Comunidad de Cebú - ¡Promoción de las Vocaciones!

Vivimos en una sociedad moderna y mundializada, en la que la promoción de las vocaciones se convierte en desafío. Es difícil atraer a mujeres jóvenes, dada la presión ejercida por la dinámica del cambio principalmente en el dominio de las tecnologías. “El movimiento de secularización que acompaña a la cultura contemporánea, no perdona tampoco a las comunidades religiosas.”

Hay dos acontecimientos en los que he participado y que me gustará compartir con vosotras: primero la Vocation Jamboree (La Fiesta de las Vocaciones) que tuvo lugar en Cebú, y después la 23ava Convención Nacional de DVP (Directores Vocacionales en Las Filipinas) que se celebró en South Cotabato en la Isla de Mindanao en Las Filipinas.
 
a) La Vocatión Jamboree: Diócesis de Cebú
 
La Vocatión Jamboree es uno de los medios por los que se puede llegar a la promoción de las vocaciones en Cebú. Es un acontecimiento anual organizado por diversos Directores de vocaciones en Las Filipinas: el Capítulo de Cebú. Tiene lugar el 25 de febrero, durante el mes de las vocaciones en Cebú.
 
 
El mes de la vocation, estudiantes de enfermería, Cebu
 
 
Después de un tiempo de reflexión y de compartir, presentamos el tema: Juventud de Cebú: enraizada y fundamentada en el amor de Jesús (Ef. 3, 17), un tema que nos pareció apropiado para ayudar a las jóvenes a encontrar a Jesús en una sociedad moderna y mundializada.
 
El fin de semana estaba programado de manera única y original. Todo bien organizado. Incluso estudiantes y jóvenes profesionales expresaron cuanto habían valorado el sistema de rotación para las diferentes actividades propuestas. Cada turno duraba una media hora. El primer “destino” era una conferencia sobre las vocaciones. El segundo fue la adoración. El tercero la visita a los stands de las diversas congregaciones religiosas. El cuarto fue el Rosario.
 
Más tarde, se compartió en pequeños grupos, en los que los delegados hablaron de su vida y Carisma. Se siguió con la celebración de la Eucaristía a la que asistieron varios obispos y sacerdotes. Después el discurso de clausura, seguido por danzas de diferentes grupos de jóvenes y de religioso/as.
 
Las actividades fueron consideradas espectaculares por todos, ya que el acontecimiento reunió a más de 5.000 jóvenes y participaron más de 70 Congregaciones.
 
La preparación estuvo lejos de ser fácil. Hicieron falta muchas reuniones, la difusión de información y el seguimiento del proyecto. Esto nos dio ocasión de ser más creativas para realizar actividades que tuvieran mayor sentido para nosotras y para las jóvenes. Con todo ello consolidamos amistades, fortificamos nuestros esfuerzos de colaboración, nos implicó el corazón y a fin de cuentas, elevó nuestro espíritu a Dios. Más aún, dejó en nuestro interior la huella del amor de Dios y de su generosidad.
 
Los jóvenes apreciaron mucho las tres actividades ofertadas y se implicaron de corazón. La celebración Eucarística fue vibrante y reflejaba una fe profunda.
Trabajo sobre las vocaciones en la comunidad de Cebú
 
La comunidad ha vivido acontecimientos importantes en nuestro trabajo por las vocaciones. Hemos hecho retiros de una tarde con chicas jóvenes de 18 años en adelante. En este grupo escuchamos con mucha atención a las que expresaban su atractivo por la vida religiosa. Las invitamos a un “programa de introspección”. Es un compartir con un poco más de profundidad sobre nuestro ser de Hermanitas de la Asunción. Hemos viajado fuera de Cebú para participar en diversas actividades sobre las vocaciones. Hemos ido a otras Provincias cuando ha habido jóvenes interesadas en saber más sobre las Hermanitas.
 
 
Entre otras cosas, tenemos la costumbre de acoger en casa a chicas jóvenes que quieren visitarnos o permanecer dos días con nosotras para hacerse una idea de cómo vivimos en comunidad. Comemos juntas, oramos y compartimos nuestras reflexiones. Acogimos a una joven que yo conocí en Mindanao; vino a nuestra casa simplemente porque quería conocernos.
 
En este trabajo por las vocaciones, he tenido algunas dificultades. Me doy cuenta que se necesita mucho tiempo, energía y dinero. Y también una buena dosis de paciencia y de comprensión. Hará falta que yo invierta en ello mucha creatividad. Esto motivará más a las jóvenes y se sentirán más atraídas.
 
