Grupo de preparación a los votos perpetuos

El Cuerpo apostólico Internacional: un tesoro común

Toda la humanidad está llamada por Dios a vivir con Él una alianza de Amor, a entrar en su proyecto. Su palabra, proclamada en Jesucristo, nos llega a través de testigos, e irrumpe en el corazón de nuestra historia. (Regla de Vida, nº 1)
 
Al escuchar la experiencia que compartieron cada uno de sus discípulos, Jesús, bajo la acción del Espíritu, dijo:
 
“Te alabo Padre, por haber ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y haberlas revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así lo has dispuesto en tu bondad.” Lc. 10, 21
 
Jesús nos conoce por nuestro nombre, por nuestro bautismo, signo de fe y amor filial, por nuestro SI a la Alianza, portador de esperanza, realizado con cada uno de nosotros y con su pueblo.
 
Para este tiempo de formación específica que es la preparación a los votos perpetuos, y que empezó en septiembre del 2013, llegamos de lugares diferentes para empezar juntas nuestra aventura en seguimiento de Jesús servidor y salvador.
 
La metodología aplicada nos ha permitido vivir intensamente la invitación a abrirnos y a ir más allá de nuestras propias fronteras y culturas.
 
A lo largo de este proceso de formación, vivido de forma amplia, hemos tenido la ocasión y la disponibilidad, de vivir elementos diferentes que nos han permitido entrar en caminos de mayor libertad: acogida, escucha, largos tiempos de oración personal y comunitaria, ambientes festivos, gozos, desafíos, confianza, esperanza, apoyo, unión, acompañamiento personal y de grupo, búsquedas.
 
Expresamos nuestro profundo agradecimiento a aquellas y aquellos que nos han acompañado en este camino: Lucie, Piedad, todo el Consejo general, Gisèle, Charo, Sabine, Madeleine, Luz Miryam, Anna Chiara, Marie-Claire, Monique, Franca, Jeannette, Jeannine, Rose Marie, Rose Marie, Marie Claire, Silvia, Imelda, las Religiosas de la Asunción, los Asuncionistas, las Oblatas de la Asunción, las ANSAs, los distintos laicos y amigos de la familia de la Asunción, el personal de la Casa Madre, nuestras familias, todas las comunidades que, desde cerca o desde lejos, nos han apoyado y acompañado por la oración y el recuerdo.
 
Con la certeza de sentirnos enviadas y acompañadas hemos vivido verdaderamente la multiculturalidad y la dimensión de Cuerpo apostólico Internacional en las diferentes comunidades de acogida misionera.
 
A finales de este mes de marzo concluimos esta etapa de formación con un retiro, que nos permite comprobar una vez más el infinito amor del Dios de la Vida y de la Historia: bajo la acción de su Espíritu, El nos conduce y nos impulsa a continuar ofreciendo nuestro SI de cada día, para hacer llegar el Reino de Justicia, de Paz, de Integridad de la Creación, de solidaridad, de humanidad, a nuestro mundo herido y repleto de posibilidades.
 
Con un gozo inmenso os damos las gracias en nuestros propios idiomas:
 
Merci ! Obrigada ! Misaotra ! ¡Gracias! Melesi ¡
 
Nuestro corazón exulta de gozo en Dios nuestro Salvador. El nos conduce a cantar como María:
“Mi alma glorifica al Señor mi Dios, mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador. El es mi alegría, Es mi plenitud, El es todo para mí.”
 
 
Zoila Annie Vandaline Marcia Marcelline y Charline 
17/04/2014
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