ESPAÑA - 4° Marcha por la Dignidad al Tarajal…

Hace 3 años 15 personas fueron asesinadas al intentar llegar a nado a la playa del Tarajal en la costa de Ceuta (España). Estaban casi en la orilla cuando los policías comenzaron a lanzar pelotas de goma; los golpes, el frío, la confusión, el miedo y el agua hicieron el resto.

 En denuncia de este acontecimiento y por todos los que impunemente se producen en las fronteras se celebró la IV Marcha por la Dignidad al Tarajal, una marcha profética por lo que tuvo de denuncia y de anuncio. Asistimos hermanitas de la comunidad de Granada y Sevilla.

Nos reunimos más de 500 personas de diferentes partes de España, de organizaciones de Ceuta y del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes). 
Llegamos temprano a Ceuta y lo primero que hubo fue una mesa redonda con tres aportaciones:
   Sunni, un chico de Camerún que explicó su experiencia de migración. Buscando estudiar en un país africano donde sus estudios fuesen reconocidos terminó enrolado en un periplo por diferentes países de África central, llegó a Argelia, a Marruecos, a la frontera de Melilla frente a la valla de concertinas y finalmente Ceuta. Atravesó la frontera a nado y acabó inconsciente en el hospital, a partir de ahí otro largo camino. Actualmente estudia Educación Social y está comprometido con los derechos de las personas migrantes. Cuando terminó su testimonio, todo el auditorio se levantó y comenzó a aplaudir durante minutos, fue un momento sacramental…
 
 
  También compartió testimonio Patricia, una mujer comprometida con los derechos de las personas migrantes, que hizo un resumen de la causa penal abierta en Ceuta por la muerte de las 15 personas del Tarajal y nos recordó que las primeras fronteras que tenemos que eliminar son las personales y por última un abogado que nos habló sobre la defensa de los derechos humanos.
  Posteriormente la voz fue de quienes allí estábamos y diferentes testimonios hablaron sobre igualdad, sobre el deseo de abrir las fronteras, sobre las ganas de libertad y de vida digna para todos y todas. Sentada en el suelo (porque no se cabía de tanta gente) no me era difícil escuchar de fondo las bienaventuranzas: bienaventurados los que lloran, los que son perseguidos, los misericordiosos, los que luchan por la justicia, los que busca la paz…
Al salir nos reunimos todos en la plaza de Nuestra señora de África, allí compartimos juntos la comida y fuimos testigos de miles de gestos de acogida, de cercanía y alegría que nos hicieron gustar un poco de lo que queremos que sea nuestro mundo. Me resonaba a la regla de vida cuando decimos
 
“Junto con otros, intentamos crear ambientes donde cada uno sea llamado por su nombre, invitado a la creatividad y a tomar parte, progresivamente, en la construcción del mundo” (RV 19)
 
Estando allí apareció un guarda de seguridad del CETI y de repente todos los muchachos fueron a bromear y a saludarlo, llenos de alegría por el encuentro, él decía lleno también de alegría “Estos son mi familia”.
En la tarde tuvimos la marcha pacífica hasta la playa del Tarajal donde se gritaba de corazón:
Ninguna persona es ilegal”, “Bienvenidos”, “No más vayas en las fronteras”… todas y todos con una sola voz hasta llegar a la playa, uno de esos lugares que se convierten en tierra sagrada donde es preciso descalzarse porque en ellos yacen los sueños y las vidas de muchas personas que buscando más vida se encontraron con la muerte.
 
Se leyeron manifiestos, se lanzaron globos, se cantó por la libertad y la esperanza. Igual que Dios lleva nuestros nombres tatuados también en esas arenas están los nombres de aquellos que murieron que mueren:
 Lamine Bop, Bounama Demba, Séni Cissé, Ibrahima Cissé, Ansoumane Cissé, Ibrahim Keita, Armand, Ousman Kenzo, Oumar Ben Sanda, Yves Martin Bilong, Daouda Dakole, Joseph Blaise ,Adebayor, Oncle, Larios Fotio.…
¿Hasta cuándo? (Sal 12) ¿Hasta cuántos?
                                   
  Mª Mercedes Martínez y Lucía
 
10/04/2017
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