Celebramos la Asunción en familia

Junto a los laicos “Familia de la Asunción”, con quienes venimos caminando hace ya varios años celebramos el día de la Asunción de María en la comunidad de la Inmaculada.

Habitualmente tenemos 3 encuentros ampliados al año, dos de reflexión y uno celebrativo. Encuentros donde profundizamos, temas, compartimos la vida, alegrías, dificultades y proyectos. 
 
Reunirse en pequeños grupos y luego compartir las conclusiones, es una riqueza que a todos nos anima y estimula a continuar aportando cada un@ desde su lugar en la construcción del Reino de Dios. El equipo coordinador integrado por varios laicos, hermanitas, se reúne periódicamente para profundizar nuestro carisma y espiritualidad, formarse y poder ser agentes multiplicadores, ellos donde viven, generalmente los barrios donde ya las hermanitas no estamos insertas. Participaron unas 50 personas de diferentes barrios y contextos sociales expresando su alegría de poder compartir juntos “la fe y la vida”, haciendo realidad la intuición de nuestros fundadores.
La celebración comenzó en la calle y fuimos ingresando en la casa ofreciendo una flor y saludándola con los pañuelos, con la certeza de que María camina junto a cada uno.
   
Pensamientos del P. Pernet fueron animando los diferentes momentos de la celebración:    
 

“Todas las gracias nos llegan por intercesión de María”…

“María todo lo meditaba y guardaba en su corazón”…
 
“Toda la vida de María fue una ofrenda a Dios”…
 
“Esencialmente la razón de nuestro amor a María es por que ella nos regala a Jesús”
 
“Amamos al Señor y El nos da a su Madre, amamos a la Virgen y ella nos conduce a su Hijo”…  
                                                         
Tomamos una cadena con palabras significativas: amor, servicio, solidaridad, trabajo… y fuimos rompiéndola a medida que reconocíamos cuando habíamos faltado a esas actitudes.                                    
 
 
Un canto de acción de gracias nos unió para expresar el deseo de sanar las heridas del pecado y reconstruir esta cadena que hemos roto y lo hicimos tomados de las manos.
 
La lectura y representación de la Visitación y canto del Magnificat, favoreció interiorizar el mensaje de la Palabra de Dios y compartirla. Después se presentaron ofrendas de lo que era más significativo para cada uno/a.
Uno de los grupos preparó una decena del Rosario con láminas representando las tareas más habituales y cotidianas de una mujer en su hogar. Recibimos luego una tarjeta que nos invitaba a vivir un compromiso concreto a partir de lo vivido, que implicaba entregar algo de nosotros mismos como aporte a la transformación de la realidad y la construcción del Reino de Dios.
 
Una pareja de jóvenes le rindió a la Virgen el homenaje de un baile folklórico con la plasticidad y la belleza de las danzas típicas.
 
Luego, como es costumbre, pasamos a compartir la mesa, y la vida en animados intercambios…
   
“María estuvo presente al mundo de su tiempo, hija de Israel asumió los sufrimientos y las esperanzas de su pueblo. En aquella Iglesia naciente ella fue testigo de las primeras tensiones y de los caminos a inventar para que se encarnase la Buena Nueva de su Hijo: Todos amados del Padre en las múltiples realidades y novedades de su época. Ella estaba allí presente, la que sostenía, confiada y seguramente orando”… (Mensaje del C.Gral. 15 agosto 2012)
 
Comunidad de la Inmaculada - Argentina
14/09/2012
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