Encuentro con laicos – 29-30 de mayo del 2010

Provincia Europa Sur - Congo / Comunidad de Nápoles : el Reino de los cielos es parecido a una red que se echa al mar…

Apremiadas por la Comisión Internacional Hermanitas de la Asunción y Laicos, y en respuesta a nuestro deseo nos propusimos en el Proyecto Comunitario 2009-2010 organizar encuentros con los laicos más sensibilizados hacia nuestra vida y los más cercanos a nuestra misión. Nuestra historia misionera vivida en Catania y Palermo, y las relaciones que todavía continúan con algunas personas, nos inspiraron para invitarles a un encuentro de fin de año en Nápoles, con la Fraternidad de San Basilio y Franca Sessa, que participó con nosotras en la preparación y realización.
 
Durante el año habíamos tenido encuentros con el grupo de Nápoles en nuestra casa, siguiendo los temas de las fichas:
“Mirar el mundo con los ojos del corazón”.
 
Enviamos a un referente de Catania y a otro de Palermo el plan de reflexión y de profundización que habíamos preparado. El grupo de Catania se comprometió a seguir este camino. Con ocasión de unos días con la familia, Giovanna Giardina se vio con ese grupo y Rosaria se encontró con algunos amigos de la misión de Palermo.
 
En los meses precedentes al encuentro, tuvimos momentos de desánimo, de incertidumbre ante algunos acontecimientos, pero la certeza que aquello era una inspiración del Espíritu y un desafío, nos hizo sobreponernos a las dificultades con esperanza y confianza, ayudándonos en comunidad.
 
El encuentro tuvo lugar el 29 y 30 de mayo en Nápoles.
 
El viernes 28, acogimos a comer a parientes de Giovanna Giardina, que en otras ocasiones, habían participado en nuestros encuentros, y a algunos amigos; la comida fue ofrecida y preparada por Carla y Rosaria, amigas y colaboradoras de las Hermanitas desde hace muchos años.
 
El sábado 29, llegaron de Palermo y de Roma, Franca Sessa y una hermana francesa, Rose-Marie, que estaba esos días en la Comunidad de la Pineta.
 
Habíamos alquilado un autocar pequeño para un recorrido cultural y turístico por la ciudad. A la hora de la comida la Comunidad de San Egidio nos abrió sus puertas en el Centro de Acogida para inmigrantes, situado en el centro histórico de la ciudad; juntos compartimos los “panini” que habíamos preparado nosotras y ellos nos dieron a conocer sus actividades.
Todo el día transcurrió en un ambiente familiar de gozo, fraternidad y de mutuo conocimiento y en la admiración del arte y de la naturaleza, constatando cuan deteriorados están algunos sectores.
Los amigos venidos de Sicilia fueron recibidos en la Casa del Peregrino del Santuario de la Madona dell’Arco, situada a algunos kilómetros de nuestra comunidad.
 
En esta misma Casa nos reunimos el domingo día 30 con la Fraternidad de San Basilio acompañada por Milla Botero y Anna Chiaperini y los laicos de Nápoles. Éramos una asamblea de 57 personas. La sala estaba decorada con paneles sobre la vida de la Congregación.
 
El tema del encuentro fue:
“Construyamos una familia universal, un mundo más humano y fraterno, signo del Reino de Dios.”
 
Después de la bienvenida fraterna, empezamos por un tiempo de oración, leyendo el pasaje de Mt. 13, 47: “El Reino de los cielos es semejante a una red que se lanza al mar…” y, entre todos, tejimos una red con un ovillo de lana, entrelazando las historias de cada uno y su encuentro con las Hermanitas; en la escucha recíproca. Todos los rostros expresaban emoción, alegría, afecto y mucho reconocimiento hacia el Señor, al recuerdo de momentos de gozo y de dolor compartidos. El clima de fraternidad facilitó el compartir el camino de fe y del compromiso misionero.
 
Este intercambio puso de relieve aspectos de nuestro camino común. Esto se hizo a partir de algunos textos cortos de nuestra Regla de Vida, de donde brotaba una manera de ser común.
 
