y limitadas también) han ido a curar su ulcera varicosa que no le permite caminar. 
 
Lina y Jorge (pareja joven) la visitan, le llevan de comer y terminan por llevarsela a su casa para cuidarla.
Un día Adela agradecida se preocupaba por retribuirles, entonces Lina respondió “este tema no lo puedo resolver, yo he recibido una herencia de las Hermanitas y tengo que ser fiel “me duele el dolor de los demás”… Uno y otro de los vecinos viene a compartir y ofrecer sus servicios y su amistad…. Así Adela tiene ahora una familia, hay calor de hogar, todos se relacionan entre sí, nadie habla de retribución, se vive el espíritu de la Asunción en fidelidad a Esteban Pernet y a Antonieta Fage.
 
Hermana Obdeilda 
13/05/2011
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