Brasil: Ibirité - 20 años de inserción

¡Hoy celebramos la vida! Celebramos 20 años en Ibirité, en este año de los 150 años de la Congregación. La comunidad misionera e internacional da gracias a Dios por la inserción entre los pobres y por todas las posibilidades ofrecidas por el carisma y la espiritualidad de Etienne Pernet y de Antoinette Fage. Con los grupos y los amigos, evocamos algunos recuerdos, y compartimos un poco de esta historia:

ILFA y la Comunidad San Judas Tadeo – 20 años con las Hermanitas en Ibirité/MG (Minas Gerais)
 
“Hemos sido tan felices con ellas, como si Dios mismo hubiera venido a vivir entre la gente del pueblo”. (Tica, vecina de las Hermanitas)
 
Cuando las Hermanitas llegaron al pueblo, algunas personas no querían creer que tal milagro fuera posible. Hoy, 20 años más tarde, damos gracias a Dios de todo corazón por habernos revelado su semblante pobre y humilde, en el testimonio de vida de las Hermanas. Hemos visto llegar a diferentes Hermanitas para formarse y es una gran alegría poder continuar la vida con ellas. La sencillez de estas mujeres consagradas nos evangeliza y nos da la prueba de que para Dios todo es posible, y que El se vale de la pobreza y la fragilidad para extraer la fuerza de las transformaciones personales y sociales. Las Hermanitas mantienen la esperanza y luchan para que la vida y los derechos de toda persona sean respetados. No se resignan ante las injusticias y permanecen siempre cercanas con ternura en una oración silenciosa que procura a los demás el sentimiento de ser capaces y amados a la vez. Sus acciones en el barrio, en el trabajo y en la iglesia, son constantes, trabajo de hormigas, que nadie ve, pero que tiene la fuerza de no dejar a nadie desanimarse. Todas nuestras actividades, como los grupos ILFA (casa de movimientos populares Margarida Alvés; Centro Social Antoinette Fage; Pastoral en Iglesia, visitas y cuidados a los enfermos…) están ligados a esta actitud del Padre Pernet, que nosotros hemos aprendido de las Hermanitas: ser misericordiosos, amar a los pobres, cuidar a las familias, enseñar gratuitamente lo que sepamos, creer en nosotros mismos. Ellas tienen una vocación de verdad, de amor y de entrega. ¡Ciento cincuenta años de carisma! 20 años con las Hermanitas: Damos gracias a Dios. 
 
Jose Barroso –Zezé – del grupo ILFA de Ibirité
 
 
Visitas a las familias - 20 años con las Hermanitas en Ibirité/MG
 
Por medio de la visita a una familia, cuando estábamos en el inicio de la construcción de la Iglesia de San Judas Tadeo, conocí a las Hermanitas, su misión y su vocación… hace de eso unos 20 años. A partir de ese momento, yo y muchos otros, que recibieron la misma atención, nos convertimos en personas que se preocupaban unos por otros. Con la presencia de las Hermanas, con su preocupación por enseñarnos que la iglesia empieza en las casas, en la Iglesia doméstica, fue posible la construcción de la iglesia de San Judas y de construir también la comunidad. En sus visitas, las Hermanas aportan siempre un poco más de amor, entrega y ternura. Cada visita se torna estímulo para que podamos buscar juntos la felicidad. Ellas no se paran ante las condiciones de pobreza de las casas, ni en las adiciones, ni en las violencias, ni en el paro que allí encuentran… Al contrario, cuando encuentran una realidad difícil en una casa, aceptan a las personas, ayudan a hacer crecer la estima de uno mismo y a orientar hacia la solución de sus problemas. Es una manera diferente de apoyar a la gente: además de la oración, ellas permanecen a nuestro lado y creen en cada acción que se lleva a cabo. Estos gestos nos hacen entender que no existen ‘familias destruidas’: existen familias y Dios quiere estar presente en cada una de ellas. Hoy, por medio de la Pastoral de la Infancia, intento hacer lo mismo que las Hermanitas visitando a las familias pobres y creyendo en ellas. ¡20 años de camino con las Hermanitas! ¡Alabado sea Dios! 
 
