"Hagan todo lo que El les diga"

S. Agnès que trabaja en la Asociación "Mosaique.9" nos comparte una experiencia vivida en su misión

" Hagan todo lo que El les diga"

       Esta frase, pronunciada por María en Cana es para mí fuente de alegría y confianza. No es un orden, sino la certeza de que Jesús es el maestro de obras y que él nos necesita de mí, de nosotros/as. Me llama a participar en el Reino de Dios, no tengo más que dejarme guiar haciendo "lo que El me dirá," Y como los servidores de la boda puedo a veces estar sorprendida e incluso escéptica ante cierta propuesta. Pero tengo que ir hasta el final para descubrir y probar el buen vino que fluye.
       En la asociación donde trabajo, hacemos desde hace años apoyo escolar. Un día, un voluntario me propone la creación de un taller adicional para los niños "Los Caballeros de la Esperanza" Los niños podrán a través de diversos recursos educativos lograr más confianza en sí mismos, en los demás y en su porvenir. Serán invitados a conocer adultos apasionados por su profesión. También descubrirán diferentes formas de expresión.
        
        Dudo en implementar este proyecto. ¿Es oportuno? ¿Los niños estarán interesados? ¿Los padres percibirán el interés de una actividad que no está directamente relacionada con la tarea de la escuela? ¿Tenemos el tiempo y los medios?
Pero, ¿por qué no intentarlo?
         Comenzamos en septiembre de 2017 con siete niños. Todos conocen una situación familiar difícil que dificulta su crecimiento: padres analfabetos, o padres no francófonos, un padre que comparte su vida entre dos hogares, una madre sola y acaparada por un trabajo profesional...
           Los talleres se suceden. Los niños llegan llenos de entusiasmo. Aprenden algunos ejercicios de concentración y relajación. Establecen la lista de personas con quienes pueden contar, comienzan una colección de figuritas de jugadores de fútbol o Pokemon...
Luego empiezan a dibujar una máquina de hacer realidad sus sueños...
Uno se imagina un dispositivo para hacer dinero para distribuir a los pobres, el otro una computadora para fabricar llaves, una llave para la paz, una para el coraje...
 
           Luego llega el momento del encuentro con los adultos.
 
 
 
       Los bomberos les explican que deben realizar todas las mañanas un ejercicio físico que, si tiene éxito, les permitirá ir a una misión durante el día.
 
        
    Los ingenieros informáticos los hacen fabricar robots. Los inician al rigor de la programación. Una última visita les hace conocer a un pintor. Los niños descubren las emociones que pueden producir los colores, las formas...
 
 
      Terminamos este ciclo de talleres invitando a los padres. Los niños prepararon una intervención explicando cada etapa. Leen su texto con seriedad y orgullo.
Los padres se sorprenden de la seguridad de sus hijos: "¡No solo los ayudan con su tarea, sino que también hablan y se ponen de pie para decir lo que piensan y expresar su sueño! La sonrisa de una madre dice mucho, nunca había escuchado a su hijo atreverse a hablar así.
 "¡Hagan todo lo que Él les diga!”
 
 Por qué dudar ya que es él mismo quien cambiará el agua en vino.
 
Hna. Agnès DAVID
 
sitio de Mosaiques.9, para visitar  : www.mosaiques9.fr
 
 
 

 

05/03/2018
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