Irlanda - Algunas noticias de la comunidad de Mahon

En nuestro precedente artículo publicado en el Pain de Chez Nous en noviembre del 2006, presentamos nuestra misión en Mahon, relatando los primeros años de esta comunidad de habitantes, la proliferación de nuevos alojamientos sociales, la llegada de nuevos residentes, y la respuesta dada por nuestras hermanas a las necesidades de las familias del sector en aquella época. Ahora vamos a intentar daros una idea de nuestra acción de hoy.
Somos cuatro hermanas en comunidad: Therese, Carmel, Margarety Mary.
 
Therese (con 86 años) continúa la ayuda a las familias de algunos de nuestros vecinos que viven muy cerca de nuestra casa y a donde a la suya puede llegar a pie, pues tiene dificultad para desplazarse.
 
Carmel aporta asistencia psicosocial a padres y a otras personas, y anima talleres para grupos en los ‘Sistemas Familiares’. En estos grupos de ayuda psicosocial o en los sistemas familiares, se vuelca en los problemas interpersonales, especialmente en el seno de la familia y de la pareja, pero también en problemas intra-personales, como la percepción de uno mismo, la autoestima, cómo hacer frente a la vida, la depresión, el abandono, el duelo y la pérdida, los traumatismos, el maltrato, y el sentimiento de pérdida ocasionado por el paro.
 
Margaret, se ocupa en la Asamblea parroquial y en el RCIA (Rito de Iniciación Cristiana de Adultos). Ella misma nos comparte su experiencia:
“Desde que llegué a Mahon en el 2010, empecé con un pequeño grupo parroquial que se propone acompañar en el camino de la fe a personas que desean llegar a ser por entero miembros de la Iglesia Católica. Esta preparación se hace en varias etapas marcadas por ritos litúrgicos a fin de ayudar a avanzar hacia el rito final, que puede incluir: el Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación. Este rito se celebra, en principio, durante la Vigilia Pascual. El grupo parroquial se reúne una vez por semana con los participantes y seguimos un programa establecido a nivel diocesano. La mayoría de las personas que desean formar parte de la Iglesia Católica provienen de otros países, ya sean Europeos o Africanos. Algunos han sido bautizados en su país de origen y quieren recibir la Confirmación y la Eucaristía mientras se hallan en Irlanda. Varios están aquí desde hace muchos años.
 
En el 2013, Ade A. que es nigeriano, pidió seguir el programa del RCIA. Está en Irlanda desde hace algunos años y muchos de sus cinco hijos han nacido aquí. Su mujer le ha apoyado en su decisión pues ella creció en una familia católica en Nigeria, y fueron misioneros irlandeses quienes la instruyeron. Ade recibió la primera comunión y la confirmación el domingo de Pentecostés, y la celebración fue tan profunda como gozosa. Su mujer fue su madrina de Confirmación. Nosotras organizamos después una pequeña fiesta en el Centro parroquial y la familia africana también participó expresando su alegría por formar parte de nuestra comunidad católica.
 
Mientras que los nuevos miembros hacen el aprendizaje de la fe que desean profesar, el grupo que los acompaña percibe una renovación de su propia fe. Nuestros encuentros consisten principalmente en leer pasajes de las Escrituras, reflexionar y orar juntos. Es una experiencia muy enriquecedora para todos, y nos aporta una gran ayuda. Los Irlandeses no están habituados a acoger en su país a extranjeros que tengan una cultura, lengua, historia, experiencia religiosa tan diferentes de las nuestras, y esto también es un enriquecimiento para nosotros.”
 
Margaret 
 
En el 2008, el ‘Family Resource Centre’ (Centro familiar) se independizó de las Hermanitas. Ahora está regido por voluntarios y se ha contratado a un coordinador laico. El objetivo era hacer participar a los habitantes del barrio formando a responsables locales transmitiéndoles las competencias necesarias en este ámbito. El Centro continúa ofreciendo servicios económicos a las familias que se benefician de subsidios sociales o que están en paro. Procuran que estos servicios se ofrezcan con preferencia a los más empobrecidos y desfavorecidos del barrio. De todas maneras hemos constatado, a través de los años, que las personas con más necesidad de recibir esas ayudas tienen dificultad en cooperar con el centro a causa de su misma vulnerabilidad.
 
Como ya no trabajo en el Centro Familiar, estoy disponible para ofrecer una ayuda intensiva a las familias jóvenes y más necesitadas. Y, a menudo, a padres/madres solteros/as que viven dependientes de la droga o el alcohol. Trabajo sobre todo en su domicilio (lo cual se parece a la tradición de las Hermanitas ayudando a las familias en su casa). Con estas familias, el contacto se ha de hacer intensivo y a largo plazo, y los progresos hacia la curación e integridad se hacen lentamente, poco a poco. La historia de Lily lo muestra muy bien:
 
En enero del 2010, conocí a Lily y a sus cuatro niños de 8, 3 y 2 años más un bebé de 3 meses. Lily se marchó de su casa a los 12 años, abandonando la escuela y empezó a consumir toda suerte de sustancias hasta llegar a la drogadicción. En la época en que la conocí, Lily acababa de reinstalarse en Mahon (donde se había criado), después de haber dejado, en el Reino Unido, a un hombre violento. 
 