María de Fátima, Comunidad de San Judas Tadeo
 
Acompañamiento de las Comunidades - 20 años con las Hermanitas en Ibirité/MG
 
Hoy, la Hermanita que acaba de llegar a nuestra Parroquia Nuestra Señora de Lourdes se llama Wilma, es Bolivia-na; ¡Está lejos de imaginar lo que fueron los comien-zos de la Iglesia aquí con Hermana Chantal, que era francesa! Todo estaba por hacer. No había autobús, ni en los alrededores, y la gente nunca terminaba de llegar a sus casas a la salida del trabajo, no podían preocuparse de formar la iglesia… Ha habido muchas visitas a domicilio y numerosas luchas para llegar a mejorar el barrio y el reconocimiento de la Parroquia, porque nuestra comunidad, igual que las otras dos cercanas a Ibirité, en el límite de Belo Horizonte, no eran consideradas parroquias, sino simplemente un sector pastoral. La comunidad de las Hermanitas de la Asunción representa para nosotros, desde el inicio, una fuerza de fe y un estímulo de esperanza. Las hermanitas que han pasado por aquí ya sea en formación o como Marcia, u otras, sobre todo Chantal, ya difunta, nos han mostrado siempre la posibilidad de una Iglesia sencilla, pobre y humilde, capaz de cambiar el pensar de las personas, saliendo del individualismo y promoviendo la justicia, el sentido de comunión y de comunidad. Hoy nosotros rezamos por las vocaciones de la Congregación de las Hermanitas: estaría bien tener una de sus comunidades en cada barrio, para ayudar a las poblaciones a abrir los ojos ante las situaciones y, ayudándose de la oración, transformar la vida de cada uno. ¡20 años con las Hermanitas, son 20 años pasados en construir un mundo de esperanza y de paz! ¡Gracias, Señor!
 
Pastoral vocacional - 20 años con las Hermanitas en Ibirité/MG
 
Durante estos 20 años pasados juntos en Ibirité, las Hermanitas se han ocupado mucho en la Pastoral Vocacional, y todavía lo hacen ahora. Ellas han incitado, por su testimonio, a muchas personas a trabajar en los barrios y a comprometerse socialmente. Su casa es una casa formadora y de formación, las jóvenes que llegan para conocerse, para conocer el carisma y la misión de las Hermanitas, aprenden que el mundo puede ser más fraternal, y que todos somos co-creadores con Dios. ¡Es un servicio de humanidad para la humanidad! El año pasado, el joven Anderson, que sintió la llamada a la vocación y que es vecino de las HA., pronunció los votos de pobreza, castidad y obediencia en la Congregación de los Hermanos de San Gabriel, y en este momento, la primera vocación originaria de Ibirité para la Congregación de las HA (Jaqueline Assis Carvalho) se ha presentado al Aspirantado. El grupo ILFA forma parte de este camino vocacional: Hermanos Laicos/Laicas de la familia de la Asunción. Ellos se han organizado en tres regiones: Ibirité, Agua Blanca y Betím, intentando poner en práctica en la vida el carisma y la espiritualidad del Padre Pernet y de Antoinette Fage. ¡20 años en Ibirité, 20 años de Pastoral Vocacional! ¡Alabado sea el Nombre del Señor! 
(Geraldina, del grupo ILFA Agua Blanca/Contagem)
 
Centros sociales - 20 años con las Hermanitas en Ibirité/MG
 
El trabajo social de las Hermanitas de la Asunción aquí, en Ibirité, es una fuerza de transformación. ¡Con muy poco, ellas llegan a animar, organizar, dinamizar! Es la fe que las anima y la oración lo que hace que no cesen de creer. El ‘grupo de fe y político’ empezó con Hermana Chantal; poco a poco la lucha de este grupo se convirtió en un movimiento para la defensa de la Sierra Rola-Moça. Este movimiento fue muy atacado porque tocaba a los poderes políticos y económicos. ¡Defender a la naturaleza, la ecología es, a la vez ocuparse/educar a las comunidades y enfrentarse a las fuerzas de las explotaciones mineras y de los especuladores inmobiliarios! Con las Hermanitas la lucha se convierte en misionera: Durante estos 20 años, la comunidad de Hermanitas nunca ha abandonado la lucha social. A lo largo de este periodo, se han fundado dos centros sociales: uno en Betim, llamado “Casa de los movimientos populares Margarida Alves” y el otro aquí en Ibirité – CESAF: Centro Social Antoinette Fage”; este último ofrece a las familias desfavorecidas del barrio ‘Primavera’ un espacio de promoción humana y de despertar social y cultural. En los centros sociales mantenemos el carisma del Padre Etienne Pernet contraponiendo a la corriente capitalista la fuerza del voluntariado, la autogestión y la sensibilización, sobre todo en cuanto a lo que atañe a las desigualdades hombres/mujeres y discriminación racial. Estas son las actividades de los centros sociales:
 
