Erase una vez... un grano de mostaza

Por: Víctor Andrés. Laico de la Asunción - Colombia

Este pequeño escrito solo expresa como el “grano de mostaza” crece y esperamos produzca frutos en abundancia. Es claro que el P.Pernet y la Hta Antonieta Fage, fueron movidos por la acción amorosa de Dios, pues sus predilectos, los pobres y excluidos, necesitaban una mano amiga que les hiciera sentir su ternura en medio de sus dificultades y pobreza. Y ha sido esta acción sencilla de ponerse al servicio de los pobres para “ponerlos en pie” que las hermanitas han llevado a cabo la misión dada por Dios a la Congregación, y que hoy como ayer llega a nosotros hombres y mujeres de diferentes lugares, culturas edades y condición social para movernos, desinstalarnos y ponernos en camino dejando nuestras comodidades, miedos, certezas e ir con la misma pasión de los fundadores por los caminos de la vida haciendo que nuestros “actos hablen Jesucristo”.
 
Las laicas y laicos tenemos en las hermanitas un referente permanente, son ellas y su vida sencilla, acogedora, llena de calidez, las que desde siempre han alentado nuestra vida y hoy nos motivan para el trabajo con el movimiento de laicos. Son ellas fieles a los fundadores y a su intuición en la manera de seguir a Jesús servidor y salvador. Ahora y siempre los laicos compartimos esta experiencia evangélica, pero debemos ir más allá del simple compartir con las hermanitas, ir más allá de sentirnos bien con lo que ellas hacen por y con nosotros, ir más allá de admirar su trabajo y parafraseando a San Pablo, dejar todo atrás, para lanzarnos hacia la aventura maravillosa de construir el REINO del Señor Jesús en el aquí y en el ahora de nuestros pueblos y de nuestro mundo.
 
Ellas hoy son pocas, pero nosotros somos muchos, (aunque algunos no se han dado cuenta) por eso no podemos desfallecer en la tarea de convocar, conectar, relacionar a uno con otros, y así juntos construir redes de comunicación, de conocimiento, de solidaridad, de apasionados por el carisma, la espiritualidad y la misión de la Asunción, que no es otra cosa que la pasión por Jesús y el Evangelio. Por eso estos últimos seis años lo hemos dedicado a invitar a otros, a conocernos, a generar espacios alternativos, a vivir este camino de animación en grupo, en equipo, en comunidad de vida, donde se comparten las tristezas, pero también las alegrías que Dios nos da a través del servicio a los hermanos. Hoy somos 11 personas en la comisión y detrás de cada uno hay experiencia de Dios y también un grupo de personas, de organizaciones, de obras, de proyectos, que nos entrelazamos a través de los hilos del amor de Dios manifestado en el servicio desde donde cada uno se desenvuelve, vive, trabaja, ama.
 
La experiencia de estos últimos años nos ha mostrado como ese grano de mostaza fue plantado y crece, pues existen hombres y mujeres en diversos lugares del planeta, que desean vivir su vida desde la ESPIRITUALIDAD, CARISMA Y MISION de la ASUNCION. Pero lo más bello es que esto es un camino abierto a múltiples posibilidades según Dios nos vaya marcando la ruta y nosotros dócilmente nos dejemos llevar para hacer su voluntad. Hoy los laicos y laicas nos estamos haciendo visibles, estamos tomando conciencia de nuestro compromiso y lugar en esta construcción del reino para todos en la familia de la Asunción, hoy nos sabemos hermanados y conectados a través del servicio y del trabajo por la justicia, la paz y la integridad de la creación, hoy estamos llamados a seguir evocando, provocando y convocando a otros que sienten ese fuego que arde en su corazón y que nos lleva a ser elementos de salvación de nosotros mismos y de nuestros hermanos en la sociedad, para producir frutos en abundancia porque todo lo podemos en aquel que nos fortalece: JESUS SERVIDOR Y SALVADOR 
 

 

04/06/2012
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