Causa de Beatificación del Padre Etienne Pernet - Folleto n°5

Fundador de las Hermanitas de la Asunción

Mensaje de la Vice Postuladora

Después del envío nº 4 la actividad del Equipo ha consistido en la distribución de los soportes anunciados:
  • La oración de la Beatificación,
  • Un texto que acompaña cada día de la novena
  • Un folleto resumiendo la vida del Padre Pernet,
  • Un cuestionario destinado a recoger información sobre las gracias obtenidas.
Por otra parte con el Padre Julio Navarro, Postulador, fuimos a ver al Padre Fabrice Varangot, promotor de las Causas de los Santos de la Diócesis de París.
De esta conversación retuvimos que para avanzar hacia la beatificación, hay que dar pruebas de que la figura del Padre Pernet es todavía hoy modelo de santidad en la vida de la Congregación y también en el círculo de familias, amigos, Fraternidad…
Se trata de un informe mostrando que la reputación de santidad del Padre Pernet nunca se ha interrumpido.
 
De donde la importancia de comunicarnos las gracias obtenidas después de las oraciones y novenas confiadas a la intercesión del Padre Pernet incluso aunque no se trate de milagro propiamente hablando, y sean solo signos –incluso muy pequeños- que se hayan podido observar en la fuerza y el apoyo constante en el transcurso de la prueba.
Por otra parte se nos ha sugerido, para dar a conocer la vida del Padre Pernet utilizar los medios de comunicación de la Diócesis: televisión (KTO) – Radio (Radio Notre Dame – Presse (París Notre Dame)
 
Para todo esto solicitamos vuestra colaboración.
 
Hermana Madeleine, Archivista de la Congregacion
 
 
 
En recuerdo de Madre María de Jesús en el primer aniversario de su muerte
 
“Hijas mías, este día nos trae muchas impresiones y sobre todo recuerdos.
Los discursos de los hombres que son más o menos la expresión de sus pensamientos y de sus sentimientos son difíciles de explicar.
Nos maravilla cómo están llevados a exaltar o a rebajar, según su disposición de espíritu y de corazón. Sin embargo no podemos desdeñar siempre lo que oímos, hay algo que puede proceder de Dios en lo que los hombres piensan, sienten y dicen. Vuestra Madre pasó desapercibida, según el mundo, tenía horror a exhibirse, ella no vivió de cara a un escenario; sólo se comunicaba a personas que la Providencia puso en relación con ella, no buscaba brillar.
 
No es que yo quiera canonizarla; pero podemos decir que fue santa. Desde mi propio sentir, ella está con Dios y yo le aplico estas palabras del Señor: “Todo aquel que mi Padre me ha dado vendrá a Mí y no será rechazado” (Jn. 6,37).
Vuestra Madre tenía en sí un sello especial de la Providencia; fue conducida de tal suerte en la vida que podemos decir que Dios la hizo suya desde muy joven. Vosotras os habéis dado cuenta de su abandono a la voluntad de Dios y su confianza absoluta en El.
Considerando la acción divina en ella, podemos decir en verdad: Dios Padre la entregó a su Hijo. A medida que ella avanzaba en la vida, se elevaba, no por orgullo, sino para acercarse más a Dios y propagar su reino. Amaba con preferencia a los pequeños y a los pobres.
Vuestra Madre fue la persona más a merced de Dios que yo haya conocido. Os deseo que tengáis sus mismas disposiciones, que tengáis su sencillez, su rectitud, su franqueza, su generosidad en vistas a la gloria de Dios y a la fecundidad del apostolado de la Hermanita. Ella iba a Nuestro Señor con un completo desprendimiento de sí misma. Ahora que descansa en paz con la plenitud del gozo que Dios le da, que os obtenga ser lo que ella ha sido y que podamos aplicaros también estas palabras del Señor: “Todo aquel que mi Padre me ha dado vendrá a Mí y no será rechazado”.
Alegraos de la recompensa que ella disfruta, pedidle que os ayude a caminar sobre sus huellas. Es una madre, tiene el corazón de madre. Ella os ve a todas y os conseguirá desarrollar esta obra para glorificación de Dios, salvar almas, sobre todo las de las pobres criaturas privadas de los dones de la fortuna y condenadas al sufrimiento que son la mayoría.” 
Padre Esteban Pernet
El 18 de septiembre de 1884
 
 
Extracto del informe de la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos – Parisino – Stephani Pernet (Continuación)
(Roma, 1975)
 
Un mensaje espiritual y apostólico
 
Es necesario que digamos más, ya que el ejemplo del Servidor de Dios se acompaña de un mensaje espiritual y apostólico, también de valor permanente y actual.
 
