Causa de Beatificación del Padre Etienne Pernet - Flash de info n°7

Causa de Beatificación del Padre Etienne Pernet Fundador de las Hermanitas de la Asunción

Mensaje de la Vice-Postuladora
 
El primer número del 2015 anunciaba las celebraciones del 150 aniversario de la fundación de las Hermanitas de la Asunción, estas se fueron escalonando a través del mundo a lo largo de todo el año, con una intensidad particular el 21 de junio con la celebración eucarística en la iglesia St. Jean Baptiste de Grenelle seguida de un encuentro festivo en la Casa Madre, reuniendo a cerca de 600 participantes. La Exposición mostrando las etapas hacia la Beatificación del Padre Pernet despertó mucho interés.
 
Otro acontecimiento a señalar es el alejamiento de Roma del Padre Julio Navarro Roman, Postulador de la causa, que ha vuelto a su país: Chile. Con ocasión de ello ha intervenido en una entrevista resumiendo los trabajos que se siguen para responder a las preguntas que hacía la Iglesia: 
  • ¿Cree usted en la santidad del Padre Pernet?
  • ¿Se reza para pedir su intercesión?
  • ¿Es él un testimonio de fe cristiana para los hombres y mujeres de hoy, y para los que viven de su obra especialmente laicos comprometidos en relación con Hermanitas de la Asunción?
Nuestros contemporáneos son sensibles al testimonio aportado por el Padre Pernet a través de su amor a los pobres, a los marginados, aquellos que no cuentan para nadie. Dirigiéndose a las Hermanitas el 30 de septiembre de 1888, les decía:
 
“Habéis elegido como parte de vuestra herencia, a los pobres, los desgraciados, y les habéis consagrado vuestra vida para ser apóstoles entre ellos.”
 
¿Cómo dar cuenta de la actualidad de su mensaje para hoy?
 
Hna Madeleine Rémond
 
 
 
Oración compuesta y escrita en 1898 por el Padre Pernet después de su retiro en Livry
 
“Dios mío, me pongo entre las manos
De vuestra voluntad
Para vuestra Gloria y la salvación del prójimo.
Manifestadme lo que debo ver,
Inspiradme lo que debo decir,
Sostenedme en todo lo que debo hacer”.
Amen
 
 
Extracto de santidad de una vida
 
El hombre de oración
 
En este camino de abandono evangélico y de disponibilidad a los designios de Dios, en el que el Servidor de Dios debía entrar y establecerse, su línea de sabiduría pasaba por la oración. Una oración permanente, contemplativa, traducida en principio por esta adoración prolongada que le hacía adelantar la hora de levantarse. Allí, cerca del Señor, encontraba su consejo y su descanso. Con todo su ser, él era “mendicante de Dios”, como lo había aprendido de San Agustín, y a ejemplo de su madre y de todas las personas pobres.
Además, daba ejemplo de un hombre unido a Dios “perdido en Dios”, “viviendo en la presencia de Dios”, un hombre que todo lo refería a Dios; ante la naturaleza, en medio de la gente, y en el corazón de los acontecimientos. No en vano los testigos declaran “que él estaba impregnado de Dios”, que “cerca de él uno se sentía más cerca de Dios”.
nº 185
 
Testimonio sobre el Padre Pernet
 
2. RELIGIOSO DE LA ASUNCIÓN Y FUNDADOR DE LAS HERMANITAS
 
91. La solicitud de que daba prueba el Servidor de Dios hacia su fundación, no le hizo cortar con su comunidad y su Congregación.
“Estando muy unido a su familia religiosa, declara el P. Mercklen, A.A., el Padre Pernet quiso que su Instituto tuviera vida propia y no unida a la suerte de los Asuncionistas y para así evitar que pudieran surgir discrepancias con su comunidad”.
 
92. En 1873, el P. Galabert, misionero en Oriente, conociendo la obra del Servidor de Dios y viendo tantos hogares pobres en Constantinopla, le pide una fundación de Hermanitas. De acuerdo con la fundadora, el Servidor de Dios contesta que el Instituto está tan solo en los inicios y no puede por el momento correr el riesgo de establecerse en lugar tan lejano y difícil.
 
En cuanto a la obra de las Peregrinaciones a Lourdes, la actitud del Servidor de Dios es diferente, ya que la Asunción conduce hasta allí, cada año, a un grupo importante de enfermos procedentes en gran número de familias visitadas por las Hermanitas. Por lo que ellas pueden acompañarles para atender a su cuidado.
 
Por solidaridad apostólica, el Servidor de Dios sostiene la obra de la Bonne Presse que realiza la Asunción y pide a las Fraternidades laicas de su fundación participar en la difusión de las publicaciones populares y económicas: La Croix, le Pèlerin, les Vies des Saints, Les Evangiles et les Catéchismes illustrés. Por temperamento, sólo teme que de ello se sigan artículos polémicos, en el clima conflictivo del momento.
Silloge V, 22-23
 
Extracto del informe de la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos 
Parisino – Stephani Pernet
(Roma, 1975) 
 
El religioso
 
Su santidad pasaba también por su condición de religioso. Ella era para él un apoyo que le era necesario. No cesaba de dar gracias al P. d’Alzon por haberle aceptado en la Asunción. Cada año, en Navidad, renovaba su consagración religiosa, a fin de vivirla de manera más total, en pobreza, castidad y obediencia y el espíritu apostólico y comunitario de la Asunción.
En seguimiento de los primeros discípulos del P. d’Alzon, había hecho voto de extender el Reino de Dios. Fue evidente la fidelidad a su voto apostólico y a los principios de su fundación y a la constancia que mostró en darle una orientación misionera (16).
 
Amaba la vida de comunidad, en el espíritu de la Regla de San Agustín. “Era muy regular”, “violentándose mucho por ser agradable a Dios y guardar la perfección de su estado”, atento y delicado con los hermanos enfermos, los jóvenes, los menos dotados, realizando su parte de servicio y de responsabilidad a nivel incluso de la Congregación entera. 
Extracto nº 186
(16) Formula del “cuarto voto” emitido en la Asunción hasta 1863
 
 
Gracias recibidas
 
Mi nombre es María Rosa y en esta carta contaré mi testimonio:
 
En el año 2013 se me produjo un desprendimiento de retina y un agujero en la mácula del ojo izquierdo, me operaron, pero desgraciadamente perdí completamente la visión. En mayo del 2014 me pasó lo mismo en el ojo derecho, me vieron varios médicos y todos me dijeron que era de mucho riesgo operarme y no me garantizaban que saliera bien. Mi angustia era muy grande.
 
Me habían hablado mucho del P.Pernet, de lo milagroso que era, y empecé a rezarle muchísimo.
El 2 de junio me operaron, estuve dos semanas sin ver absolutamente nada, fueron pasando los días y muy poco a poco iba recuperando algo de visión. Y ahora ya a tres meses de operada estoy totalmente bien y me dieron el alta. Igualmente sigo rezando todos los días al Padre Pernet agradeciendo este milagro.
 
María Rosa Marchetti
 

Secretariado por la causa de beatificación del Padre Etienne Pernet:
Sr Madeleine Rémond
archivespsa@hotmail.com

 

19/11/2015
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