Burkina Faso - La vida como regalo

“Id por todo el mundo porque en todas partes encontraréis pobres…”

Muy queridos amigos:
Con mucha alegría y gran placer voy a vosotras por este medio para compartir mi pequeña experiencia y lo que voy descubriendo de la nueva misión que se me ha confiado y a la que he sido enviada.
 
En este último enero, llegué a Burkina Faso, a la Capital Uagadugú, donde me esperaba María Teresa Vintró para juntas continuar viaje al día siguiente, hacia Bobo- Dioulasso. Después de cinco horas de viaje, compartimos en co-munidad el “agua de la acogida”, en medio del sector 24. Desde que llegué empecé a tomar conciencia de este país nuevo para mí…
 
Aunque la estación de las lluvias acababa de terminar (aquí invierno), contemplé un paisaje revestido de colores amarillos en razón de la falta de agua y de la proximidad del desierto. El color verde es raro… pero Burkina es un pueblo que no pierde la esperanza, como lo dice la historia, es un pueblo “de hombres íntegros”.
Es una constatación diaria cuando se ve que las culturas, las religiones se cruzan con naturalidad y que es posible hacer el camino juntos y convivir.
 
Con la comunidad, vimos el terreno de misión donde yo podría insertarme, sobre todo poder dar respuesta a las necesidades y las peticiones que hace el barrio. Así que participé en la “asociación FONISYA” en colaboración con María José, en las asambleas de la asociación y en otros encuentros locales. Participé también en diferentes talleres de la asociación como la fabricación de jabón; aquí aporto lo que yo conozco, pero también aprendo una nueva forma de hacer jabón, más elaborado. Este tiempo es un tiempo precioso para poder conocer a las mujeres y descubro una manera de hacer distinta a la que yo estoy habituada, también en la organización del trabajo conjunto. La organización es algo que les caracteriza mucho…
 
Así mismo se ha montado un grupo para preparar el trabajo del campo recogiendo hojas de árboles, otros desechos, y las defecaciones animales, y cuando la lluvia llegue se está preparado para cultivar el maíz, sin utilizar productos químicos…
Con algunas mujeres del barrio hemos hecho una campaña de sensibilización para la alfabetización. Sobre todo hemos visitado mujeres musulmanas para explicarles la importancia de aprender a leer y escribir en el idioma local, el Dioula; las mujeres les han explicado todas las ventajas para el futuro y algunas se motivaron para asistir.
 
Además, los Salesianos nos habían pedido una formación, para sus prenovicios, en decoración y creatividad a fin de mejorar sus locales de comunidad y de culto. Supone un pequeño trabajo de dos horas semanales que me permite conocer otra realidad y aportar también mi contribución financiera en casa. Han seguido otras propuestas para continuar con el proyecto de los niños de la calle… Veremos. Intentamos avanzar poco a poco, sobre todo porque el clima no es fácil y uno debe adaptarse con calma.
Esta experiencia es para mí una experiencia rica y nueva, soy feliz de poder empezar a enraizarme en medio de un pueblo y de esta manera. Es verdad, es para mí una suerte y una gracia poder conocer este rincón del mundo donde los más pobres y más disminuidos, las mujeres y los niños, son los que más sufren… y pienso que por esto desean aprender y conocerlo todo para poder ayudar a la familia, ya que sobre todo las mujeres son las que llevan el peso de los hijos y de la casa. Descubro una característica muy importante para toda la humanidad… y que aquí me parece muy evidente: es la libertad. Es bueno ver que aparentemente, este mestizaje no impide vivir unidos e incluso celebrar matrimonios mixtos entre cristianos y musulmanes. Es extraordinario ver que, para tomar decisiones y ultimar acuerdos, la presencia de un testigo basta para que permanezcan fieles a la palabra dada.
 
Estoy descubriendo un pueblo donde el sello de la confianza está grabado en su vida y en su ser, un pueblo abierto, que vive el Don de la gratuidad, el compartir, la solidaridad, sin esperar recompensa. La palabra “GRACIAS” nace con la persona, y desde muy pequeños, forma parte de su vocabulario…
…Con este pueblo burkinabé aprendo también a decir de otra forma gracias al Dios de la vida: “I ni ce.” (Gracias)
 
María Lurdes 
Comunidad de Bobo-Dioulasso
 
12/05/2016
Enregistrer au format PDF Imprimer l'article Enviar la referencia de este documento por email enviar por email
> Tous les articles remonter Remonter