Histórica noche de memoria y esperanza

Una iniciativa de la Acción Católica General acogida por la Diócesis de Roma. Participamos en este acontecimiento gozoso con algun@s amig@s. Eramos unos 4000 en la Plaza de San Pedro para dar testimonio del “Bello rostro de la Iglesia del Concilio” y revivir el mismo gesto de hace 50 años: una multitud de antorchas para manifestar fe, gratitud y afecto Juan XXIII, en la noche del 11 de octubre de 1962, día de apertura del Concilio Vaticano II.

Estábamos llenos de estupor: como en aquella noche, la Plaza se transformó en un mar de antorchas. Después de acoger al cardenal Agostino Vallini, Vicario del Papa en la diócesis de Roma, se proclamó Lc 24,1-11: Jesús envía a las mujeres a anunciar su Resurrección. Siguieron lecturas de Lumen Gentium y documentos conciliares, intercalados con cantos y salmos. En una pantalla gigante se proyectó el film original de aquella histórica noche y las conmovedoras palabras a la multitud permanecen en la memoria como “la meditación de la luna”. Mons. Capovilla, secretario personal del Papa Juan, avivó más la memoria al exclamar: “¡Esta es una noche grande como la de hace 50 años!”. ¿Por qué? Esta noche no es solo un recuerdo; es esperanza renovada con la apertura del “Año de la Fe” y del Sínodo dedicado a la “Nueva Evangelización”. El obispo Sigalini, Asistente General de la Acción Católica decía: “Somos el pueblo de Dios, nacido del Concilio. Miembro de esta bella Iglesia, porque escucha la Palabra de Dios y no vive de conjeturas e intelectualismos. Bella porque es ardiente como las antorchas que iluminan la noche”. 
 
Estábamos rodead@s de una multitud de rostro alegre; muchos jóvenes estaban presentes. Uno decía: “Hemos encontrado este “fragmento” de historia que no habíamos vivido. No sabíamos lo que sucedía antes del Concilio. Por esto es importante estar aquí esta noche para aprender, orar y para no dar las cosas por descontado”. También escuchábamos exclamaciones de l@s adult@s: “Estamos aquí para hacer memoria de lo que vivimos hace 50 años y para renovar nuestra esperanza en la iglesia y en el mundo hoy”. 
 
Finalmente compartimos algunas palabras del saludo del Papa: “Seamos felices. Llevamos el gozo en nuestro corazón, pero un gozo humilde y sobrio. En estos 50 años hemos experimentado que el pecado original existe...La fragilidad humana está presente en la misma Iglesia. Hemos vivido la experiencia del Señor Resucitado y de su bondad. El fuego de Cristo ...es una pequeña antorcha de bondad. El Señor no se olvida de nosotr@s. Su estilo es humilde: suscita carismas de bondad y caridad que iluminan el mundo y son para nosotr@s garantía de su bondad. Sí, Cristo vive con nosotr@as para que incluso hoy, seamos felices”.
 
Anna, Hermanita de la Asuncion, Cdad de La Pineta Sechetti - Roma
19/02/2013
Enregistrer au format PDF Imprimer l'article Enviar la referencia de este documento por email enviar por email
> Tous les articles remonter Remonter