Argentina - LA SOLIDARIDAD VENCE FRONTERAS

En nuestra comunidad de Concordia, Argentina, acompañamos desde hace 7 años a un grupo misionero juvenil “Semillas del Reino”.

Durante el mes de enero de cada año, participamos junto a los sacerdotes dehonianos y jóvenes de distintas provincias del país, de una misión en algunos lugares muy necesitados y que están alejados de las grandes ciudades.
Este año fueron 6 chicas del grupo a un pueblo muy pobre de la Provincia de Córdoba. La experiencia, siempre es muy enriquecedora, por la convivencia con jóvenes de otros lugares y sobre todo el encuentro con personas que viven situaciones diversas a nivel social, cultural, económico y religioso.
 
Al recomenzar en marzo las actividades del grupo misionero, se integraron dos muchachos y una chica. Así el grupo se fortaleció más. Planificamos las reuniones: momentos fuertes de oración, capacitación y algunas actividades en nuestro barrio.
 
Surgió la inquietud de visitar a las familias de un Plan de 64 Viviendas económicas, que se hizo a unos 600 mts. de nuestra casa. Son familias caren-ciadas que provienen de distintos lugares de la ciudad, y llegaron en diciembre del año pasado.
Nos motivó un doble objetivo: Acercarnos a cada familia para que se sintieran acogidos en el nuevo barrio, compartir con ellos las actividades de la Capilla que queda a dos cuadras de ese lugar, y sobre todo tratar de disminuir expresiones discriminatorias de algunas personas, inclusive de la comunidad cristiana, que veían con desconfianza a “los nuevos”… y asumían una actitud de rechazo.
Planeamos la visita para llevarles la invitación de las actividades de la semana santa y Pascua.
 
Fuimos muy bien recibidos y pudimos conocernos y compartir lo que vivía cada familia, y su inseguridad al sentirse nuevos, desconociendo hasta el nombre de las calles. También permitió descubrir algunas problemáticas difíciles, sobre todo a nivel de salud.
 
Al finalizar cuando evaluamos, resolvimos apoyar a una mamá de 32 años, que vive sola con un hijo de 12 años y su pequeña hija Avril que cumplió 8 años en esos días, quien padece una enfermedad neurológica compleja desde su nacimiento, que le impide caminar, hablar, y moverse coordinadamente. Solo gatea, y necesitaba una silla de ruedas postural y un andador especial. 
La seguridad social les cubría una parte, pero la familia debía reunir una cantidad de dinero que no estaba en sus posibilidades hacerlo. Para ayudarse en esto, la madre estaba armando alcancías para llevar a negocios, con la foto de Avril y el andador especial.
 
Resolvimos colaborar llevando algunas alcancías, sobre todo aprovechando la Semana Santa donde participan muchas personas en las ceremonias, y también organizar una rifa. 
 
Uno de los jóvenes, que es presidente del Centro estudiantil de la Universidad de Nutrición, habló con los compañeros y decidieron hacer una venta de fideos. 
Allí cuentan con máquinas especiales que pueden hacer muchos kilos en poco tiempo. Todos sus compañeros y hasta las autoridades de la facultad se motivaron y fue un éxito la venta.
 
La rifa se vendió rápidamente y las alcancías que llevamos a distintos lugares pronto estuvieron llenas.
En el término de 2 semanas logramos reunir una cantidad superior a lo esperado. Se cubrió el total del andador y una parte de la silla de ruedas.
Personas de diferentes barrios e instituciones brindaron su apoyo y a los 2 meses Avril tuvo la silla de ruedas que necesita. 
 
Un logro importante es que tuvimos la oportunidad de conversar con muchos vecinos y con las personas de la capilla, sobre los “nuevos vecinos”, compartiendo nuestras visitas y la relación que se había creado.
Nos sorprendió ver que la colaboración mayor fue precisamente de la gente de la capilla…. Tal vez se conmovieron al ver la foto de Avril y conocer todo su sufrimiento… Pero al pasar el tiempo vemos que algo ha cambiado… aunque aún hay un camino que debemos continuar recorriendo para favorecer el acercamiento mutuo.
 
Con alegría constatamos una vez más, que la solidaridad puede llegar a ser más fuerte que la discriminación.
 
“Cuando el velo de la caridad toca el rostro de los pobres, el rostro de Jesús queda grabado eternamente…”
Antonieta Fage
 
Ana María - Comunidad de Concordia
02/10/2014
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