Durante el proceso de acompañamiento, he descubierto algunos problemas que se detectan del discernimiento hecho por las jóvenes de Las Filipinas. Uno de los valores más importantes en Las Filipinas es la unidad familiar. Es uno de los obstáculos que impide a las jóvenes comprometerse porque saben que deben ayudar a su familia. La pregunta que se hacen es: “¿Por cuánto tiempo?”. La presión de la juventud es también otra barrera. Todavía están dudosas e indecisas. Enamorarse también forma parte del camino y entonces hay que decantarse por una opción.
 
En la realidad de nuestro ministerio vocacional, parece que no estamos más que en las primicias, que estamos preparando el terreno, pero en la actualidad parece que la situación ha cambiado un poco, y tenemos a punto buen “plantel”. Ahora vemos que hay jóvenes interesadas. Se necesita dar tiempo al tiempo…
 
 
b) 23ava Convención Nacional de DVP (Directores vocacionales en Las Filipinas)
 
La Convención Nacional tiene lugar cada dos años en diferentes lugares. Esta vez fue en Notre Dame de Dandiangas, University, en General Santos City, en la Diócesis de Marbel y de South Cotabato. Era la 23ava Convención Nacional. El tema fue “Crear una cultura que testimonie y despierte vocaciones en la Iglesia local”. El objetivo es aproximar la pastoral global al apostolado de los promotores vocacionales.
 
Convención DVP 
 
Fue una maravillosa ocasión para Hna Bernie y para mí, que por primera vez participábamos en esta Convención. Éramos 280 participantes proviniendo de diferentes Congregaciones, Obispos, Sacerdotes, Religiosos y algunos promotores laicos (en principio son chicas jóvenes y varones que las Congregaciones emplean o bien son voluntarios dispuestos a promocionar vocaciones en nombre de la Congregación).
 
Hubo cinco conferenciantes: 3 obispos, 1 sacerdote, 1 laica (Embajadora Henrietta De Villa). Las conferencias fueron excelentes y abordaron los siguientes sujetos:
  • Clarificar los valores, crear una cultura Vocacional en Las Filipinas: Considerar la cultura como una herramienta de evangelización. Los valores de las culturas tradicionales enriquecen el Evangelio y evidentemente hay un proceso de santificación y de transformación.
  • La Familia y las prácticas comunitarias, reflejo de una cultura vocacional. Esto evidencia que la familia juega un papel importante en nuestra vocación. La familia es la iglesia doméstica que es la primera educadora.
  • La promoción de las vocaciones viviendo la Espiritualidad del sacerdocio diocesano dando testimonio de Cristo, Buen Pastor. Esto implica que la mejor manera de promover la vocación es ser un buen testigo de Jesús, es decir actuar como El, hablar como El y vivir su vida.
  • Llamada a una comunión y colaboración más profundas. Se pone el acento en la comunidad que necesita trabajar unida y colaborar. Esta sociedad postmoderna y mundializada no apoya la cultura vocacional. Los cambios afectan a la sociedad y se necesita con urgencia tener espíritu de comunión.
Estos cuatro días me ayudaron a tomar conciencia de que vivimos en una sociedad dinámica y no estática. La vocación es un camino de vida en el que cada uno busca a Jesús en lo cotidiano. Hoy, la vocación se comprende mejor como el resultado de una dinámica, de una relación continua entre Dios y el individuo, una llamada que se hace más diáfana para cada uno en la medida en que él o ella crece en el propio conocimiento y en la conciencia de que es único/única y profundamente amado/a por Dios.
 
Según la expresión del Papa Benedicto XVI, “Crear una cultura Vocacional, es crear condiciones para que se den vocaciones. Debemos crear un clima en cada aspecto de la vida que nutra las vocaciones.” Subraya que cada uno ha de magnificar el esplendor de la bondad del amor de Dios, que es la condición necesaria y la fuente de esta santa vocación.
 
El hecho de estar aquí y acompañar a varias jóvenes me lleva a afrontar muchos desafíos. Sus historias personales conllevan muchas heridas que deben sanarse. Mi esperanza es la siguiente: Jesús se sirve de personas heridas para liberar su mensaje. Esto me da ánimo para no perder la esperanza y para caminar codo a codo con estas jóvenes.
 
Compartiendo nuestra comida con jovenes de la comunidad
 
“Vocación, el don del amor de Dios” (49ava Jornada mundial de oración por las vocaciones).
 
Enasi, Hermanita de la Asunción, Comunidad de Cebú
19/06/2012
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