Compartiendo Carisma y Misión con Laicos en Inter-Congregación en Minas Gerais

“No tengo oro ni plata pero lo que tengo eso te doy. Levántate y anda” (Actas de los Apóstoles 3, 1-10)

Este artículo ha sido escrito por miembros de la Comunidad San Judas Tadeo de Ibirité, por miembros de ILFA, por el Hermano Adelmo y por las Hermanitas de Ibirité: Tide, Amelia, Bete y Ana. Agradecemos su participación.

“Cuando llegaron las primeras Hermanitas aquí a Ibirité en 1994, empezamos a vivir con ellas. Buscaban una casa barata para quedarse en el Barrio de chabolas. En esta época nos resultaba muy difícil comprender el misterio de Dios tal como el testimonio de sus vidas nos lo revela cotidianamente. Por su opción por los pobres, por haber escogido ser ellas mismas pobres y trabajadoras, aprendemos a leer la Biblia, y a través de una espiritualidad de servicio y acogida a discernir la presencia de Dios en la vida de cada uno como Servidor y Salvador. La presencia de las Hermanitas nos ha abierto perspectivas de cambio, el deseo de actuar mejor, y nos ha permitido soñar en una vida mejor para todos.”
 
“Cuando ellas llegaron, se estaba iniciando todo y no había Iglesia en el Barrio. Enseguida hicieron amistad con algunas mujeres - yo soy una de ellas - que rezaban el rosario en las familias y empezamos a hacer visitas juntas acompañando la oración, y proponiendo hacer la Novena que se hace antes de Navidad. Esta actitud provocó mucho entusiasmo y curiosidad en la gente por conocer a estas mujeres que sabían tantas cosas sobre la Biblia y de la vida de Jesús. Eran solamente cuatro, dos de entre ellas muy enfermas, una bastante mayor e íbamos a su casa para ayudarlas. A partir de esto se crearon lazos de amistad. Ellas nos animaron al estudio Bíblico y juntos construimos la Iglesia que actualmente hay en el Barrio; la comunidad de voluntariado que trabaja en la Iglesia; los grupos de reflexión de la Palabra de Dios, y también el reciclaje de los desechos… Estas fueron las primeras actividades que todavía hoy continúan.”
 
 
“Actualmente, para nosotros, es un honor y una gran alegría compartir un poco de la riqueza descubierta con las Hermanitas, riqueza de conocer a la Congregación y para algunos de nosotros que formamos parte de ILFA (Hermanas y Hermanos Laicos de la Asunción), el intentar vivir la espiritualidad de las Hermanitas de la Asunción en nuestra realidad de vida y de trabajo. 
 
Todos cuantos conocen a las Hermanitas y comparten su vida, en la comunidad, están marcados por su manera sencilla y humilde de invocar a Dios, Padre y Madre, y de darle a conocer, ante todo a los pobres y a los enfermos.”
“Ha sido trabajando con la comunidad como hemos descubierto la manera de ser de la Congregación, en la sencillez, en la vida cotidiana. Las Hermanitas son un signo concreto del amor de Dios por los pobres, “Sus actos hablan Jesucristo”, y nos dan esperanza”.
 
“Hace ocho años, creamos el Centro Social Antoinette Fage, al lado de la Iglesia; allí realizamos numerosas actividades en el Barrio y en la Parroquia como la “capoeira”; la preparación comunitaria de acceso a la Facultad; Salud preventiva y alternativa; el conocimiento psicológico, etc. Las Hermanitas se entregan con mucho ardor para que las personas participen y lleguen a encontrar su auto-estima y la confianza en ellas mismas para continuar ayudando a otros en la misma misión para que venga “el Reino de Dios”. Por eso la cita Bíblica de Actos 3, 1-10 les viene a medida, porque ellas no tienen ni oro ni plata, ni grandes apariencias, se arreglan con sus salarios pero viven para ayudar a los pobres y a comunidades más alejadas, despertando al pueblo a “levantarse y ponerse en marcha”.
 
 
“Estos días estamos muy contentos por recibir a tres nuevas Hermanitas y queremos acogerlas con mucho amor en nuestra comunidad. Vienen de la comunidad de Teresópolis/Betim que a sido cerrada a causa del número reducido de Hermanas; también sabemos que tenemos necesidad de orar y trabajar con ellas en la Pastoral de Vocaciones para que otras muchas comunidades puedan conocer a las Hermanitas y a los Laicos que las acompañan (ILFA) en la misión de Jesús entre los pobres.”
 
 
“También en Betim, en el Jardín Teresópolis, donde conocimos a las Hermanitas, el Carisma y la Espiritualidad de la Congregación nos confirman que las actitudes de amor y de servicio a los más desfavorecidos, enfermos y excluidos, son el camino para “rehacer un pueblo para Dios”. En este momento vivimos, después de más de veinte años de presencia, el cierre de la casa. Este proceso es doloroso pero, al mismo tiempo, nos enseña mucho sobre la misión y la evangelización en la Congregación: las Hermanitas son misioneras y nosotros debemos serlo para seguir a Jesucristo en su misión entre los pobres”.
 
