Francia - Un tiempo de inter-generación en Grenelle

Con ocasión de la celebración de los 25 años de la Convención Internacional de los Derechos de la infancia, el equipo de Mosaïque.9 organizó un encuentro entre niños y personas mayores sobre uno de los artículos de esta Convención: “Todo niño tiene derecho a un futuro”.

Agnès David contactó con nosotras para pedirnos si Residentes de la Casa de Mayores aceptarían tener un encuentro con niños/as. Los niños presentarían sus sueños para un futuro mejor, y las personas mayores compartirían con ellos el deseo que habían tenido como proyecto de juventud, y cómo lo habían realizado, o bien cómo no habían podido hacerlo realidad.
 
Cinco residentes (3 hermanas y 2 personas laicas) aceptaron reunirse con 4 niños, de 8 a 10 años y sus monitores.
El día fijado, los niños, algo tímidos, llegaron a nuestra sala de comunidad, pero enseguida, ayudados por los monitores, compartieron sus proyectos: dibujados estos en grandes cartulinas, fueron explicados y comentados:
 
Denébou, que quiere llegar a ser Doctora en Medicina, querría luchar contra la soledad, y abrir hogares para ancianos que vivan solos, facilitar la “adopción” de abuelos, ¡organizar fiestas! etc.
 
Mohamed, sueña con ser un futbolista célebre y ganar mucho dinero, quiere luchar contra la polución, instalar más contenedores para los desechos, poner multas a los que favorecen la polución y reforzar la gestión del ayuntamiento para asegurar a cada uno agua potable.
 
Zenabou querría ser pediatra y ella sueña con hacer desaparecer la pobreza. Sueña con crear hoteles de acogida. Hacer una gran casa para los inmigrantes. Que los pobres construyan su propia casa, que haya restaurantes gratuitos para los pobres y más facilidades para la nacionalización.
 
Riadh, cuyo sueño es llegar a ser jugador de futbol “très très célèbre”, muy célebre, desea que haya más juguetes para los niños, que puedan ir al Parc des Prínces todos los sábados, e invitar a los niños al concierto. Que los padres organicen “veladas con pijama”, para jugar juntos. (Para nosotras fue ocasión de aprender lo que es una “velada con pijama” muy en boga actualmente en el mundo infantil de Francia).
 
Después de las respuestas a las preguntas y la observación de los dibujos, fue el turno de las personas mayores, y los niños escucharon con gran atención: 
 
Madame Anna le M. contó cómo a cada cambio de residencia de su padre que era militar, ella tenía que cambiar de escuela, pero cada vez, a pesar de su pena, logró hacer nuevos amigos, y supo apreciar las cosas buenas.
 
Luego Hna. Geneviève compartió cómo su sueño de ser ‘guía’ de montaña se realizó convirtiéndose en “Guía de Francia”, y descubriendo la alegría de tener un ideal de vida, el respeto por la naturaleza, y el servicio.
 
Por su parte, Madame B.B. explica que su sueño era que todo el mundo la quisiera, y descubrió la exigencia de ser simpática con todos. Para que la gente te quiera hay que amar también y hacerles felices, sonreírles. “Y yo continúe haciéndolo así, hasta mi llegada a esta Residencia de Mayores. Aún hoy sigue siendo mi sistema… ¡y funciona!”.
 
Hna Françoise comparte que siendo tímida, casi no hablaba, y su sueño era poder expresarse. El convertirse en ‘Guía’ la ayudo a conseguirlo, y ha querido, a su vez, dar a otros lo que ella había recibido. Llegó a ser ‘capitana guía’ para ocuparse de otros y otras más jóvenes.
 
Hna Marie-Claire fue refugiada durante el éxodo de 1940, soñaba con la paz, volver a ver a sus amigos, volver al país de sus padres, pero tuvo que esperar, “era la guerra, no teníamos dinero…” Entonces, aprendió a compartir, “ya que no teníamos gran cosa”.
En toda su vida profesional ha querido especialmente a los niños y ha trabajado con ellos.
 
Los niños hicieron preguntas, algunas de ellas con emoción: ¿Éxodo? ¿Qué es éxodo? Una persona había dicho: “Yo perdí a mi hijo” ¿Qué quiere decir eso? Momentos de reflexión en la idea de la muerte… ¿Qué son guías, Escoltas?, ¿Qué quiere decir ‘al servicio de otros’?
 
El tiempo de la merienda reconfortó a todos, la bebida y las galletas fueron ‘engullidas’ con entusiasmo. Nos separamos prometiéndonos un próximo encuentro, si es posible.
Al día siguiente, los niños todavía estaban mara-villados y contentos por haber hablado con personas mayores que sabían tantas cosas… ¡y habían vivido tantos acontecimientos…! Por su parte, las residentes preguntaban “¿Cuándo volverán los niños?”
Hna Marie-Annick
 
19/02/2015
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