En camino, siempre en camino…

Después de la venta de la Residencia Provincial, calle San Denís, la Provincia del Canadá os presenta su itinerario

“El Señor iba con “ellas”,
de día en una columna de nube para
indicarles el camino, y de noche en una columna
de fuego para iluminarlas, a fin que “ellas”
pudieran caminar de día y de noche”
Ex. 13, 21-22
 
El 15 de marzo del 2010 se efectuó un primer traslado hacia la Casa de las Hermanas de la Providencia en la calle Fullum-Montreal. El 6º piso de esta Casa se convirtió en la sede social de la Provincia de las Hermanitas de la Asunción. Céline Héon, Provincial, y tres Hermanitas formaron parte de esta mudanza.
Una Comunidad de cinco Hermanitas ya estaba viviendo allí desde 1995.
 
Vamos a contar el “movimiento” que efectuamos a causa de este “acontecimiento de cambio de casa”.
 
Recién instaladas las Hermanas del 6º ya se sienten muy en su casa. Las idas y venidas del 6º al 3º es agradable y todas tenemos el sentimiento de que estamos aquí para permanecer. Algunos meses más tarde, experimentamos una sacudida tremenda por el anuncio de la venta de esta enorme casa. Todos los residentes (10 Congregaciones) y también las Hermanas de la Providencia debíamos dejarla en un corto espacio de tiempo. La casa se había vendido.
Todas y todos estábamos apenados y desorganizados. ¿Cómo entender la necesidad de la venta de la primera Casa Madre de las Hermanas de la Providencia? Nos parecía imposible y sin embargo así era.
 
Este acontecimiento es consecuencia de la mutación de la sociedad vivida en Quebec desde 1960. El movimiento de secularización y el tomar la responsabilidad cada vez más activamente los laicos, que suplen la falta de relevos de Religiosos y Religiosas. Esta situación nos introduce en una “columna de nube”, que no es definitiva. El nos indica el camino a seguir… Sí, las Hermanas del 6º piso, al igual que Hermana Yvette, residente desde hace cerca de 18 meses, han vuelto a hacer las maletas, mientras las Hermanas del 3º escogían que llevarse para aligerar su equipaje y marchar juntas.
 
Compartimos la decepción y la angustia de los empleados de la Residencia que perdían su empleo y estaban allí desde hacía 10, 20 ó 30 años. Esta solidaridad la provocaba la “columna de fuego” que iluminaba nuestro camino para ir más lejos, a Montreal, donde las condiciones de vida nos sorprendieron y maravillaron, tanto por la acogida por parte de las Hermanas de la Providencia como por las demás Hermanas de las otras 11 Congregaciones.
 
Sin embargo, la “columna de nube” sigue presente en algunos momentos…
 
El eco del tema del Capítulo se mezcla en nuestra respuesta:
“Ve con la fuerza que te anima,
¿No soy Yo quién te envía?”
 
Las Hermanitas de Canada
13/05/2011
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