“Durante estos años ellas se han entregado en las comunidades de la Parroquia Santa María Madre de los Pobres, en la formación Bíblica y la animación de reuniones, en la Fundación y el acompañamiento de la Casa de los Movimientos Populares Margarita María Alves, realizando proyectos y apoyando acciones educativas como grupos de artesanado, grupos de mujeres, alfabetización de adultos, artes del circo, grupos de gestión de presupuestos, grupos de valet, de sanidad alternativa, etc. Las Hermanitas siempre han participado y participan todavía en movimientos políticos. Con ellas aprendemos que todas nuestras acciones tienen una dimensión política y que no hacer nada es también una postura política, pero de omisión. ¡La participación es la llave para comprender la realidad y actuar en el mundo!”.
 
“En todas sus acciones, en la comunidad de Teresópolis, las Hermanitas han dejado entrever posibilidades de una vida mejor para la población más empobrecida, para los excluidos. Buscan como hacer realidad los derechos de los pobres y hacer de ellos ciudadanos de hecho, y esto nos ha motivado a querer seguirlas como Hermanos Laicos de la Familia de la Asunción, con la finalidad de hacer el bien a otros, descubriendo que esto significa hacernos bien a nosotros mismos”.
 
 
“No es fácil ser de ILFA pero es sencillo: No es fácil porque, como las Hermanitas ahora, y como sus Fundadores en su tiempo, es ir contra corriente de los valores de la sociedad de consumo; pero es sencillo porque es poder ser libre para vivir el Evangelio en una actitud de servicio que genera transformación social a favor de los pobres. Estar en ILFA es una responsabilidad muy grande para que el Carisma continúe en la Iglesia y en el mundo actualizándolo en la realidad de los trabajadores de nuestro tiempo”.
 
 
“Compartir el mismo Carisma con las Hermanitas es al mismo tiempo una misión y una vocación. En este momento de mutación para ellas, de dificultades y de enfermedades, aprendemos cada vez más que la fuerza puede existir en la debilidad y como la debilidad es la fuerza de nuestro Carisma, pero es buenísimo saber que ellas permanecen siempre cercanas a nosotros…”
 
“Nuestra Congregación ha puesto el acento sobre la pobreza, y conocer un poco más a las Hermanitas ha sido la ocasión de volver a encontrar y releer nuestra vida y nuestra misión Franciscana. Nuestro camino de inserción en Brasil, nuestra participación conjunta en las comunidades eclesiales de base le debe mucho a su manera de ser misioneras que combina discreción, conocimiento y oración enraizada en la cultura.
 
Actualmente, compartimos en Inter-Congregación el trabajo EDUCAFRO, una red de preparación comunitaria para el examen de entrada en la Universidad con el objetivo de que la población negra y los medios populares puedan tener acceso a la Universidad. Compartimos también el Movimiento de defensa de Serra de Rola Moça , importante complejo de nuestra región amenazado por la explotación de Compañías de Minas que sólo tienen en vistas su propio enriquecimiento… ¡Para este último compromiso fueron ellas las que nos invitaron y reavivaron nuestra conciencia franciscana! ¡Estamos contentos de poder trabajar juntos! La unión de Carismas es un camino solidario y fraternal de mutua ayuda, de organización y de testimonio en unión con los pobres a los que somos enviados.
 
El comportamiento sencillo y discreto de las Hermanitas nos muestra que el Reino se construye con gestos sencillos en la vida cotidiana. Esos gestos sencillos que van desde la forma en que prestan atención a la personas o ponen un toque femenino en las luchas sobre el entorno y por la defensa de la vida, hasta la formulación de las tesis para el Diploma Universitario, renuevan nuestra conciencia crítica y nos educan al desarrollo sostenible.
 
Nos gustaría mucho avanzar en estos frentes en los que estamos comprometidos juntos y también en nuestro trabajo Inter-Congregaciones para que la siembra del Evangelio germine en los corazones. Hermanos y Hermanas en misión en Iglesia y en el mundo, para contribuir a un mundo de más justicia, de paz y de fraternidad”.
 
Nosotras, Hermanitas de Ibirite, nos sentimos enviadas y amadas por este pueblo escogido por Dios, y queremos, con Su Gracia y en consonancia con nuestros Fundadores y la marcha de la Congregación hasta hoy, vivir unidas nuestra vida religiosa entre los pobres, con las familias y los trabajadores, en búsqueda de una vida en abundancia para todos, siendo signo del Reino para todos aquellos y aquellas a los que podamos hacernos próximas con la simplicidad y la audacia que nos vienen de las palabras del Evangelio.
 
 
Comunidad de Ibirite
 
17/05/2011
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