Grenelle – Compartiendo vida de la Comunidad Esteban Pernet

Presentación de la comunidad: Nuestra relación con laicos, residentes y personal de todos los servicios

En enero del 2013, tuvimos el gozo de ser visitadas por Eugenia y Mary. ¿Qué descubrieron de nuestras vidas y de nuestra relación con los laicos y las asociaciones, en respuesta a las preguntas que nos hacía el Consejo general, para preparar su visita a las comunidades?
 
Una comunidad de 25 hermanas, conscientes del privilegio de vivir en la Residencia de Grenelle, este lugar de memoria y de vida de la Congregación. Una comunidad animada por la vida de oración y entreayuda fraterna, en el que los días no pasan a puerta cerrada, ni en la monotonía. El lugar de misión ha cambiado, pero no el mensaje que pasa por el testimonio de nuestras vidas, a través de nuestras relaciones, sin necesidad de salir de nuestras cuatro paredes.
El compartir de la vida cotidiana, de día y de noche, con los residentes laicos, ofrece una posibilidad permanente de acogida y de compasión, a veces poniéndonos a prueba… ¡pero cuantos ejemplos de buen ánimo y de amistad entre los residentes de los que somos testigos! También en la participación de la Eucaristía y además muchos residentes forman parte de los grupos mensuales en los que compartimos el Evangelio, reuniendo laicos y Hermanitas de las dos comunidades de Grenelle. Los retiros de Adviento y de Cuaresma, abiertos a quien lo desea, son una bella ocasión de compartir un poco lo que nos da vida.
 
 
 Esperando el encuentro de la comunidad
 
La red de relaciones se extiende a las familias que vienen a visitar a sus familiares. Una sonrisa, una palabra confortante dan siempre la bienvenida y tejen un ambiente cordial.
 
Numerosos grupos se suceden en el Enclos Rey y, aunque son raros los contactos directos, forman parte de la vida de las asociaciones en materia de fe, salud, solidaridad, ecología, que de algún modo nos llega. Temas de actualidad que hacen latir nuestros corazones de Hermanitas de la Asunción.
 
Al no poder participar en reuniones o conferencias fuera de casa, pero fieles a la orientación “JPIC” de la Congregación, nos hemos comprometido en comunidad, a firmar la carta mensual del ACAT, así como a recibir las informaciones del CCFD. Nos asociamos a los Círculos de Silencio por cinco minutos de oración durante vísperas del día en que tiene lugar el Círculo, y dos de nosotras participan con ellos en París, para el reconocimiento de los emigrantes sin papeles.
 
Somos muchas las que padecemos una disminución de vista o de audición. En la Asociación Valentín Haüy – para ciegos y sordos – una de nosotras participa cada semana en los talleres, y ha tenido ocasión de contribuir a la investigación para mejorar la circulación de las personas incapacitadas en París.
Hace algunos años, una de nosotras recibió la misión de acompañar a las Fraternidades de Suresnes y de Saint Denis-Pierrefitte, donde se cerraron nuestras casas…
A la escucha del mundo y de sus mutaciones, contando con la presencia de Dios en nuestras vidas, hasta el fin, estamos convencidas que según un proverbio japonés, “Los viejos manzanos no dan manzanas viejas.”
 
Has Geneviève y Odette 
 

Algunos flashes:

Con los miembros del personal ya sean de la Residencia o de los Servicios Administrativos de Grenelle, uno se encuentra con el mundo entero: del Magreb al Congo, de las Antillas a la India, de Egipto a Polonia, de Las Filipinas al Brasil, de Madagascar al Vietnam o a Camboya… ¡Cuantas ocasiones de descubrir culturas diferentes y de reaccionar según la actualidad! A menudo lo que vivimos con las cuidadoras nos lleva a la acción de gracias, al respeto, y nos abre a la interculturalidad e inter-religiosidad, en una gran atención al otro.
 
Un día, nos admiramos del saber-hacer de Roger, congolés, con los residentes. Grita: “¡Es que les quiero!”. También nos gusta su buen humor. Otra vez acompañó a su sitio a una residente recalcitrante. Entonces la tomó por el brazo y le dijo: “¡Vayamos al Ayuntamiento!” Los cuidadores africanos nos aportan una nueva mirada sobre las personas mayores pues ellos las veneran ¡Para ellos la vejez es un valor!
 
