Lo que vivimos a bordo - Barco "Yo sirvo"

Ya hace un año que navegamos en el “Je sers”. Somos numerosos a bordo y muchas personas de fuera vienen a beneficiarse de muchos de los servicios: Banco de alimentos, ropa. Fuimos llamadas por la Comunidad de Asuncionistas y enviadas por la Congregación para compartir un proyecto común. Se concretiza esencialmente en nuestros contactos cotidianos en el barco. Los sin techo, los desplazados y los pobres aumentan en nuestra sociedad y un creciente número de personas en situación de fragilidad y marginadas llegan a los barcos.

Nuestras dos Comunidades: Asuncionistas y Hermanitas de la Asunción, nos encontramos a menudo fraternal y gratuitamente alrededor de temas como “El Reino de Dios”, “La familia”.
 
Lo más importante de estos encuentros son los siguientes puntos :
  • Mantener regularmente estos encuentros, adaptándonos al horario que convenga a unos y otras;
  • Vivir la gratuidad, el gozo de la amistad y del compartir fraterno;
  • Intercambiar sobre temas que nutran nuestra fe y el sentido de nuestro envío;
  • Apoyarnos mutuamente en nuestra Vida Religiosa.
 
Algunas veces recibimos a nuestros hermanos en nuestra casa; hemos tenido ocasión de reflexionar con los miembros de los Consejos Provinciales, Asuncionista o el de las Hermanitas de la Asunción.
 
A nuestra llegada como comunidad a Conflans Ste Honorine, tuvimos el gozo de hacer bendecir la casa. En varias ocasiones han venido vecinos, voluntarios, barqueros, Hermanitas y acogimos a unas cincuenta personas durante el tiempo de “puertas abiertas / inauguración de la casa”. 
El lunes de Pascua vinieron 64 hermanitas de la Región de París.
 
Apreciamos los tres meses pasados con Hien, novicia H.A. en misión apostólica.
 
 
Vamos a referir lo que vivimos como Hermanitas, cada una y comunitariamente.
 
Nuestra vida de Hermanitas está hecha de encuentros sencillos que van desde el “Buenos días, ¿cómo estás?”, hasta el dar respuesta a múltiples peticiones: la lectura de un escrito, una nota de la escuela, una llamada telefónica, una inquietud compartida, una palabra de ánimo. Estar a la escucha del otro, de cada uno, en lo que se refiere al acompañamiento social, gestiones administrativas en vistas a la regularización e integración en la sociedad.
 
Para nosotras, Hermanitas, es contactar con nuestro Carisma, que es la familia. Nos ocupamos de varios jóvenes, niños y adoles¬centes, acompañamos a la escuela, atendemos a los problemas de salud, nos preocupamos de la educación y de la relación padres/hijos. A nivel de actividades, pensamos que aprender y hablar francés es prioritario y montamos talleres con este fin. Esto exige tener constancia con ellos, recordar, avisarles…
 
En el Barco hay buen ambiente, lo que es importante para todos. “Aquí uno se siente acogido como en una familia”, dicen algunos. Cuando algo no funciona todo el mundo lo sabe y todos lo sufrimos. Con cada familia se elabora un proyecto y con cada persona. Hay que encontrar un puerto donde llegar, una posible escala durante el viaje. A veces es duro dejar el Barco e ir un poco más allá, pasar del vivir en el Barco a otra vivienda, o a otros barcos en los que la familia tenga más autonomía. El “alojamiento amortiguador” es también un lugar de acompañamiento social continuo. 
 
A menudo se oye decir a las personas acogidas:”Aquí estamos bien”. Es verdad que su habitación se reduce al espacio de un camarote… Hay que aprender a vivir la promiscuidad. A menudo nos encontramos entre violencias y conflictos, que se repiten, ya sea individualmente o juntos, con los responsables que intentan darles solución.
 
Desde finales del 2009, hay una nueva organización para la preparación de las comidas: Actualmente la hacen pequeños equipos formados por las personas acogidas. Nosotras compartimos la comida de mediodía con ellos. En esta comida, somos cada día entre cuarenta y cincuenta personas acogidas y además personas que están de paso o que acaban de llegar. 
 
