Fiesta de la ASUNCION

María es el mejor ejemplo que tengamos de una mujer cuya vida ha sido mística y profética; por su sí, ha sido llamada y enviada para una misión particular, la de dar vida al Verbo de Dios.

María es el mejor ejemplo que tenemos de una mujer cuya vida ha sido mística y profética; por su sí, ha sido llamada y enviada para una misión particular, la de dar vida al Verbo de Dios.

María con su “Fiat” se coloca en total disponibilidad al plan de Dios, pone en juego toda su persona. Acogiendo la palabra del ángel, deja el lugar a Dios, deja que El la colme totalmente, se abandona a Él en una filial entrega de si obediencia y fe. Por su acto de fe, la entrega de si misma y el abandono, hace posible que el Verbo se haga carne. Con ella comienza la historia humana de Jesús.

María es el mejor ejemplo que tengamos de una mujer cuya vida ha sido mística y profética; por su sí, ha sido llamada y enviada para una misión particular, la de dar vida al Verbo de Dios.
 
En esta fiesta de la Asunción, los invitamos a contemplar a María como la que simboliza y representa al nuevo pueblo de la alianza: es la humanidad que consiente a ser llamada y enviada y es el consentimiento que le da su identidad de mujer apóstol. Es para nosotros/as la nueva arca de la >Alianza, morada de Dios, lugar donde Él habita, lugar donde se le puede encontrar y amar.
En la profecía de Simeón:” Este niño está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, será señal de contradicción, ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!”(Lc2, 34-35) Lo que Simeón dice de María tiene un alcance que se extiende a todas las épocas. Los que luchan por el Reino de dios están marcados por la contradicción con este mundo. Una espada atraviesa continuamente el alma de los que luchan por la justicia de Dios, por la liberación de los hombres y de las mujeres hoy.
 
En el Magníficat, María canta la acción de dios en la historia de la cuál ella forma parte. Es una profesión de fe, en ella María nos habla de Dios, de lo que hace en ella, de la justicia de Dios hacia los pobres y los poderosos. María relee la historia de salvación a partir de su experiencia personal que le permite comprenderla de una manera nueva.
 
María, como buena discípula, es una mujer que guarda los acontecimientos en su corazón, los rumia para poder luego contarlos y descubrir la acción de Dios.
Somos invitados/as a vivir este tiempo de la Asunción en acción de gracias por el don de Jesucristo que María nos ofreció con su “Fiat”. Que juntos/as renovemos nuestro deseo de “estar con Él” y nuestra disponibilidad para trabajar por el Reino.
 
S. Mª Mercedes Martinez, España/ extracto
14/08/2011
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