Comunidad de Malibay : Retrospectiva sobre la misión en Filipinas

En el momento de dejar la tierra de Las Filipinas, el 24 de enero último, la comunidad nos ofrece una retrospectiva de la misión vivida: semillas sembradas que han germinado y brotado bien y ahora están confiadas a otros. Continuamos llevandolas con nosotras en la oración.
 
A partir de la invitación del Obispo Ledesma y de las Religiosas de la Asunción, y después de una visita de Hna Mercedes (Superiora General en aquel momento) y de Anna, la Congregación hizo un discernimiento y decidió abrir una comunidad en Filipinas.
 
Estamos aquí desde enero del 2001. Durante los nueve primeros meses, el primer grupo de hermanas vivió en las Religiosas de la Asunción en San Lorenzo Village, Makati. Esto nos permitió tomar contacto con muchas ONG y Congregaciones Religiosas y por tanto tantear el terreno. Empezamos nuestro apostolado/misión con la población de Barangay 180, en particular Isla, Maricaban, Pasay City. Como hacemos habitualmente, pedimos a la gente cuales eran sus necesidades a fin de poder empezar a trabajar conjuntamente desde la base. Estos son los nombres de los distintos proyectos que surgieron: La Clínica, el grupo de Jóvenes, la Escuela maternal, el Taller Livelihood, el Plan de ahorro, y el grupo para niños discapacitados.
 
La Clínica: El personal de la clínica está compuesto por mujeres del Sector que formamos para que fueran reconocidas como trabajadoras socio-sanitarias. Incluso apadrinamos a una de ellas para que pudiera realizar su sueño de llegar a ser comadrona: este año ha sacado el Diploma. Las Hermanas Dominicas de la Presentación (de Tours) que han comprado nuestra casa, tendrán en su comunidad una hermana enfermera y que supervisará el trabajo de la clínica. El Dr. Ben Molino, el Sr. Lee y las enfermeras expatriadas voluntarias, continuarán asistiendo.
 
El grupo de Jóvenes se reúne el domingo por la tarde. Uno de los “antiguos” dirige el grupo con entusiasmo. Es feliz de que las Hermanas Dominicas de la presentación les acompañe.
 
La Escuela maternal aporta una educación preescolar a los niños. Las seis maestras han recibido una formación Montessori y la han adaptado al contexto de una zona con pocos ingresos (todo chabolas o “squatter”). Los niños son muy receptivos a este método y a los cinco años dejan el centro para empezar la escuela primaria, confiados en su capacidad para mezclarse con niños de otros medios. 
 
Un curso de apoyo escolar está abierto todos los días a los niños que necesitan aprendizaje complementario. 
 
Desde hace años, hay voluntarios que vienen los sábados desde diferentes casas religiosas. También abrimos una biblioteca con ayuda del dinero que procede de Inglaterra y de las donaciones de libros por parte de expatriados que están de paso. Toda la parte educativa de este proyecto estará a cargo de las Religiosas de la Asunción que nos han aportado un verdadero apoyo fraterno.
 
El taller Livelihood: Isla para sa Kaunlaran ng Maricaban, fue una respuesta para aportar un poco de trabajo a las personas del Sector. Ahora esta Asociación tiene contratos renovados regularmente con ‘Kultura’, un almacén de recuerdos que se encuentra en todos los grandes centros comerciales de la Gran Manila, y que revende objetos hechos a partir de materiales reciclados. El livelihood está llevado actualmente por una inglesa y continuará aportando dignidad e ingresos a los dieciocho trabajadores.
 
El grupo para niños discapacitados apoya a las familias que tienen un hijo en esas condiciones. Fe Asunción, una amiga de la comunidad y voluntaria comprometida con el grupo, se ha hecho responsable. Ella se ocupa también de gestionar las donaciones en metálico para las compras de pañales y los gastos de desplazamientos necesarios para que las familias puedan acudir a las visitas médicas.
 
Durante algunos años tuvimos una comunidad en Cebú en las Islas Visayas (Centro de Filipinas). Las hermanas desplegaron mucha energía en el trabajo vocacional. Teníamos mujeres que estaban interesadas, pero ninguna tenía tanto interés como para comprometerse libremente en la Vida Religiosa. Esta comunidad cerró y las hermanas están ahora en misión en las comunidades de Uruguay, Perú y Vietnam.
 
En cuanto a nosotras, en Manila, estamos tristes por dejar nuestra misión entre una población cuyas necesidades son tan visibles como profundas. La vida conlleva cambios, y la Vida Religiosa conlleva muchos cambios. Agradecemos sinceramente al conjunto de la Congregación por toda la atención, el interés y las oraciones que nos ha comunicado, y damos gracias a Dios por haber encontrado personas para acompañar a nuestros amigos en su caminar, cuando nosotras marchamos hacia nuevos caminos en Francia, Madagascar, República Democrática del Congo e Irlanda.
 
Comunidad de Malibay
17/03/2014
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