Colombia : Comunidad Pernet- Cali, Centro solidaridad la Esperanza “Cesoles”

En la ladera de los Chorros, al Sur Occidente de Cali Colombia, hace 16 años dos Hermanitas decidimos unirnos para trabajar por la niñez y las familias de este popular sector de la ciudad. Lo hicimos con la firme convicción de nuestro carisma asuncionista, de atacar el flagelo de la pobreza y la falta de oportunidades que padecen centenares de familias que llegaron aquí, huyendo de la violencia de sus lugares de origen y de abandono del campo por parte del Estado. Fue así como con un grupo de mujeres (Blanca, Margoth, Paola, Miriam, Martha, Isabel) constituimos y le dimos vida jurídica después de un largo tiempo a una entidad a la que llamamos CENTRO SOLIDARIDAD LA ESPERANZA “CESOLES”.

Año 2009
Desde sus inicios, empezamos brindándoles un apoyo directo a las mujeres, cabeza de familia que necesitaban salir de sus hogares a trabajar. Con ellas establecimos después de una investigación, en sus minúsculas casitas, un pequeño jardín donde los niños pudieran permanecer, mientras ellas trabajaban. En otra casita se estableció un comedor donde venían al principio 5 niñitos antes de salir para la escuela y fue aumentando aceleradamente.
 
 
La comunidad recibió muy bien estos servicios, las demandas se hacían cada vez más numerosas, lo que nos motivó a buscar apoyos económicos externos que nos permita consolidar un equipo de trabajo conformado por las mismas mujeres de la comunidad y poco a poco generar las condiciones locativas adecuadas para prestarle a todo el sector, un servicio con connotaciones de integralidad de atención a los niños, con altos estándares de calidad. 
 
En base a experiencias anteriores, desde los inicios, las Hermanitas tratamos de reflexionar con las mujeres los principios que serían como las “leyes” a las que nos comprometeríamos las personas y que determinaban nuestra forma de actuar como individuos o grupos sociales. Los Principios no son negociables, ni se discuten. Son nuestras normas internas y creencias básicas sobre la forma correcta como nos relacionamos tanto dentro de nuestra organización, como con las otras personas y organizaciones. Los valores, son las cualidades que manifestamos en nuestra forma de ser y de actuar, y que nos hacen deseables como características propias y con los demás. 
 
Los Principios y valores de CESOLES los orientamos desde una ESPIRITUALIDAD CRISTIANA ASUNCIONISTA como catalizadora de las acciones. La vida es un don de la naturaleza mediada por la fuerza creadora de Dios Padre y Madre, siendo el ser humano a imagen y semejanza suya. Abierto a la trascendencia y relación con los demás. Ellos son: 
  • LA DEFENSA DE LA VIDA y dignidad humana, en búsqueda de la justicia y equidad. La vida es una opción que toca todos los aspectos de la persona: su relación con Dios, consigo misma, con la comunidad. Una vida sin violencia, con tolerancia y respeto y en ejercicio pleno de sus derechos y deberes. 
  • LA TRANSFORMACION SOCIAL como fin de la práctica. Se parte de lo personal pasando por lo físico, lo social, lo emocional, lo cultural, lo espiritual. La idea es potenciar personas conscientes y convencidas de la validez de nuestro aporte en la transformación de sí mismas, del sector, la ciudad, el país. 
  • Todo esto lo queremos vivir dentro de un ESPIRITU CELEBRATIVO CULTUAL Y EN FAMILIA con la alegría de progresar en comunidad. 
 
Estos principios y valores poco a poco los hemos ido transmitiendo a través de los talleres formativos realizados con cierta periodicidad, al Equipo de trabajo principalmente, en las reuniones con los padres de familia, al grupo de docentes y otros miembros comprometidos de la comunidad. Aquí las Hermanitas ponemos todo nuestro ser y saber recibido en gran parte en la Congregación. 
 
Desde los inicios el Programa del Jardín “Creciendo solidarios “lo hemos sostenido con niños de 2 a 5 años con una cobertura entre los 50 - 100 y 140 niños. Estos niños son acompañados por un grupo de docentes, mujeres que se han ido cualificando progresivamente. Por ser de la comunidad o del sector, aseguran cierta estabilidad laboral con gran sentido de pertenencia. A los niños se les ofrece una educación actualizada y calificada, una alimentación saludable y balanceada en un ambiente seguro, estimulador y amoroso para cada niño, niño y adolescente. Estamos comprometidas a apoyar su desarrollo humano y el aprendizaje, a respetar las diferencias individúales, a ayudar a aprender a convivir en solidaridad, colaborar y jugar de manera cooperativa. A fomentar la conciencia propia, la capacidad, el amor propio, la creatividad y el bienestar físico.
 
 
 
Actualmente EL JARDIN COMUNITARIO “Creciendo solidarios” es asumido por Fundapre, una Entidad Prestadora de servicios del estado que garantiza el funcionamiento del jardín, asumiendo el pago de las docentes, la nutrición y los servicios generales. Lo importante es que este personal ha sido capacitado por nosotras y asegura la educación a partir de nuestros principios, garantiza la calidad del aprendizaje y la no pérdida de nuestra identidad, lo que no siempre es posible con otras entidades. 
 
