Bélgica - Algunas noticias de la Hermanas flamencas

Al inicio del siglo pasado, Madre Marie du Saint Sacrement vino a la Catedral de Anvers, a orar a los pies de ‘Notre Dame d’Anvers’, con motivo del discernimiento para realizar una implantación H.A. en la ciudad. Que así se realizó.
 
A finales de 1930, algunas hermanas de esta comunidad fueron llamadas y enviadas a un barrio popular y obrero al sur de Anvers. Muy pronto la casa tuvo que “ensanchar su tienda”. En el mismo barrio una pequeña escuela primaria se transformó en casa para las Hermanitas de la Asunción, con la posibilidad de acoger personas y grupos y también un dispensario para los habitantes del barrio.
 
Desde 1986, esta casa, llamada “Le Stobbe” del Movimiento sin Nombre, está al servicio de mamás y de niños en dificultades. Algunas Hermanitas habitaron una casa cercana para vivir una presencia comunitaria abierta y acogedora, una presencia orante y pacificadora en este barrio multicultural y multireligioso. ¡Esta casa es como una colmena en plena actividad…! ¡Es nuestro cuidado y nuestro gozo de comunidad apostólica ver cómo una persona puede levantar cabeza, ponerse en pie…!
 
Esta casa fue cerrada y comprada por el hijo mayor de nuestro vecino turco: hizo de ella una casa para estudiantes. Maria Lauryssens fue acogida en el Centro de Servicios y Cuidados “St. Camille” de las Hermanas Hospitalarias de Anvers donde residen Religiosas de diferentes Congregaciones. Andrea Maire vive en uno de los Hogares-Apartamento desde el 2015. Josée Vermeiren reside en el Centro de Servicios y Cuidados de “Maria Boodschap” (la Anunciación a María) en Niel, una comuna cerca de Boom. Ivonne Dombret, Paula Duchâteau y Maria Claus viven en el Centro de Servicios y Cuidados St. Jozef de las Hermanitas de los Pobres.
 
 
Este envío pide de nosotras la acogida de lo diferente, apertura, flexibilidad, el conocimiento de la cultura y de la historia del otro.
Vivir en un Centro de Servicios y Cuidados y convivir en una gran comunidad, compuesta por personas mayores, hace la vida completamente diferente. A una cierta edad se tiene necesidad de dejarse ayudar, y al mismo tiempo viviendo nuestra misión y nuestro carisma hasta el final. Todo según nuestras posibilidades y con la fe que nos anima. Nos reencontramos con personas que nosotras habíamos cuidado a domicilio, ellas nos cuentan sus recuerdos de la ayuda recibida de las Hermanitas.
 
Nos hallamos también ante un mundo multicultural y multi-religioso; la Mezquita del barrio y los musulmanes son nuestros más próximos vecinos. El personal que nos ayuda es de orígenes diversos: del Congo, Ruanda, Mali, Polonia, Turquía, Marruecos, India, Perú y otros.
Recientemente una nueva residente de Ucrania vive entre nosotras.
 
Estamos en un medio familiar y creyente. Cada día tenemos la Eucaristía y la posibilidad de rezar el rosario juntas. Cada domingo, tenemos la adoración del Santísimo Sacramento. Convivir con los residentes se realiza día a día en el momento de las comidas, en encuentros ocasionales, por las visitas de unos a otros, por las reuniones bien preparadas por buenas animadoras que son muy creativas. Hacemos también salidas en autocar para una peregrinación o para disfrutar de la naturaleza.
 
A través de relaciones fraternas y de gestos de la vida cotidiana, deseamos estar atentamente presentes entre “los pequeños” y entre las personas mayores. Esta nueva tierra de misión invita a entregarnos al hoy de Dios, a vivir plenamente nuestro seguimiento de Jesús que vino a habitar entre nosotros y a acrecentar nuestra esperanza en Cristo Resucitado.
 
Aquí este año, noviembre 2014-2015, hemos tenido 15 defunciones. Los funerales han sido hermosas celebraciones de Resurrección. Con ocasión de estas y de muchos otros momentos admiramos cómo las familias son acogidas, formando parte de la gran familia de las Hermanitas de los Pobres. 
 
Hnas. Paula, Maria, Ivonne
11/02/2016
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