La celebración del centenario de la obra del P. Pernet, y más aún, la celebración, en 1968-69, del Capítulo General d’aggiornamento de su Instituto permitieron proyectar una nueva luz sobre el misterio cristiano de la persona y de la obra del S. D*. Tradición escrita y tradición viva coincidieron para afirmar las constantes del pensamiento y la conducta del S. D*.
 
Aunque humildemente presentado, en cartas siempre ocasionales y notas de audición de instrucciones familiares, el pensamiento del S. D* expresa ideas fuerza, marcadas por la sabiduría cristiana y puestas a prueba en la vida, la oración y el apostolado. El Directorio que él escribió para sus religiosas, algunos años antes de su muerte, ofrece la síntesis.
 
Desde el inicio, el P. Pernet pide, humildemente pero con firmeza, ir a lo esencial: “Trabajar en la propia santificación y extender el Reino de Nuestro Señor”, – y para sus discípulas: “entre los pequeños, los ignorantes, los enfermos y los pobres”.
 
Para esto, él recuerda el camino sencillo y exigente: tener por Jesús “un amor sin reservas y sin divisiones”, que conduce a la imitación fiel, y apoyadas en el Sacramento de la Eucaristía y la piedad filial hacia la Virgen María. Entonces, se entra, para permanecer en ella, en la disposición de servir incansablemente a la Iglesia, realizada con los medios de la humildad y la debilidad.
 
En concreto, se trata de llegar a ser, como la Iglesia y por amor de Jesús “la muy humilde sierva y apóstol de los pequeños que el Señor llama suyos, en una caridad inalterable y una dedicación sin reservas”. Y también en el respeto de la Gracia que nos precede y de la Iglesia que nos guarda.
 
A través de la promoción humana del mundo pobre y obrero, él tendió sin cesar a procurar la promoción humana de las personas y de sus ambientes de vida, que no separa la profesión de la fe y la práctica de la fe.
Es verdad que el S. D* actuó en un tiempo concreto y nosotros debemos actuar en el nuestro. Pero con él aprenderemos a no encerrar nuestra acción en el tiempo donde ella se inscribe, bajo pena de diluirla y de verla morir con él. A su ejemplo, nuestra acción permanecerá como una acción inspirada por el Evangelio y privilegiando el anuncio de Salvación.
Aprenderemos entonces a responder, en todo tiempo y lugar, a las llamadas de los más pobres, tanto cuanto el Señor nos inspire y que uno mismo pueda, en vistas a participar en la construcción del Pueblo de Dios, como Cristo quiere: sin violencia, humildemente, en los grupos humanos, en el seno de las familias, en la Iglesia.
 
De esto son capaces, aquellos que hayan unificado sus vidas en el amor de Cristo y del prójimo, y se mantengan en la sencillez del comportamiento evangélico, expresión misma del espíritu de las Bienaventuranzas.
 
Cuando el P. Pernet suplicaba a Dios “la unión de la espíritus en la verdad y de los corazones en la caridad”, comunicaba el secreto de su actitud espiritual y apostólica: una realidad mística, experimentada día a día como una gracia de don y de perdón, en la realidad concreta de los humildes encuentros y de entrega gratuita. 
 
Extracto nº 194
*S. D. = Servidor de Dios
 
 
Intenciones confiadas y gracias recibidas
 
De Francia.
Un joven padre de familia, recibiendo diálisis desde hace tres años ha sido confiado al Padre Pernet ya que su estado se ha agravado al no poder recibir un trasplante de riñón. Nos enteramos que este se ha podido realizar en julio del 2014…
 
De Colombia.
Carmen María que sufre una grave parálisis invadiéndole todo cuerpo ha escrito esto:
“Gracias por la Oración para la beatificación del Padre Pernet, a partir de este momento me pongo entre sus manos para que Jesús por su intercesión me ayude, yo no merezco tanto amor pero si el Señor lo quiere El puede curarme y hacer un bienaventurado. Orad, orad, si Dios lo quiere El puede.
Después de aceptar dirigirme a “Etienne” mis piernas se han deshinchado, no siento tanto dolor. Incluso puedo reemprender mis servicios en el barrio. Acabo de administrar una serie de inyecciones a una vecina mayor y le he hablado de Etienne Pernet, y rezamos la una por la otra…
Rezamos también por la curación de Patricia que sufre esclerosis, no puede hablar ni utilizar el ordenador para hacerse entender y se siente abandonada por su familia”.
06/11/2014
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