Atraverse a la fraternidad - Sesión 2012 del CERAS

En febrero último, CERAS, Centro de búsqueda y Acción Social, consagró su sesión anual al tema: “Atreverse con la fraternidad”, este tema está relacionado con el de la reflexión sobre la Diaconía que trabaja la Iglesia en Francia.

Está reflexión ha sido realizada a partir de numerosos testimonios de personas o de organizaciones surgidas de la sociedad civil. Estos han sido iluminados con aportes teológicos, filosóficos, históricos y políticos. Los participantes, hemos podido así profundizar la noción de fraternidad bajo sus diferentes aspectos y con los diferentes sentidos que la historia les ha dado en el curso de los últimos decenios. Los animadores han intentado aventurarse también en el terreno político y social buscando la forma de traducirlo a nuestra sociedad de hoy.
Fuimos tres Hermanitas de la Asunción, Maguy Durand, Bernadette de la Devèze y Ghislaine Binauld, las que pudimos asistir para profundizar este tema con 144 personas más: y nos alegramos de poder compartir aquí puntos que nos han llamado la atención.
 
Después de la presentación de 4 protagonistas sobre el terreno: La Diaconía du Var, la Red de Cristianos Inmigrados, el Comité de la Marcha y Festival de vecinos, nos reunimos en talleres para proseguir el intercambio de la mañana; una de nosotras participó en la Red de Cristianos Inmigrados en el que cada uno pudo compartir lo que vivía en su ambiente. El martes por la mañana pudimos visitar diferentes lugares de fraternidad. Una escogió la DDC (Delegación Católica para la Cooperación), ONG católica que permite a jóvenes voluntarios comprometerse al servicio de un país que experimenta una determinada necesidad, a través de un encuentro intercultural, “El mundo a compartir”.
 
Por medio de la lectura sociológica y teológica de estos tiempos de visitas, E. Grieu y B. Cassaigne subrayaron el apostar por la persona, la confianza y la necesidad de creer en el otro. La fraternidad no se logra de manera inmediata, hay que ganársela… Se habla cada vez más de fragilidad, la psicología nos abre a ella, no hay más que esto… hacerse permeable al otro. El sistema económico genera excluidos, necesidad de islotes de fraternidad.
Hay filósofos que ven la fraternidad como una ilusión, la ven más bien como lugar de violencia, rivalidad y guerra… La Biblia, también nos muestra ejemplos de fracaso desde Caín y Abel, José y muchos otros. Aparece sobre todo como lugar de heridas y necesita un largo aprendizaje. En el seno del pueblo de Israel la fraternidad nace de la experiencia del Éxodo, en el marco de una Alianza que anuncia “otro lugar”: “Recuerda que tú has sido extranjero”. Nuestra condición común de seres limitados crea la fraternidad que se inscribe en el marco de una fragilidad compartida. Supone la acogida de esta humanidad falible y esto va contra la cultura de hoy en la que la independencia, autosuficiencia y la autonomía se sacralizan.
 
La fraternidad no puede ser impuesta, tampoco es una simple respuesta a un impulso generoso del corazón, sino que tiende a traducirse en lo cotidiano, en las relaciones interpersonales, a través de gestos concretos, muy sencillos.
Supone la reciprocidad aunque, a veces, haya asimetría. Estas dos nociones no se oponen la una a la otra. ¡¿Es que en la Alianza Bíblica no hay también una enorme asimetría?! Esto exige mucho diálogo y la aceptación de avanzar en un camino en el que se recibe los unos de los otros. Cada uno ha de ser reconocido en su capacidad de aportar algo al bien común. La lógica de la fraternidad es que cada uno pueda dar algo. ¡Las Comunidades del Arca dan testimonio de que esto es posible!
En un mundo tan duro, en el que hace falta parecer fuerte, necesitamos sentirnos aceptados como seres limitados, al mismo tiempo que sentirnos queridos y llamados a crecer. La fragilidad abre a la relación; por el contrario si uno se presenta cómo “defectos cero”, no es posible estar abierto a la fraternidad.
 
¿Cómo se traduce en el campo político?
 
Estas experiencias de encuentros auténticos basados en la conciencia de nuestros límites necesitan dispositivos institucionalizados, estructuras, compromiso de la sociedad. La necesidad es recíproca: lo mismo que la fraternidad necesita un marco para reconocerse, igualmente los ambientes necesitan de la fraternidad para no estar vacíos de sentido. Si la fraternidad no puede inscribirse en el marco legislativo, la solidaridad si que puede. Corresponde a los animadores hacer comprender la fraternidad en los lugares donde actúan.
En este sentido, la noción de compasión es portadora de vida en la medida que tiene en cuenta a la persona en todas sus dimensiones. Los animadores están diciendo, cada uno a su manera,”Tú tienes valor ante mis ojos”.
Desde el 2010, la humanidad es urbana al 50%. Pronto lo será al 75%. En este contexto ¿Podemos hallar vínculos de fraternidad?
Los espacios de ocio aportan un nuevo arte de vivir, la felicidad de estar juntos;
Los servicios públicos;
Los lugares de información: hay una permanente avalancha de información a humanizar para que no derive hacia un sentimiento de impotencia;
Las prácticas educativas: ¿Qué atención dan a la persona?
La hospitalidad: emigrantes, enfermos;
La economía solidaria experimenta lógicas diferentes: el reparto con otros criterios, la no-competición.
Las asociaciones…
 
El voluntariado tiene hoy un lugar importante en la vida de la sociedad. Su organización se parece a la del mundo del trabajo: gestión de 13 millones de personas, producción de servicios, reivindicación y defensa del proyecto de la Asociación.
A menudo el trabajo esta fuera de la ley, las acciones prohibidas o fuera de los dispositivos organizados. El voluntariado hace referencia al mundo de la guerra, se trata de militantes, luchan, hacen resistencia…
Este voluntariado representa una fuerza real que contribuye al nacimiento de una nueva cultura.
 
El último día de la sesión, en torno a una mesa redonda, E. Pinte (Diputado des Yvelines), F. Soulage (Presidente del Socorro Católico) y D. Balmary (Presidente de l’UNIOPSS) trataron de responder a la pregunta “En periodo de crisis, ¿Cómo la fraternidad puede escapar de lo ‘compasivo’? Una constante: los políticos desfallecen. ¡Qué solidaridades es necesario poner en obra? ¿Es posible legislar sobre la fraternidad? El otro tiene algo que darme. El otro no me impide vivir. No se trata de ellos “y” nosotros. Sino “con” nosotros… “Cuanto más frágiles nos reconocemos, más hermanos somos”.
En la Encíclica “Caritas in Veritate” nº 6, Benedicto XVI nos dice: “El combate por la justicia es lo primero, pasa delante de la caridad”
 
En conclusión, la fraternidad, incluso antes de ser un deber, es nuestro origen común. Ella es “ya una realidad y todavía no”. Es una riqueza que hay que hacer realidad.
 
Hnas Ghislaine y Bernadette 
07/08/2012
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