Francia - 1916 – 2016 . HACE 100 AÑOS, EN GRENELLE…

En 1914, al inicio de la Primera Guerra Mundial, los locales del Noviciado de las Hermanitas de la Asunción, calle Violet nº 57, se convirtieron en Hospital Auxiliar nº 66 de la sociedad de socorro a los heridos militares de la Cruz Roja francesa. Como las hermanas escribieron un diario detallado relatando sus impresiones, hemos extraído pasajes concernientes al periodo de la batalla de Verdun en 1916.

Mayo
 
Hace ocho días, llegada de 12 heridos de Verdun; varios vienen de provincias invadidas; algunos son muy jóvenes: uno de ellos habla de Verdun con una especie de horror feroz: “No, uno no puede detenerse a pensar; ¡jamás se podrá decir lo que hemos visto allí!”
 
5 de mayo – todavía ocho heridos más de Verdun, en total 20.
 
 
8 de mayo – después de cenar, charlamos con el amputado T. que tiene 23 años y con cara de niño. Nos muestra una carta del médico militar que le curó; carta llena de afecto hacía este pequeño a quien le cuenta como un obús mató al capitán B, y a un sacerdote soldado del regimiento: el joven herido se pone muy triste. El capitán, notario en Cambrais antes de la guerra, parece haber sido un auténtico jefe, el soldado cura hacía mil servicios, “un buen chico” dice mi herido. Luego enseña su medalla militar… En cuanto a su pierna amputada: “He visto tanto, Señora, que a pesar de todo me siento feliz. Conservo mis manos para trabajar y mis ojos para volver a ver a mis padres”…
 
 
12 de mayo – saliendo del hospital a la siete de la mañana, me encuentro con M., nuestro amputado y B. el Vendéen; vienen del depósito de Vanves, se van pasado mañana; su reforma será cosa hecha. La emoción de ambos es conmovedora, su reconocimiento hacia las hermanas, recuerdos del Hospital que expresan con una efusión que me ha hecho saltar las lágrimas. Los dos son buena gente; relatan los cuidados de las hermanas, las visitas: “El herido, nos decía M., necesita que hablen con él. Aunque esté bien cuidado, si está aislado se pone triste porque piensa en los suyos; las visitas le distraen. Se cura antes cuando está menos triste”.
 
 
14 de mayo – Una vuelta visitando a los que están solos. Algunos, entre nuestros últimos heridos de las provincias invadidas, no tienen nunca a nadie; se alegran de vernos.
 
 
19 de mayo – Una vuelta por las salas donde el sol llega generosamente: en el jardín, los pájaros cantan. “Aquí se está como en el paraíso” dice un escapado de Verdun. Explica las terribles escenas vividas, gravemente, sencillamente, sin quejas y sin énfasis.
 
Archivos Casa Madre
02/06/2016
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