  • ‘Educafro’: en colaboración con la Congregación de los Hermanos Menores Franciscanos, un curso preparatorio a la Universidad y al ENEM, para garantizar el derecho a la enseñanza superior de las clases populares, pobres, mujeres y raza negra;
  • Salud natural: con tratamiento homeo-pático y fitoterapia, valorizando las distintas culturas y en lucha por una sanidad pública de calidad;
  • Proyectos artísticos (música, arte del circo, instrumentos) porque el arte puede vencer la violencia, la criminalidad y la droga;
  • Danza y ballet: arte, alternativas y nuevas posibilidades para la infancia, la adolescencia y la juventud de las poblaciones en situación de pobreza;
  • Seguimiento psicológico, psicopedagógico y apoyo escolar: a favor de la salud y el desarrollo educativo y social de las personas;
  • Cuidado: voluntarios que velan durante la noche para acompañar a enfermos en el hospital o a domicilio, como apoyo a las familias;
  • Bazar y promociones culturales: para la autogestión y la organización de los centros sociales;
  • Artesanado, costura, grupos de mujeres: autogestión, organización, reflexiones sobre el lugar que corresponde a la mujer;
  • Fechas conmemorativas: poder festejar, conmemorar, pasar tiempo juntos, incluso después de las 22h. en barrios dominados por el poder paralelo.
Luzia Marques, del Movimiento para la defensa de la Sierra Moça y Wilson Dias Arraújo, de la Casa de los Movimientos Populares Margarida Alves
 
Mundo del trabajo
 
Me llamo Mariza, soy docente en el sistema socio-educativo y carcelario desde hace 6 años. Es un trabajo difícil, en realidad es una misión. Tratar con adolescentes y sus familias inmiscuidos en el mundo de la criminalidad y de la droga, soportando las revueltas y las dificultades de todo orden que sobrevienen aquí; en esta realidad, al margen de todo lo que puede haber de bueno en ella, creer que les es posible aprender cosas nuevas y salir de una situación socialmente impuesta, es privilegio de personas escogidas por el Creador para amar al prójimo, perdonar y restaurar la vida allí donde ha sido herida o rota. Desde hace dos años comparto este trabajo con Tide (Hna Mariotides), otra profesora. Me siento orgullosa de poder estar a su lado cada día y poder compartir con ella nuestros gozos e inquietudes. La aprecio mucho. Tide es una mujer de fe. Con ella yo me fortifico en esta misión que hemos abrazado juntas, a veces, incluso contrariando a miembros de nuestras familias, pero así lo hemos recibido del Señor. Quisiera compartir algo de nuestro trabajo por las mañanas, aunque sea poco: Tide, además de ser profesora en el sistema socio-educativo y carcelario, por la tarde es también profesora de cuidado hospitalario y domiciliario. Esto hace de ella una persona de amor, una persona que, como dice ella misma, ‘tiene la vocación de ser la hermana’ de todos y todas.
 
Me sorprendió saber que iría a trabajar con una Hermana, religiosa, extranjera, y más sorpresa todavía cuando la conocí, porque es joven, aunque con mucha experiencia en el dominio de la educación. Después percibí que se trataba de una persona sencilla y vi que aprendería muchas cosas con ella. ¡Como así pasó! Descubrí que el trabajo asalariado, en las mismas condiciones que cualquier trabaja-dora, para la Congregación de Hermanitas de la Asunción, es realmente un lugar de misión, para aprender y de enriquecimiento personal; un lugar para vivir la fe, la oración. Yo empiezo a creer en los consejos de pobreza, castidad y obediencia: sabía que los religiosos pronunciaban esos votos, pero nunca había sido testigo tan cercano, pues soy de religión evangélica – de la Iglesia Baptista – en la que mi marido es pastor.
 
Tendría mucho que decir sobre la intensidad de nuestra colaboración, pero voy a relatar un triste hecho, que fue una prueba para nuestra fe y esperanza, y que acabó uniéndonos más en la misión que desarrollamos en el centro penitenciario. Creo que este hecho ilustra magníficamente esta fiesta de los 20 años de las Hermanitas en Ibirité y el de los 150 años de la Congregación en el mundo.
 
El 6 de abril, un alumno, indignado ante tener que cumplir la medida socio-educativa que se le infligía, armado con un cuchillo fabricado por el mismo, me tomó como rehén en plena clase. En ese momento se produjo una mezcla de desespero y de esperanza. Con mi amiga, la Hermanita, éramos, las dos, rehenes del chico que pretendía huir. A partir de ese instante, la fe nos hizo hermanas… rezamos juntas el salmo 23, contemplando el desenlace de la situación, de la que gracias a Dios, a pesar de la violencia, quedamos libres. Ambas continuamos trabajando juntas, ¡llenas de sueños y de proyectos educativos! Creemos que la educación hace personas libres y, por ello, queremos continuar ayudando a otros a través de nuestra vocación.
 
Estoy muy contenta de tomar parte en la fiesta de las Hermanitas, acompañando el entusiasmo y la esperanza de aquellas que Jesús recompensa con futuras vocaciones y el testimonio de las que están en plena misión, en el lugar donde El las envía. 
 
Mariza Barbosa profesora de la red municipal de BH
21/07/2015
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