ESPAÑA - Sarria- “Ampliando el horizonte de nuestras comunidades”

Nuestra comunidad de hermanas mayores y enfermas, tiene en su PAC el Objetivo de “Seguir construyendo nuestra comunidad fraterna, entre nosotras y con quienes nos rodean, viviendo un espíritu evangélico con serenidad y ternura”.

        En estos últimos tiempos hemos abierto nuestra comunidad a algunas personas laicas mayores (la mayoría familiares de hermanitas) a compartir nuestra vida fraterna, de oración, acogida. Esto es motivo de una “convivencia” que lleva en sí algunos aspectos nuevos de “relación” que nos enriquece mutuamente. 
Últimamente ha venido a vivir con nosotras Emiliana Medina (ANSA), mayor y delicada de salud. 
       También en época  de vacaciones algunas hermanas de clausura “Carmelitas descalzas”, han compartido nuestra vida, de oración y fraternidad, esto ha sido un regalo para ellas y para nosotras; han estado muy contentas.
Todo ello nos lleva a vivir “juntas con otras personas” las mismas dificultades, limitaciones, alegrías, fiestas …. Verdaderamente ha sido un gozo, y aprendemos mucho de todas esas vivencias con las personas laicas, religiosas. Ha sido una oportunidad para “ensanchar nuestra tienda y nuestro corazón” .
        Desde 2010 en la finca donde está nuestra casa, existe también una casita llamada “Esteban Pernet”, en la cual están viviendo alrededor 20 niños de 4 a 16 años con sus educadores. Es un Proyecto que lo gestiona y financia la Generalitat de Catalunya. Estos niños viven y sufren la problemática de sus padres. En este centro de acogida encuentran cariño, atención y acompañamiento.
 
 
Existe desde 2013, en nuestra finca de Sarriá, donde vivimos, un Proyecto de formación técnico-práctico de jardinería y horticultura para los inmigrantes “sin papeles”; lo gestiona una Fundación sin ánimo de lucro apoyada por algunas Congregaciones religiosas, últimamente lo han tomado a su cargo los Escolapios”, esto nos ayuda a tener limpio el jardín, y ser solidarias con los más empobrecidos. La cosecha y venta de las verduras es un medio de subsistencia, para la vida de ellos que viven en pisos compartidos. Estamos muy contentas de que se aproveche el agua, la tierra cultivada y que pueda dar “fruto” y compartirlo con los más lo necesitan. 
 
 
 
        A partir de una llamada de la URC (Unión de religiosos de Cataluña) a las Congregaciones Religiosas, dando respuesta a las llamadas del Papa Francisco ante la urgencia de hacer disponibles nuestras casas a la acogida de refugiados, respondimos a esta llamada, haciéndonos eco de la resonancia evangélica “ fui extranjero y me acogisteis”, se decidió optar por esa colaboración a nuestro nivel.
En Sarriá al lado de nuestra comunidad, hay otra casita que llamamos “Madre María de Jesús”, que por un tiempo vivieron una comunidad de hermanitas, más tarde ha servido para alojar a las hermanas de retiro o días de descanso, asambleas, etc… Les ofrecimos esta casita.
          Viven en ella desde el 1 de Noviembre del 2015, alrededor de 18 refugiados, personas de diferentes países , por un espacio de seis meses, mientras arreglan sus documentos , aprenden el idioma, encuentran trabajo y lugar para vivir. Junto con ellos hay un equipo de traductores psicólogos, etc… que ayudan a la integración y superación de los diferentes traumas sufridos. Este Proyecto lo gestiona CCEAR (Comisión Catalana de Ayuda al Refugiado)
 
 
        Nuestra relación con ellos es de buenos vecinos, entran por nuestra misma puerta, nos saludamos, las cartas que llegan de alguna manera se las hacemos llegar o ellos vienen a buscarlas. Después de reflexión y diálogo, tuvimos con ellos un encuentro fraterno “universal” por fiestas navideñas en el cual compartimos vida, comida, cantos.
 
 
     
Dos señoras embarazadas con su esposo, fueron casi de los primeros en venir, vimos a sus hijitos recién nacidos, con su cochecito por nuestro jardín, esto nos llena de gozo, y nos hace vivir la dimensión de “rehacer la Familia”,
 
      Recientemente, los del CRAE (Centro de Menores) pidieron a nuestra comunidad, la cocina para hacer pan, que un panadero venía a enseñarles. Jóvenes de 13 a15 años, aprovecharon para hacernos un montón de preguntas …
Todo ello supone una nueva dimensión misionera, que para nosotras, ya mayores, es una alegría constatar que nuestra finca de Sarriá es compartida con estos 3 Proyectos , que además de darnos vida, la ofrecemos.
Todo ello es para dar gracias a Dios, por nuestra comunidad de Sarriá, pues tiene un “sentido” evangélico para nosotras y para todo este mundo que “nos rodea”.
Hna. Vicenta Boada
 
 
25/10/2017
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