Haciendo camino de interioridad - Caruaru / Brazil

En la fiesta de nuestra Señora Aparecida y en la apertura del año de la Fe nos demos cita los días 12, 13 y 14 de octubre, para nuestro encuentro de junioras del núcleo de Brasil. En el espíritu de familia Asunción, invitamos al padre João, Agustino de la Asunción, que vino a compartir con nosotras desarrollando la temática La contemporaneidad del maestro en nuestra vida, y como lema: “Ustedes son la carta de Cristo escrita para el mundo” (II Cor. 3,2-3).

Fueron días intensos, vividos en gratuidad, aunque con la inquietud de quién se percibe en un camino de búsquedas, de cultivo de la interioridad como una actitud de vida. 
 
El sitio que nos proporcionó la vivencia de este encuentro fue el “Mosteiro da Escuta”, de los Monjes Benedictinos, simple y acogedor, ubicado en Chã Grande, ciudad vecina de Caruaru. 
 
A lo largo del encuentro, hicimos un paralelo entre Descartes y Agustín cuanto a la existencia de Dios, dando énfasis en la concepción de la persona como vestigio de esta existencia, en la perspectiva de la interioridad agustiniana, que convida a conocerse a si mismo, para llegar a conocer a Dios. Reflexionamos a respecto de la corporeidad, esa manera de entender y de vivir en relación con otros cuerpos y con el propio cuerpo, sin la dicotomía cuerpo/ espíritu.
 
 
João nos introdujo en la reflexión del texto de Mt. 13,3-23, la parábola del sembrador, dándonos tiempo para preguntarnos qué terreno es nuestro corazón, también rezamos con el texto de Éxodo 24,1-18, la conclusión de la Alianza de Dios con el pueblo electo, reflexionamos el significado de sentirse escogido/a y cómo esto implica en la calidad de nuestra respuesta renovada en el cuotidiano. Aún con la narrativa de Ezequiel 11,14-21, percibimos el anuncio de una esperanza que Dios ofrece al pueblo “Les voy a recorrer ustedes”, una invitación a interiorizar la ley del Señor, escribirla en el corazón, para cultivar un espíritu nuevo, y un corazón de carne.
 
El espíritu nuevo en nuestra vida religiosa puede ser entendido como el camino de conversión en lo cual todas estamos implicadas, una caminata en la que somos aprendices. Es necesario hacer memoria de los “ éxodos” que Dios ha ido realizando en nuestras vidas, de lo contrario no lograremos apostar en la libertad. Sin la convicción de la liberación realizada y de la presencia liberadora, arriesgamos olvidar la alianza y no tenemos fuerza para atravesar el desierto con sus extremos entre el sol caliente del día y el intenso frio de la noche. No se puede olvidar que es Dios que alumbra el comienzo y el final. Hay que hacer memoria de las huellas del eterno en la temporalidad de la propia existencia. 
 
Un paso fundamental para cultivar la interioridad es la búsqueda del silencio, que no es una ausencia de palabras sino una actitud de vida, y luego una forma de comunicar, de acoger, de darse.
 
Concluimos nuestros días de encuentro con el Señor de la vida, con el corazón ardiendo y gratas con nuestras comunidades, a João e a Ana Melo que también estuvo con nosotras.
Gracias por sentar con nosotras y comulgar de nuestra alegría, un abrazo,
 
Marcia, Juceli y Hildete.
Caruaru, octubre del 2012
30/10/2012
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