Medellin, encuentro 3 de abril - “Día de la Misericordia”

“la misericordia que recibimos del Padre no nos es dada como una consolación privada, sino nos hace instrumentos para que también los demás puedan recibir el mismo don”, dijo el papa Francisco con motivo de la audiencia jubilar este sábado 30 de enero en la Plaza de San Pedro. "Viendo sus miserias, escuchando sus clamores y conociendo su sufrimiento acercándonos al amor de aquel que siendo inhumanizado, dio la vida por amor”

LA ALEGRIA DEL ENCUENTRO PARA CELEBRAR, REFLEXIONAR Y COMPARTIR 
Medellín 03 de abril de 2016

Este día maravilloso 3 de abril “Día de la Misericordia” nos encontramos para compartir la vida para meditar y pensar en la gracia que el Señor hizo en el Padre Pernet mostrándole cómo vivir diferente a pesar de las contradicciones de la vida y donde hoy nos encontramos con el mismo sufrimiento, la soledad, el abandono, el rechazo, el desplazamiento y donde parecería que vivir la alegría del evangelio es una utopía, que la vida pasa tan rápido que sin darnos cuenta nos envuelve en la sociedad del desgano de la injusticia y la desesperanza.
Hermanitas, laicos y Ansas nos unimos para festejar y compartir la alegría de un Esteban Pernet que encontró en la misericordia un motivo para amar más a Dios y a los Hermanos; como sería el sufrimiento del Padre Pernet al ver esas realidades inhumanas, que hacía sufrir al obrero y a sus familias?
 
Luego de algunos días de ser testigos de la Resurrección del Señor y donde aún hablamos de resurrección para encontrarnos con Dios, nos hemos preguntado que es la misericordia, como la vivimos y si somos conscientes de su verdadero significado, por grupos hay una discusión que compartimos y donde se hace enriquecedora con los aportes de cada uno:
  • Misericordia es: Un encuentro con el que nos ama, es el amor que se tiene por otra persona sin buscar nada a cambio.
  • Es perdonar desde el fondo del corazón, lo que hace al hombre nuevo
  • Es servir y amar al prójimo, miseri, y cordia miseria y corazón, misericordia es hacer de esa miseria corazón. Esa miseria Dios la Transforma. 
  • Es encontrarnos con el rostro de Dios
  • Es ser misericordiosos con los que sufren y sienten la necesidad de Dios.
Son algunas respuestas compartidas. 
En un encuentro vivido en Bogotá en Semana Santa Mónica Muñoz (Laica) y Luz Amparo Durango (Ansa) compartimos lo vivido sobre la misericordia en un retiro espiritual.
 
Allí el Teólogo Oscar Arango nos decía que vivir la misericordia viene de “entrañas” y que para ser misericordioso debe haber sido entrañado el amor sin importar a quien se entrañe como lo hizo Jesús, se entraño para darnos vida, “se metió” en la humanidad para amarnos de la manera que lo hizo, sufrió con todos y por todos, se puso en movimiento al sentir la miseria de las personas que sufren, no se quedó inmóvil ante las situaciones que se le presentaban; Jesús al ponerse en movimiento pasa transformando vidas.
 
Lo que pasaba con la parábola del Samaritano “había un hombre que cayó en manos de unos ladrones, Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto”, Cuántos pasaron?, lo vieron, lo rodearon, pero no hicieron o no pudieron hacer nada quizás por la “norma” aquella que les decía que se volvían impuros si servían el sábado o que “esa persona era impura?”, “EN CAMBIO” una palabra que transforma, Un samaritano que pasaba por allí, SE ACERCÓ ya hay un elemento de vida, de encuentro, de acercamiento al otro.
 
Todo lo que hizo el Samaritano es lo mismo que hizo y hace Jesús con nosotros, “viéndolo, se compadeció de él. 34 Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. 35 Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva.”
 
Jesús nos indica cual debe ser el camino de la misericordia, Él lo hizo exactamente así, y es más nos envió a HACER OTRO TANTO.
El Padre Pernet comprendió perfectamente lo que Dios quería, así vivió; nos ha enseñado que para vivir diferente, debemos ser diferentes, que aunque pareciere que nadamos en contra de la corriente hay alegría en lo que se vive desde ese llamado que Dios nos ha hecho. Estar atentos y atentas a la vida da felicidad, creer en los otros da felicidad, servir da felicidad y ser misericordiosos da felicidad. El Padre Pernet siempre nos mostró que para atender este llamado debemos estar conscientes de quien es mi “Prójimo” y que debo hacer por él. La única manera de entrañarnos en el amor de Dios es amando sin medida al que está cerca, es acercarme al otro para ir a su encuentro, mi próximo soy yo mismo o misma cuando salgo al encuentro del que está medio muerto, lo pongo en pie, lo ayudo, lo lavo, lo sano como lo hizo el Samaritano.
 
Cuantas veces como Cristianos nos damos vuelta sin mirar que el que está a mi lado requiere de mi mirada de misericordia, que requiere de una escucha o una palabra de aliento?
 
La misericordia no es un hacer, es una forma de vivir, es una forma de estar y una forma de ser.
 
“Vivir la misericordia nos hace ser misioneros de la misericordia, y ser misioneros nos permite crecer en la misericordia de Dios. Tomemos en serio nuestro ser cristianos y el compromiso de vivir como creyentes, porque solamente así el Evangelio puede tocar el corazón de los demás y abrirlo para recibir la gracia del amor” “ser portadores de Cristo y verdaderos misioneros de la misericordia de Dios en medio de las circunstancias que les toca vivir”
Papa Francisco
 
El Padre Pernet siempre les indicaba a las Hermanitas la importancia de amar sin medida, de una entrega total al que sufre, de desentrañarse para entrañar al necesitado; y solo con la gracia del Amor de Dios él sabía que ellas lograrían calmar la sed de justicia, de esperanza en un Dios que ama y que muere por salvar a todos.
 
“Para seguir a Jesús en todo y siempre, es necesario hacerse semejante a Él. Tener hacia los otros una gran misericordia, una misericordia casi infinita”. 5 julio 1883
 
“Olvídense de sí mismas, sean misericordiosas y habrán adquirido uno de los más bellos rasgos de semejanza con Nuestro Señor”. 5 Julio 1883
Meditemos hoy, hijas mías sobre la misericordiosa bondad de Nuestro Señor. Ese amor que lo hizo descender del seno del Padre a esta tierra para darnos vida. 21 Abril 1879
 
Hoy por hoy esa es nuestra Herencia, y si la aceptamos y seguimos la voluntad de Dios escucharemos el grito, el clamor de los que no tienen voz. Por eso debemos cuestionarnos constantemente.

¿Y CUÁL ES ESE OTRO TANTO QUE DEBO HACER?... ¿NOS PONEMOS REALMENTE EN MOVIMIENTO AL SENTIR EL CLAMOR DE NUESTROS HERMANOS QUE SUFREN?... ¿CÓMO SER MISERICORDIA?... ¿IDENTIFICO LOS ROST ROS DE LA MISERICORDIA?
 
27/04/2016
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