EN BUSCA DEL TESORO ESCONDIDO : EL TESORO COMUN A LAICOS Y HERMANITAS - ENCUENTRO DE LAICOS ASUNCIONISTAS EN CALI - COLOMBIA

Como siempre la alegría de encontrarnos, motiva a la participación en las diversas actividades que realizamos los laicos/cas, en Cali.

Esta vez con motivo de la celebración en noviembre de Antonieta Fage, quisimos festejar, descubriendo, reflexionando y gozando al reconocer el Tesoro que tenemos en común, laicos y hermanitas en todo el mundo.

El equipo coordinador de la ciudad preparó con mucha creatividad, éste encuentro, en el que participamos 67 personas de diversas edades, desde niños hasta ancianos, de diferentes sectores y proyectos asuncionistas, de la ciudad y seis Hermanitas.
 
Llegamos a las 8 de la mañana, al Colegio la Asunción en el corregimiento El Hormiguero. Este colegio fue fundado por una hermanita de la Asunción: Rosa Amalia Rengifo (quien ya goza de la Pascua eterna).
La oración inicial orientada por John Freddy invitó a reflexionar sobre nuestra fe, teniendo en cuenta el Evangelio del día que hablaba sobre el ciego de Jericó.
Después de una motivación para vivir con entusiasmo la jornada, nos organizamos en 7 grupos seleccionados según unos círculos de colores diversos. Una sencilla dinámica a partir de un cofre situado en el centro del salón, con el nombre de “Tesoro Común”, ayudó a compartir aquello que nos une a laicos y hermanitas. Los aportes de niños y adultos, muestran que en lo cotidiano vivimos, una Espiritualidad común que nos enriquece.
 
 El trabajo se hizo en forma de estaciones, según los temas que conciernen al capítulo II del Espíritu de Familia en el documento “Tesoro Común”, elaborado por la Comisión Internacional. Estos temas preparan para continuar con el Plan de Formación propuesto también a nivel internacional.
 
El espacio campestre amplio y hermoso del colegio, favoreció el trabajo de los grupos. Cada miembro del equipo preparó con mucha creatividad la presentación del tema para ayudar a la reflexión y el intercambio con los grupos. Hubo carteleras, juegos, masajes, tarjetas, cantos, etc.
Así, de estación en estación, fueron pasando todas las personas, 20 minutos en cada uno de los temas: 
  • Opción por los pobres
  • EspiritualidadCuidado mutuo
  • Reciprocidad en las relaciones
  • Vivir lo que creemos
  • Las dificultades son oportunidades
  • Formas de pertenencia a la Asunción 
Todos los que asistimos coincidimos en que el tesoro de la Asunción ahora si es verdaderamente común porque lo hemos hecho visible y hemos podido expresarlo y entenderlo mucho más. Fue muy positivo vivir un verdadero encuentro de todas estas personas porque al trabajar en un gran grupo y en pequeños grupos y compartir al interior de estos algunas actividades, permitió avanzar en el conocimiento las personas, su manera de pensar, de obrar, de actuar y de hablar. Fueron espacios para profundizar en la fe, en las enseñanzas de Jesucristo, de Esteban y de Antonieta; espacios para reconocer el legado que nos dejan y que se hace vida cuando nos proponemos obrar para la Gloria de Dios, para agradarle, para seguir su camino de tal modo que se respete la vida y que cada obra sea vida para sí mismo y para los demás, eso es La Asunción. Respetar y cuidar al otro, amar a cada persona, amar lo creado por Dios. El encuentro con laicos y hermanitas nos enriquece en ese compartir cada momento con sentido profundo y de este modo poder llevar en el corazón lo que es ser ASUNCIONISTA. Es estar con Dios en la fe, la esperanza y el amor, es respetar y ayudar al otro pero también poder recibir esto mismo de los demás, es una actitud permanente de servicio a los más pobres, entendiendo por esto a todos aquellos que encuentran vulnerados sus derechos, que necesitan algo, que nos necesitan. 
 
Una de las niñas asistentes al encuentro expreso: “Me gustó mucho compartir con las distintas personas. Las hermanitas eran muy alegres y nos explicaban lo que no entendíamos”. 
 
Que buenos es poder vivir este acercamiento aún mayor entre laicos y hermanitas, sentir que se alimenta la fe y el espíritu y nos dispone a seguir obrando por donde Dios nos envía y tener muy presente Su Palabra. Como se expresa en Exodo 3: “He visto la aflicción de mi pueblo… ahora pues, ve, yo te envío…”.
 
Amparo – Hermanita de la Asunción
Luzmarina – Laica
CALI - Colombia
 
26/11/2014
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