Louise, congolesa, ante el difícil comportamiento de una residente en el desayuno, se santiguó, se quedó algunos segundos en silencio, y se acercó de nuevo a la residente con ternura. Más tarde una de nosotras le dijo: “Su manera de actuar me ha hecho bien.” Louise respondió: “Incluso en la vida familiar, cada vez que hay una tensión, me santiguo y pido a Dios que me ayude a evitar cualquier palabra que pueda herir al otro.”
 
 
Solicitud
 
La víspera de Navidad, a las 8 de la tarde, se estropeó el ascensor. Nadia, una joven cuidadora de Argelia quedó dentro… para Myriam era la hora de salir del trabajo, sin embargo se quedó para dar ánimo a Nadia. Dijo: “No puedo dejar a una colega sola e inquieta. Le hablo desde el otro lado de la puerta para animarla y para que sepa que hacemos algo por ella.” ¡Al final, 1hora y 1/4 más tarde, el técnico hizo que Nadia pudiera salir…!
 
El Señor Alisse, cocinero, procedente de Pondichéry, nos sirve con ternura y veneración, llamándonos “querida Mamie”.
 
Tina, se las ingenia para dar gusto. Cada Navidad, se lleva la palma en las decoraciones de todo género según su tradición del Sri Lanka: estrellas, cometas que decoran el comedor y los pasillos. Mientras nosotras preparamos el pesebre espontáneamente ella propone ayudarnos en su tiempo de descanso, y nos aporta bonitas estrellas rojas y doradas que coloca en la entrada del oratorio y encima de la gruta. ¡Una ayuda muy apreciada!
Nuestra “casa común” se construye, enriquecida por los carismas de cada cultura, de cada tradición.
 
 

Una experiencia de oración:

La situación de varias hermanas de la comunidad, era una auténtica preocupación para mí: su salud no les permitía participar en los encuentros comunitarios, en las oraciones de Laudes y Vísperas a causa de los horarios de la Residencia, y pasaban largas horas sentadas en sus sillas de ruedas, pasivas o frente a la tele… Al atardecer de su vida religiosa ¿Cómo ayudarles a vivir la relación con Dios, aportándoles algún estímulo, algún alimento a su vida espiritual? (aunque estoy absolutamente convencida que en lo íntimo de su vida precaria Dios está presente y continua trabajando su corazón y sus vidas).
 
Con ocasión de la Cuaresma del 2012, me empeñé (¿impulsada por el Espíritu? ¡Puede que sí!) en reunir a las hermanas, una vez por semana, para un pequeño grupo de oración. 
Mi objetivo era apoyándome en su experiencia de relación con Dios, reavivar en ellas el deseo de Dios, su SI primero en respuesta a la Llamada, y su sentido misionero orando por el mundo y por los que sufren.
Reunidas en el oratorio, empiezo por algunos minutos de música para “crear ambiente”. Después la oración de un salmo del que hacemos nuestras las súplicas del salmista o su acción de gracias. Otras veces es un pasaje del Evangelio, en el que nos ponemos en lugar de los pastores o del paralítico… 
 
Dejamos un tiempo para que las que quieran se expresen, ayudadas por una pregunta. Por ejemplo: “Si fuéramos los pastores de Belén ¿Qué diríamos a Jesús?” o bien, ante el milagro de Caná: “Hoy ¿qué me diría María?”, o bien después del pasaje del ciego: “¿Qué queremos pedir a Jesús?”
 
 
La Misión de la oración
 
Una decena de rosario, un cántico conocido, un gesto de bendición en cada frente para significar el amor especial de Dios por cada una de nosotras, completan la trama de este tiempo de oración.
Hoy el pequeño grupo se llama “Más cerca de Ti”, no porque uno está más cercano a la muerte, sino porque Dios está cerca de nosotros, a causa de nuestro estado de debilidad y vulnerabilidad.
 
Este grupo está abierto a todas las hermanas que deseen formar parte y a veces somos unas doce. De mi corazón se eleva un canto de acción de gracias después de cada encuentro del grupo “Más cerca de Ti”. Una hermana me dijo: “¡Esto nos hace bien, me recuerda otros tiempos!” Otra me confió: “Tus palabras me emocionan, pues hablas de nuestras miserias.”
Estar al servicio de nuestras hermanas más disminuidas, es encontrar la divina presencia de Dios.
 
Ha Marie Annick 
21/05/2013
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