BIBLIOTECA ESCOLAR. Se les ofrece a los niños que salen del jardín a la escuela. Aquí les brindamos apoyo a sus tareas, refuerzo en matemáticas y español, Literatura infantil, Hora del cuento, escritura creativa, Taller para un segundo idioma (ingles) en un ambiente amoroso y protector en sentido emocional, estético y social, donde se estimula la espiritualidad, el conocimiento y saber, los lenguajes expresivos, el juego, el diálogo, la lectura y escritura, el respeto a las diferencias, la amistad, la reconciliación desde el perdón y la acción reparadora. 
 
 
Talleres artísticos “Tierra fecunda “en los horarios del día sábado mañana y tarde: talleres de flauta, danzas, percusión, instrumentos de cuerda, cuya meta es conformar una escuela musical, actividades lúdicas y de recreación. Les brindamos estos espacios y alternativas diferentes a los que les ofrecen las pandillas, los drogadictos, los grupos violentos y de narcotráfico.
 
 
 
Actualmente trabajamos además con un grupo de 15 pre-adolescentes y 23 jóvenes entre los 15 y 23 años en su mayoría salidos del “jardín comunitario”. Trabajo difícil y que podemos desarrollar gracias a la ayuda económica de Misean Cara y de profesionales de la Universidad Católica y en alianza con diversas redes e instituciones. La propuesta busca empoderar a los participantes del grupo prejuvenil, grupo juvenil de Cesoles y jóvenes de la comunidad en general como formadores, para implementar actividades de prevención relativas a las problemáticas que están limitando que la población joven conciba y construya su proyecto de vida en armonía y civismo con la comunidad.
 
 
 
Nuestro Equipo de trabajo, conformado por un grupo de mujeres valiosas, fundadoras en su mayoría, asumen los diferentes cargos directivos y de coordinación de los Proyectos con responsabilidad y fuerte sentido de pertenencia y profesionalismo; con una capacidad grande de relación y acogida a los niños, a los jóvenes a la comunidad en general; saben y les gusta relacionarse con los directivos de las diferentes instituciones; saben involucrarse en la práctica pedagógica, psicosocial y cultural y valoran los elementos forjadores de identidad. Trabajan sin tensiones y saben dar el tiempo a su familia. María, la actual directora gestiona recursos, hace alianzas con redes, con otras Instituciones, cuando nosotras no estamos en capacidad de dar respuesta a las particularidades de los grupos. Todos los miembros del Equipo se sienten Laicas Asuncionistas, aunque no todas oficialmente lo sean.
 
Los años van llegando y con ellos vamos viviendo la profunda satisfacción de dejar un relevo (actualmente hay hijas e hijos de fundadoras vinculados a Cesoles) que continúa con el trabajo, según nuestro Carisma, y espiritualidad Asuncionistas. 
 
No podemos dejar de mencionar cómo durante estos 16 años hemos sentido de cerca, muy de cerca, las consecuencias del conflicto armado y de la cruel guerra fratricida vivida en Colombia. Son numerosos, los jóvenes asesinados, heridos, familias desplazadas por la violencia, el narcotráfico, por la búsqueda y consecución del dinero fácil, la trata de personas, abuso sexual a jóvenes, las agresiones en las escuelas etc. 
 
Hoy a las puertas de la firma del término de la guerra, de la dejación de las armas por las FARC, no podemos sino orar y comprometernos personal y comunitariamente para que este acontecimiento histórico llegue pronto a Colombia. Trabajar por LA PAZ por la tolerancia, por el perdón de las numerosas víctimas, aunque sepamos que los acuerdos no lo son todo y que tenemos que trabajar fuerte contra las fuerzas políticas de poder y corrupción, que no dejan que las cosas cambien de fondo. Pero seguiremos creyendo y trabajando aquí y ahora para que en nuestras familias, en nuestro entorno, nuestra comunidad de la Esperanza sea una comunidad donde vivamos la PAZ. 
 
Agradecemos al Dios de la vida y a la Congregación nuestra vocación de Hermanitas.
 
Queremos terminar este compartir con la invitación que nos hace el Papa Francisco en su exhortación apostólica “Evangelii Gaudium”, La alegría del Evangelio, que nos dice:
 
“Dios quiere la felicidad de sus hijos…. El creó todas las cosas
Para que las disfrutemos, “para que todos puedan disfrutarlas”…
Una autentica fe… siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir
Valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra.
Amamos este magnífico planeta donde Dios nos ha puesto y amamos a la humanidad que lo
Habita, con todos sus dramas y cansancios, con sus anhelos y esperanzas, con sus valores y
Fragilidades. La tierra es nuestra casa común y todos somos hermanos “…
 
Cdad. Pernet - Magdalena, Mercedes, Nora
26/09/2016
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