España - CELEBRACIÓN DE LOS 45 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DEL “TELÉFONO DE LA ESPERANZA”

La Comunidad de “Sant Andreu” está en uno de los Barrios más antiguos de Barceloma (Catalunya) y de mucha tradición industrial. L@s andreuenc@s que son muy trabajadores y luchadores, al propio tiempo que muy festivos. Actualmente somos unos 190.000 habitantes con una mayoría de personas jubiladas, aunque gozamos también de un buen grupo de viviendas en las que se encuentran matrimonios-parejas jóvenes con sus hijos. Tenemos poca inmigración.
En la Comunidad somos seis Hermanas jubiladas, que a pesar de nuestra edad, a todas nos sigue apasionando nuestro Carisma-misión para que pronto llegue “El Reino de Cristo” y sea una realidad entre nosotras-os. Conforme nos ha ido llegando el retiro del trabajo laboral y juntas con el Pueblo, ellos mismos nos han dejado lugar para que pudiéramos seguir, según nuestras posibilidades, ayudando-amando a los más pequeños que son los amigos de Jesús y los nuestros.
 
En este “Le Pain Chez nous” me permito contar lo que representa para mí el voluntariado en el servicio al “Teléfono de la Esperanza”. Durante estos días estamos celebrando los 45 años desde su puesta en marcha en Catalunya de estar a “la escucha” de toda persona que nos llama con sus dificultades y problemáticas. El mis-mo funciona las 24 h. de cada día y en los 365 días del año. El Nº 93.414.48.48 se bifurca para atender a las personas desde dos cabinas. El que necesita nuestro servicio, paga sus llamadas.
Somos 198 Voluntarias-os. Aceptan para este servicio a partir de los 27 Años. La selección de los mismos es muy exigente e intentan escoger personas equilibradas, discretas, responsables y que tengan capacidad y aguante para “la escucha” con el fin de dejar expresar la conversación de las personas que llaman y junto con ellas, buscar la solución en sus sufrimientos-angustias, etc. Se nos pide actuemos según los principios y valores que rigen el Servicio: anonimato, confidencialidad, secreto profesional, no dar consejos, neutralidad, acogida, eficiencia y responsabilidad. Hay cuatro turnos diarios: de 8 h. a 12 h; de 12 h. a 16 h; de 16 h. a 20 h; de 20 h. a 8 h. de la mañana siguiente.
Se nos da una formación inicial de tres meses y una formación contínua cada dos meses, con el fin de ayudarnos con referencia a los problemas que vamos captando y así comprender y ayudar mejor siempre. Nos presentamos-acogemos con una actitud de escucha-amor para que, desde un primer momento, lo capten las personas que detrás del “hilo telefónico” hay quien les escuchará para dar apoyo y así disminuir su angustia o preocupación que quieren compartirnos. Si la conversación se alarga, llegando a los 45 minutos y no se ha encontrado, entre ambos, una solución, les ofrecemos alguna dirección donde quizás terminarán viendo con más claridad lo que buscan y les angustia.
 
Al encontrarnos con personas que lloran y no pueden expresarse, no demostramos prisa y esperamos hasta que puedan desahogarse, respetando así su silencio, para después establecer la conversación. Los problemas-angustias que nos llegan, son muchos: personales, matrimonios-parejas, infidelidades, adolescentes, ancianas-os, soledad, enfermedades mentales, suicidio, alcoholismo, ludopatía, droga, paro, desahucios. Actualmente, con la crisis que se padece, han aumentado las llamadas, llegando el pasado año a 19.980. La llamada que teme toda-o voluntaria-o, es sobre el suicidio, debido a la responsabilidad y habilidad que comporta para que la persona se sienta muy acogida en estos momentos de desesperación y que hacemos nuestra su angustia, intentando que no deje de hablarnos y si es posible nos dé su dirección para que puedan ir en su ayuda (entre las dos cabinas, hay un timbre para comunicarnos, pasarnos la dirección recibida y así poder llamar a un teléfono de urgencias). Es verdad, que siempre nos quedamos con el interrogante de como ha sido su actuación final, si bien algunas personas, después de pasados unos días, han llamado agradeciendo nuestra escucha que para ellos fue eficaz. 
Todas las Hermanitas intentamos ayudar a las hermanas-os buscando-ofreciéndonos en servicios sencillos y que estén dentro de nuestro Carisma. Creo que “El Teléfono de la Esperanza” está plenamente al servicio de la FAMILIA, ya que atendiendo a uno de sus miembros, se pueden resolver malos entendidos dentro de la misma. Además, te hace ver que mis pequeños problemas, son pequeñeces si los comparo con los que pasan-viven muchas personas. También agradezco a Dios y a la Comunidad por los 14 años que presto este servicio, creyendo ser el de los más pobres, ya que ni siquiera “puedo ver el rostro de las mismas-os” y me dan toda su confianza.
 
Teresa Miquel, Hermanita de la Asunción
 
05/08/2014
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