Irlanda - Dublín 10 / Convent Lawns: nuestra historia, nuestra misión

El año 1998 fue rico en acontecimientos para las hermanas Agnes, Phil y para mí misma Eilis: se nos pidió, a una tras otra, si nos gustaría ir a Ballyfermot, al nuevo alojamiento social de Convent Lawns construido por el municipio de Dublín. Las tres dijimos gozosas que sí, cada una habiendo tenido una experiencia de vida en Ballyfermot cuando fuimos novicias de segundo año y tuvimos en aquella ocasión un primer contacto con la misión en aquel distrito. Nunca habíamos vivido juntas en comunidad pero enseguida dijimos que si, pues era para nosotras una suerte increíble que se nos propusiera un terreno tan fértil.
 
 
Era un proyecto nuevo y trabajando con la municipalidad de Dublín nos comprometimos en programas que tenían por objetivo tejer una red social abierta y honesta entre las personas que habían vivido anteriormente dificultades con sus vecinos.
Con nuestra nueva residencia, teníamos un centro social construido para esta finalidad. Nos sentíamos dichosas de tenerlo a nuestra disposición. Trabajábamos juntas y hermana Phil hizo mucho por los niños: les enseñaba a cocinar comidas equilibradas y nutrientes y, sin duda, a hacer pan. Los niños siempre tienen ganas de aprender y un deseo ardiente de utilizar sus talentos.
 
Nuestra misión, al principio, era entre otras cosas, la ayuda a domicilio. Hermana Eilis, con su grupo de generosas trabajadoras sociales, aportó un apoyo precioso a las personas mayores, enfermas o discapacitadas. Resulta que hermana Eilis fue la última Hermanita que gestionó un servicio de ayuda a domicilio en Irlanda. Más tarde, ella asumió el rol de archivera para la Provincia Anglo-Céltica, y recientemente, empezó un programa de digitalización que permitirá un acceso más fácil a todos los datos de la Provincia desde su inicio.
 
En nuestro envejecimiento, la realidad nos incita a vivir diferente la misión, y el versículo de Jn. Cap.21, 18 nos hace sonreír interiormente. Actualmente vivimos en comunidad, somos “vecinas” entre otros vecinos en el barrio, somos una “presencia”, y aunque nuestro trabajo es menos visible, nuestro carisma es siempre oportuno y tratamos sencillamente de estar presentes a nuestros vecinos. Hemos tenido la suerte de vivir lo ordinario de cada día de una manera particular. Hemos desarrollado relaciones principalmente con familias ayudándolas con toda suerte de gestos sencillos pero importantes, y paralelamente, nos hemos dejado ayudar.
 
En nuestra aspiración a vivir según se expresa en Hechos 2,42, hemos puesto al día y cuidado nuestro programa de “compañeros”, reuniendo a un pequeño grupo de vecinos y amigos, que nos juntamos una vez al mes, para orar, leer textos espirituales y compartir una cena sencilla que cada uno prepara cuando le toca. Igualmente, las lecturas y las oraciones son escogidas y animadas por miembros del grupo: esto permite al Espíritu Santo trabajar en medio de nosotros, de forma siempre más rica y diversa.
 
Algunos de nuestros compañeros han dicho: “Las Hermanitas se han entregado en nuestro cuidado y el de nuestras familias: hoy nos toca a nosotros”. Y Ahora que las funciones se han trocado queda manifiesta mayor reciprocidad en todas nuestras relaciones.
 
Estos últimos años, celebramos “el pasaje” organizando una cena del “Séder” al inicio de la Semana Santa. Lo hicimos, a la vez aquí en Convent Laws y en la comunidad de Mount Argus, donde nos reunimos con compañeros, vecinos de las hermanas de casas próximas.
 
Desgraciadamente, en estos dos últimos años, han fallecido dos de nuestros amigos y compañeros. Los dos querían nuestro carisma y lo vivían de diferentes maneras: Carole, madre llena de ternura, abuela y vecina, y Simón un talentoso artista y compañero desde hace mucho tiempo. Que descansen en paz. 
 
Hna Eilis 
24/06/2015
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