« Fructificarán, aun en la senectud, sanos y vigorosos »… (Sal. 92) »

Birmingham es la segunda ciudad más grande de Inglaterra, con una población superior a 1.036.500 habitantes. El sector en que vivo y trabajo –Nechells – no está muy lejos del centro de la ciudad, sector donde viven algunas de las familias más empobrecidas y marginadas. El porcentaje de paro es alto y el número de inmigrantes sigue aumentando. Soy miembro de la comunidad de Hermanitas de Kinstanding, pero mi campo de misión está aquí, en la parroquia de St. Vincents en Nechells, y vivo en una Vivienda Social, rodeada de jóvenes y ancianos, ingleses nativos e inmigrantes de varios países. 

 
El mayor número de inmigrantes a nuestro entorno son de Eritrea, Etiopía, Ruanda y Congo, muchos de los cuales son cristianos; también hay bastantes que provienen de Iraq, Irán, Palestina y Pakistán, muchos de ellos musulmanes. Aquí, cristianos y musulmanes viven y han vivido en relativa harmonía, aunque en Agosto hubo grandes disturbios en algunas de nuestras grandes ciudades y Birmingham no fue una excepción. Desafortunadamente un musulmán perdió a sus dos hijos, a quienes mataron cuando intentaban proteger la propiedad de sus padres de los saqueadores. En lugar de vengarse de los asesinos, este musulmán salió en defensa de la paz y convocó un encuentro por la Paz, que atrajo a personas de todas las religiones; fue una oración en pleno aire libre, que ciertamente aportó una cierta solidaridad y reconciliación y fue más eficaz en favor de la Paz que cualquier otro método. 
 
Cuando entré en la Congregación en Navidad de 1957, fue enseguida llamada vocación tardía. Había sido atraída hacia la Congregación por el ejemplo de una amiga estudiante de enfermería, con quien yo hacía las prácticas. Entró en las Hermanitas de la Asunción inmediatamente después de sus estudios y justo antes de sus Votos perpetuos pasó a Las Hermanas Pobres de S. Clara con quienes sirvió hasta su muerte. Tuve el privilegio de estar con ella en el momento de su muerte en el mismo hospital donde estudiamos. Quién hubiera dicho en 1957 que yo sería bendecida con tan buena salud y longevidad para estar viviendo y trabajando en medio de esta gente maravillosa y viviendo sola a los 89 años.
 
Soy la hermana de la parroquia en St. Vincents y además de ser ministra de la Eucaristía y llevar la Comunión a los enfermos, estoy comprometida en la preparación de la Catequesis de adultos, que son acogidos para ser parte de la Iglesia, el día de Pascua. Como veréis en las fotos, también estoy comprometida con los niños en el departamento pre-escolar y de primaria de nuestra escuela local. 
 
 
 
Tomo parte en los viajes educativos a varios lugares de interés, que ayudan a la integración de nuestros niños inmigrantes. Algunas de estas fotos muestran a los niños visitando una granja en Lichfield en las afueras de Birmingham. Es una oportunidad para ell@s, que de no ser así, raramente tendrían la ocasión de visitar una granja o de estar en contacto cercano con animales de granja. Al ser hija de padres inmigrantes de Irlanda, puedo empatizar con los niños e inmigrantes que nos rodean.
 
Vivir así como yo en esta Vivienda Social tiene muchas ventajas y para mí más. El hecho de tener la Presencia Eucarística en mi casa es fuente de Fortaleza, no sólo para mí, sino también para todos mis vecinos. Algunos tienen una fe fuerte, otros han dejado de practicarla y otros tienen poca fe o no son creyentes, pero todos pueden y actúan para unirse al espíritu de buena vecindad. Actos sencillos de delicadeza que compartimos cada día ayudan a crear el sentido de pertenencia, donde nadie es excluido. Creo que esto es ciertamente construir el Reino justo allí donde cada un@ puede ser lo que es. La oración y el sufrimiento de las hermanitas enfermas y ancianas de Kingstanding son para mí un apoyo diario y ellas a la vez se sienten muy implicadas en la misión aquí. Visito regularmente la comunidad y las que pueden vienen conmigo.
 
Siento una profunda gratitud hacia Dios que me ha bendecido cada día, con la fuerza para continuar en Su trabajo con los pobres y los pequeños. A los 89 años sigo bastante activa y encuentro mucho apoyo en la parroquia, por parte del párroco y feligreses.
 
Este es un tiempo muy especial para todas nosotras en la Congregación, en que miramos el futuro con esperanza, con tod@s l@s que quizás leeréis esto. Estoy abierta al futuro, doquiera nos conduzca, sabiendo que con el Señor, todas las cosas actúan para el bien.
 
Permanezcamos unidas y oremos – Dios mío haced la unidad de las mentes en la Verdad y de los corazones en la Caridad.
 
Hna. Mary Carrol
 
27/01/2012
Enregistrer au format PDF Imprimer l'article Enviar la referencia de este documento por email enviar por email
> Tous les articles remonter Remonter