Algunos de los rasgos característicos son: 
  • El don que Etienne Pernet y Antoinette Fage recibieron y transmitieron a los que desean entrar en el camino de Jesús, Servidos y Salvador, para construir un mundo más humano y fraterno para que se reúnan los hijos de Dios dispersos (Jn. 11, 52)
  • Diversidad de grupos / características comunes: nos une un mismo camino.
  • Personas que se preocupan de los que tiene dificultades
  • Personas que se organizan para realizar proyectos que mejoren las condiciones de vida.
  • "En una oración incesante” (E. Pernet) escuchar la Palabra de Dios y dejar al Espíritu de Jesús cambiar nuestra mirada.
  • Con otros, crear medios de vida en los que cada uno sea llamado por su nombre, y sea invitado a la creatividad y a tomar progresivamente parte en la construcción del mundo.
  • Con espíritu de perseverancia y de esperanza, en la certeza que Dios da a la persona la capacidad de ponerse en pie.
Después de haber participado en la Eucaristía en el Santuario, compartimos la comida que fue ocasión de intercambios, teníamos la impresión de conocernos desde hacía mucho tiempo 
 
A las 15.00 h. volvimos a reunirnos repartiéndonos en tres grupos, según su ciudad, para reflexionar algunas propuestas. Cada grupo nombró un responsable.
 
Los grupos propusieron:
  • El deseo de encontrarse al menos una vez por año para conocerse más e intercambiar.
  • La red, tejida por la mañana, suscitó el deseo de continuar ayudándonos para poder ser un signo de relaciones pacíficas y dar testimonio de ello, una ocasión de crecimiento con el deseo de consolidar esta unión.
  • Comunicación entre los grupos, a través de los referentes o coordinadores.
  • Pensar en el encuentro internacional de las Fraternidades en Roma en el 2012.
Habíamos escrito en un gran plafón las palabras-clave surgidas del encuentro:
 
Conocernos más, atención reciproca, caminar unidos, acción común, ayudarnos, ser testigos, disponibilidad, evaluarnos, reconstruir, hacer proyectos, hacer encuentros, compartir.
 
“He experimentado el deseo de ayudar a toda persona y de transmitir la fe, la esperanza y el amor. Espero enriquecer mi experiencia con los siguientes encuentros.” (Ciro) 
 
“Una experiencia que nos ha abierto. Estamos en familia.” (Liliana)
“Hemos vivido en un clima de familia, como si nos conociéramos desde siempre.” (Anna)
“El afecto que he experimentado durante estos días ha sobrepasado la prueba del tiempo y de la distancia.” (Michela)
“Cuánto gozo y cuánta emoción en la escucha de las experiencias de los demás, la estima y la gratitud de haber vivido con las Hermanas momentos tan importantes de sus vidas.” (Rosaria)
 
“La dinámica del ovillo de lana nos ha permitido conocernos rápidamente, al final he tenido la impresión que nos conocíamos de toda la vida. Tenemos un objetivo común: Estar unidos en el nombre del Señor, derribar toda barrera de cultura, de costumbres, para ponernos al servicio de los demás.” (Fiorella)
Franca subrayó que la Congregación se prepara a vivir el momento importante del Capítulo General; los laicos de los países donde estamos insertas están implicados en la preparación y la participación de este Capítulo.
 
El Salmo 84, el Canto de la Unidad y el símbolo de una pequeña paloma entregada a cada uno, concluyeron el encuentro con emoción y esperanza.
Nos dijimos “adiós” con los cantos típicos de las diferentes ciudades.
 
Damos gracias al Señor que nos hizo sobrepasar los miedos, las incertidumbres y experimentar que el Reino de Dios está en medio de nosotros. Hemos sentido el poder del Espíritu y la fuerza del Carisma.
 
Sentimos en nosotras más fortaleza para proseguir este camino. Como dice la Regla de Vida hemos experimentado “el amor de Dios que salva en la debilidad y la pobreza”.
 
 
Anna , Rosaria , Giovanna, Giovanna y Hermana Franca 
 

 

14/05/2011
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