España - Campo de trabajo en Sevilla

Entrar en la lógica de Dios con confianza y ponerlo todo a su servicio… Así podíamos resumir la experiencia de este verano.

Con alegría desde la PJV y con ayuda de la comunidad de Sevilla, las hermanitas Pilar Trillo, Lurdes Mendes y Lucía Uceda, este verano preparamos el campo de trabajo para jóvenes. Una experiencia de 15 días en el barrio donde vivimos, por las mañanas colaborando en la Escuela de verano con los niñ@s del barrio en la Asociación Casa de Todos (una asociación en la que trabaja la Hna.Valle Castellano y que forman las Hermanitas junto con los Hermanos Maristas y los Misioneros del Verbo Divino y que se dedica al trabajo y la formación con fami-lias en riesgo de exclusión social). Por las tardes tiempo de releer, convivir, orar, conocer un poco más la realidad…
 
Preparamos todo con ilusión y reunimos un grupo de unas 10 jóvenes que deseaban venir pero cuando quedaban apenas unas semanas para comenzar por distintos motivos fueron desvinculándose. Y ahora ¿Qué hacemos? ¡Hemos hecho hasta la compra! Volvimos a llamar a la gente y seguimos confiadas, el Señor sabrá lo que hace. 
 
Así llegó Mónica, la única joven que ha participado y que ha sido un regalo para nosotras, para los niños, para el barrio. Ahí os dejamos su experiencia:
 
El campo de trabajo en Sevilla si os soy sincera, ha sido una experiencia inolvidable y de crecimiento personal, tanto para mí como para el resto de los monitores, que nos dimos tiempo para amar otra realidad particular de este mundo, en el aquel barrio de Su Eminencia, con aquellos niños y con las Hermanitas de la Asunción, Lucía, Valle, Pilar y Lurdes de Portugal.
 
Han sido días de vivir en la sencillez, la humildad, de conocer y admirar otra realidad que no es habitual en nuestro día a día, de abrir nuestro corazón, de dar amor gratuitamente y de ser feliz con muy poco, sólo con aquellos gestos de amor por parte de los niños, con aquellas palabras de seguridad de que todo va salir bien y que serás capaz de enseñarles algo, de no sentir lástima por ellos pese a los problemas que tienen, sino todo lo contrario, sentirte afortunada de tener frente a ti a unos mini Héroes que siguen sonriendo y poder formar parte de su vida por unos días, y que sus nombres se te queden tatuados en el corazón.
 
Es impresionante contemplar cómo una segunda llamada por parte de una de las hermanitas da pie a tanto que vivir y que agradecer, sin esa llamada yo no estaría contándoos toda esta aventura, no hubiera vivido en dos semanas todo lo que he vivido. Excursiones impensables, paseos matutinos al colegio, descansos pasados por agua, jugar y corretear con los niños, creaciones en grupo con cosas recicladas. Compartir los desayunos y comidas con los niños, las pequeñas charlas entre los monitores y poder conocer el barrio más a fondo de mano de Carmen y María (dos vecinas) y también de la asociación de mujeres del barrio llamada “Carmen Vendrell”.
 
No me puedo olvidar de los maravillosos paseos por Sevilla, las tardes y mañanas de oración con las hermanitas, las pequeñas actividades en comunidad y los miles de gestos y abrazos de los pequeños que consiguieron robarme el corazón e incluso plantearme una nueva forma de vida. Tal vez os puede parecer poco lo vivido, pero una vez que estás ahí, lo más simple y lo más pequeño se convierte en grandes momentos, que sólo esperas repetir al año siguiente.
Y ya para terminar, sólo me resta agradeceros, a vosotras hermanitas por esta experiencia vivida y a Jesús por dejar acercarme a él, a través de los niños y del barrio de Su Eminencia.
 
Mónica
25/01/2016
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