La fiesta del 150o aniversario de la Congregación en Paris

Ha sido realmente un regalo participar en esta hermosa jornada festiva. Los próximos meses, seguimos en este ambiente de celebración según lo programado en las diferentes comunidades. Así que a continuar LA FIESTA con el corazón colmado de vida y agradecimiento

Queridas Hermanitas, Laicos y Ansa del Territorio “América Latina”:

 
Estamos saboreando aún la rica experiencia de este tiempo vivido en nuestra Casa Madre. Pero no queremos separarnos sin antes compartir con ustedes los primeros ecos de lo que fue la celebración, aquí, en la “cuna” donde hace 150 años se inició la aventura de nuestra fundación. 
Desde que llegamos, la expectativa de la fiesta llenaba todos los ambientes de la casa. La organización, empezada hacía ya muchos meses, nos movió desde el primer día a disponer lo necesario para aportar de alguna manera en la celebración. Fue un acierto terminar la Asamblea de Congregación el viernes 19, pues el día 20 unas y otras nos pusimos manos a la obra para preparar los últimos detalles.
 
La fiesta se inició a las 11:00 de la mañana, con la Eucaristía dominical en la parroquia San Juan Bautista de Grenelle, a unas pocas cuadras de la Casa Madre. El templo estaba completamente lleno. Calculamos más de 1000 personas. Chalinas blancas para las hermanitas, con el logo de los 150 años y azules para l@s laic@s, ayudaban a identificarnos como parte de esta gran familia de la Asunción. Los saludos, los abrazos, las sonrisas, rompían la solemnidad del templo. Se abrió la celebración con una sencilla procesión de entrada: sacerdotes con-celebrantes, el obispo y las hermanitas del Consejo general quienes portaban los cuadros de Esteban y Antonieta. La liturgia se vio enriquecida con los cantos, la danza, los signos que ya tendrán ocasión de apreciar gracias a las fotografías y videos que compartiremos en las comunidades y en la página web de la Congregación. 
 
Al terminar la eucaristía, pasamos al salón “Esteban Pernet”, un amplio espacio contiguo a la Parroquia, en el que compartimos un aperitivo en un ambiente de amistad y de encuentro muy agradable.
 
Regresamos luego a la Casa Madre, donde estaba todo bien preparado para la acogida de más de 550 personas, inscritas previamente para el almuerzo. El jardín, dispuesto con mesas y sillas suficientes, fue el espacio de encuentro y de conversaciones espontáneas entre hermanitas, familiares, amigos y amigas. Otros grupos más jóvenes, se podían ver sentados en el pasto, además de niños y niñas jugando con globos distribuidos por todas partes. Era un ambiente verdaderamente familiar, espontáneo, sin prisas, animado por un sentimiento común de alegría y agradecimiento.
 
Una parte del jardín, estaba reservada para lo que se llamó: “La villa internacional”. Lugar organizado con 7 tiendas, una por territorio, para dar a conocer la presencia misionera de la Congregación en los diferentes países. También la comisión JPIC, los laicos y las Ansa tuvieron un espacio para presentar su trabajo en los diferentes contextos donde estamos insertas. Durante buena parte de la tarde, tuvimos numerosos visitantes interesados en conocer la vida de la Congregación en las diversas culturas. Fue un espacio de “pentecostés”, donde personas de diferente procedencia, con lenguas y experiencias diversas, buscamos la manera de entendernos desde el lenguaje de un carisma que nos hace próximos.
 
Al tiempo que acogíamos a los visitantes en los diferentes stands, otros espacios de la casa ofrecían un variado programa:
  • Presentación de diapositivas con imágenes de nuestra presencia en la familia hoy.
  • Museo que registraba la evolución de la congregación y documentos en torno a la causa de beatificación de Esteban Pernet
  • Exposición de fotografías que hacían memoria de la participación de las hermanitas en la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Lurdes.
  • Espacio de juegos de mesa con rasgos de la historia de la Congregación
  • Concierto de una coral en la que participa Monique Mage (ecónoma general)
Hacia las 5:00 de la tarde, se dio inicio a un espacio en el que disfrutamos de la música, el canto y la danza. Vietnamitas, malgaches, congolesas nos animaron a un fin de fiesta lleno de alegría. Para terminar, las palabras de agradecimiento de Marie Françoise, recogieron el sentir de todas, valorando la buena organización y el gran trabajo de las hermanitas, el personal de la casa y los numerosos amigos y amigas que hicieron posible este día.
 
Para nosotras, ha sido realmente un regalo participar en esta hermosa jornada festiva. Los próximos meses, seguimos en este ambiente de celebración según lo programado en las diferentes comunidades. Así que a continuar LA FIESTA con el corazón colmado de vida y agradecimiento.
 
Gladys – Teca – Luz Miryam
08/07/2015
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