Ella era muy dependiente de la bebida y las drogas, y su comportamiento con los niños era imprevisible y desequilibrado. Los niños también mostraban rasgos de un comportamiento perturbado.
 
Entre los meses de enero y julio de aquel año, cuando Lily vivía todavía los efectos de una gran dependencia, yo trabajaba cotidianamente con ella y sus hijos en su domicilio, ayudando a la mamá a desarrollar sus dones maternales, instándola a estar afectivamente presente a sus hijos, procurando que participara en sus juegos, miraba de instaurar hábitos, que cocinara algunos platos para ellos, etc. Sus esfuerzos, a menudo estaban frenados por la presencia frecuente de otras jóvenes adultas del sector, que se reunían en su casa para consumir drogas sin ser vistas por la policía, ya que podían arrestarlas si lo hacían en público. Para los niños pequeños, es difícil crecer en este ambiente de inestabilidad e inseguridad. A pesar de todas sus tentativas por quedarse con ellos, y a pesar de mi apoyo, sus cuatro hijos fueron cedidos por los servicios sociales a una familia de acogida, con el fin de que crecieran en un ambiente más estable y más propicio a su desarrollo. Para Lily, esto fue el desencadenante que la ayudó a seguir un tratamiento en un centro de acogida.
 
Yo permanecí en contacto con ella una vez por semana mientras estuvo en el Centro, y estuve presente cuando una vez al mes, los niños iban al Centro para estar con su madre. El proceso fue muy difícil para Lily, poco a poco tomó conciencia de los efectos que podían tener sus hábitos en su comportamiento. Pero, como pasa a menudo a toda persona que intenta salir de la dependencia, después de algunos meses tuvo recaídas; sin embargo redobló los esfuerzos siguiendo un tratamiento diario, de día en Arbour House. Gracias a este programa y con nuestra continua ayuda, hizo progresos fulgurantes para salir de la toxicomanía, abriendo los ojos sobre la naturaleza de los comportamientos aditivos, y creciendo en la percepción de sí misma y en la autoestima. Obtuvo formación sobre el desarrollo de los niños, educación y reorientación. Finalmente llegó a pasar página para volver a un modo de vida sano. Con mi apoyo, aprendió a cocinar platos al curry, espaguetis a la boloñesa, pizzas, panqueques, scones, tarta de manzana, y con ocasión del aniversario de uno de los niños hizo su primer auténtico pastel. Cuando los niños vienen para pasar el fin de semana, les encantan los platos hechos en casa y son felices al poner manos a la obra. Para ellos es un cambio increíble ver la atención que les presta su madre, en lugar de verla pensando en su próxima “dosis”. Cuando Lily hizo scones sola por primera vez, me dio cuatro para la comunidad, uno para cada Hermana.
 
El 15 de agosto de este año, Lily celebró los dos años de sobriedad. Ha terminado el programa de “Doce Etapas”, y empieza ahora un programa de seguimiento en Arbour House. Continúa viniendo a las reuniones de los Alcohólicos Anónimos.
 
A primeros de año, Lily fue escogida para participar en la sesión “Fresh Start” (Comenzar de nuevo) puesto en marcha por la ‘National Learning Network’. Solicitó a los servicios municipales un nuevo alojamiento para que sus niños pudieran también comenzar una nueva vida. Yo estoy convencida que la evolución de esta familia es obra de Dios y esto me recuerda una oración de Antoinette Fage: “Tú suplirás mi inexperiencia. Me enseñarás a ser respetuosa, delicada, discreta con sus desdichas…” Lily me ha autorizado a narrar su historia, después de haber visto este artículo. 
 
Para trabajar con unas cuantas familias jóvenes y vulnerables, hemos organizado encuentros de grupos reducidos de padres, a fin de dar respuesta a sus necesidades en cuanto al desarrollo personal, presupuesto, desarrollo de los hijos, relaciones, salud sexual, etc. Invitamos a varias mamás a darnos ideas para las sesiones y ellas lo han hecho con gran apertura. De todas formas eran reticentes a que los padres participaran, ya fueran los padres de sus hijos u otros padres solteros. Nos espera un buen desafío: ayudar a las madres y los padres a tomar conciencia que unas y otros tienen un rol capital en la vida de sus hijos.
 
Mary 
Community of Paysandú
10/12/2013
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