Cada jornada está repleta por el “vaivén” de unos y de otros, bonitos gestos de servicio, de ayuda mutua, de solidaridad y bien seguro por los imprevistos.
 
Lo que es notable en el Barco “Je Sers”, es la Capilla, que está siempre abierta; continuamente entran del exterior y hay una constante vida parroquial. Cada día decimos la Hora menor. Tenemos la suerte de rezar Vísperas y asistir a la Eucaristía. El Barco “Je Sers” es una Parroquia con mucha vitalidad, en ella nos relacionamos con los barqueros e intentamos conocernos más. Las peticiones que nos hacen nos permiten crear relaciones entre barqueros y habitantes del Barco. Lo que también nos admira mucho es toda esta vida relacional con los voluntarios, con laicos comprometidos a causa de su fe. La profundidad de su compromiso es impresionante. Una pareja, Marie Claire y Léon, ha seguido la formación Asuncionista y ahora son laicos de la Asunción. Acaban de hacer, con otros, su compromiso: Tuvo lugar el 20 de Noviembre en Valpré.
 
Consideramos esencial nuestro testimonio comunitario. Los habitantes del Barco y los voluntarios nos ven como personas pero también como comunidad. Esto nos exige estar en verdad con nosotras mismas y entregarnos sencillamente a través de nuestras riquezas y fragilidades mutuas.
 
 
Nuestra personalidad, con dones diferentes, nos permite poner colorido al Carisma.
 
Marie-Rose: Experimento con mucha fuerza la importancia de la comunidad y el lugar que ocupa cada una, lo mismo que la unión de reciprocidad con la comunidad de Agustinos de la Asunción y de toda esta vida. Me digo a menudo: “Esto es como un torbellino y es difícil estar en todas partes a la vez”. Por eso me pongo, siempre que puedo, en ese lugar de paso entre la Capilla y el comedor. Con otros, me gusta dar tiempo para dejarlo limpio, que el lugar sea acogedor, escuchar a los que pasan. Pienso en nuestros Fundadores, habitados por el Evangelio, movilizados por la urgencia de anunciar la Buena Nueva y procurar Su Gloria por “la salvación de los pobres y los pequeños”. Verdaderamente somos del “Je Sers”.
 
Myriam: Constato que, al continuar con media jornada asalariada (trabajo cerca de tres días y medio, a veces cuatro por semana), ampliamente aumentada por el tiempo de trabajo gratuito en el Barco, he pasado de la ejecución de un contrato a la realización de una misión. Ahora, propongo a cada uno ponerse en marcha y ocupar su sitio en la tripulación, ya sean voluntarios, asalariados o residentes. Otra parte de mi trabajo es el acompañamiento social de familias y personas; esencialmente conversación e intento de hacer con ellos un proyecto en vistas a su integración ciudadana, y parra que puedan ocupar un lugar donde se reconozcan a sí mismos como “plenamente persona”. Me encuentro con otras compañeras de la ciudad y del departamento con las que desarrollamos diferentes acciones, diferentes proyectos.
 
Con el Director de la Asociación y la comunidad Asuncionista, vemos el conjunto del movimiento de personas en el “Je Sers”, la línea a impulsar y los límites a imponer, así como las posibilidades de vida.
 
Bernadette: Estoy abierta a toda esta realidad del Barco, a sus múltiples rostros, pero especialmente atenta a acompañar a las familias en lo cotidiano y responder a sus necesidades. El francés es indispensable para entrar en contacto unos con otros, para las visitas médicas, para la Seguridad Social, buscar trabajo, etc. También es a partir de sus necesidades concretas como aprendemos a hablar. A mediodía, hay que preparar las mesas para la comida, después habrá que fregar los platos, juntos hacemos todo esto como en una familia, es nuestro modo de “vivir con”, en proximidad.
 
Para cada uno de nosotros ¿No es la vida una travesía, y nuestra llegada al puerto, no la vivimos conducidas por la gracia de este envío? 
Damos gracias a la Congregación por nuestro envío, nuestra comunidad y nuestra misión: ¡Nuestra puerta está abierta a todos!
 
Hermanas Myriam , Marie-Rose, Bernadette
Comunidad de Conflans Ste Honorine
 
13/05/2011
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