Argentina : en el barrio de Jorge Bergoglio, misión de las Hermanitas ayer y hoy

Las primeras hermanitas de la Asunción llegaron a Buenos Aires, Argentina, en 1910, y luego fueron expandiéndose hacia otros países de América Latina…

La primera comunidad se ubicó en calle Carlos Calvo, un barrio obrero y pobre, con muchos conventillos. No les resultó fácil a las hermanitas llegar a la casa de los obreros, muchos de ellos inmigrantes y anarquistas. Su constancia y creatividad para generar actividades que los atrajeran fue abriéndoles el camino y poco a poco son llamadas a cuidar enfermas/os y el dispensario que funcionaba en la comunidad se vio colmado de pacientes. Junto a esto se fue desarrollando el trabajo social. La misión de las hermanitas fue alcanzando así en el término de dos años su pleno desarrollo después de las duras experiencias del comienzo.

En 1923 animadas de un fuerte impulso misionero fundan la 1º comunidad en Montevideo – Uruguay… Comienza así la expansión en América Latina.

Unos años después en 1932 se abre la segunda comunidad en Buenos Aires, (noviciado de 2º año) en un barrio más periférico, la zona de bajo Flores. Casas sencillas, familias obreras, muchos inmigrantes.

La mayoría de las calles eran de tierra. Cuando llovía se inundaban y en esas ocasiones las hermanitas muchas veces regresaban de la misión en el carro de algún vecino de buena voluntad, pues resultaba difícil caminar en el lodo.

Una de estas familias fue el matrimonio formado por Mario José Bergoglio y Regina María Sívori, inmigrantes italianos. Esta familia obrera, solicitó la ayuda de las hermanitas cuando nació su primer hijo : Jorge Mario, (Papa Francisco) el 17 de diciembre de 1936, y fue una hermanita irlandesa (Sister Oliva) la que les brindó el cuidado que necesitaban.

Al año siguiente nace una niña y nuevamente llaman a las hermanitas. En esta ocasión fue Hna. Antonia Ariceta (argentina), quien los cuidó, ocupándose de la mamá y de ambos niños, ya que Jorge era aún muy pequeño.

Tanto en la comunidad de Carlos Calvo como en la de Flores, se formó un grupo muy numeroso y dinámico de la Fraternidad y las Mónicas. Tenían sus reuniones semanales y algunas animadas por los decuriones. Esto facilitaba el acercamiento de las familias a las hermanitas y entre sí y se iba generando una gran familia de la Asunción.

Los padres y la abuela de Jorge, se integraron como miembros activos de la Fraternidad y las Mónicas. El conserva como algo muy valioso la cruz que se entregaba a las Mónicas y que perteneció a su abuela.

En una oportunidad nos comentó que la tenía muy cerca de su cama y “es lo primero que veo al despertar”…. (ahora está en el Vaticano…)

Jorge Bergoglio joven sacerdote con sus padres y hermanos.

Continuó la expansión hacia otras ciudades y también a países de A.L. Colombia, Perú, Venezuela, Chile, Brasil, Bolivia…

A lo largo de los años y respondiendo al llamado del Concilio Vaticano II y Medellín, las comunidades fueron mudándose a zonas más carenciadas, ya que el progreso de la ciudad había transformado los barrios donde vivían las hermanitas. No sólo se trató de “mudanzas”, sino de un proceso de cambio de mentalidad, de entender que significaba el compromiso con los pobres.

Compartiendo las aspiraciones, los valores, las alegrías y los sufrimientos de los pobres, aprendemos con ellos a dejarnos convertir por el Evangelio. Descubrimos el Espíritu del Señor que actúa…” R.V. 20

Las nuevas inserciones estuvieron marcadas por la dinámica de la teología de la liberación que fue abriendo camino a una nueva concepción de vivir la fe considerando al pobre como lugar teológico donde Dios se revela de modo particular y llamando a comprometernos en trabajar por el Reino desde el respeto por la vida y la dignidad de cada persona. También se fue transformando la misión con la recesión económica que sufrió el país desde la dictadura militar de 1976.

He visto la aflicción de mi pueblo… he oído su clamor…anda, Yo te envío”… (Ex 3,7-10) Fue una época de búsquedas, discernimientos, desafíos, riesgos, persecución, mayor compromiso por la justicia y la paz, acompañamiento a familias desechas a causa de esta dura experiencia…

La evolución y búsqueda permanente de la Congregación contribuyó a dar pasos en este proceso de mantener vivo el Carisma, actualizándolo según el contexto que vivimos y en este cambio de época.

Actualmente somos pocas hermanas, pero el ardor apostólico se mantiene vivo en cada una y lo manifestamos en la vida diaria, a través de la oración, la vida comunitaria, la relación de amistad con los vecinos y diversas actividades apostólicas :

  • Pastoral del niño y niña : visitar a las mujeres embarazadas, previniendo ladesnutrición y mortalidad de las madres y los niños. Esta es una Red a nivel nacional (e internacional) donde recibimos junto a mujeres del barrio, la capacitación como voluntarias para realizar esta tarea. Se realizan también talleres en respuesta a las necesidades que surgen : violencia, adicciones, problemas de adolescentes, conocimiento de derechos y protección jurídica… y todo aquello que favorezca el crecimiento y la dignificación de cada persona. Las celebraciones de la vida, son un espacio importante para estrechar los lazos de amistad y festejar los progresos del crecimiento de los niños. Se trabaja en relación con otras instituciones : Servicio Social del Tribunal de familia, Casa-refugio de la mujer golpeada, Escuelas y Centros de Salud del barrio, Equipo de psicología y abogacía de un hospital municipal, Foro nacional en defensa de la infancia robada y víctimas de la violencia…. 
  • Animación musical y coro para las celebraciones litúrgicas, con chicos, jóvenes y mujeres del barrio.
  • Acompañamiento de mamás de los niños de catequesis que viven alguna situación especial.
  • Grupo vocacional de jóvenes que buscan descubrir el proyecto de Dios en sus vidas. Participamos del equipo a nivel diocesano.
  • Grupo misionero juvenil que desarrollan su actividad de formación y misión en el barrio, en algunas instituciones de la ciudad y en otras provincias cuando hay oportunidad.
  • Acompañamiento al grupo de laicos “Familia de la Asunción” que viven y se alimentan de nuestro Carisma y espiritualidad.

Respecto a nuestra relación con P. Jorge Bergoglio se acentuó cuando fue nombrado arzobispo y luego cardenal de Buenos Aires. Visitaba asiduamente la casa provincial donde vivía hna. Antonia Ariceta, siempre preocupado por su salud y manteniendo una relación cercana y fraterna con toda la comunidad.

Con algunas hermanitas que trabajaron en el Hospital de infecciosos y en Villa Cildañez, compartió sus visitas pastorales o espontáneas a las familias de la villa, y a los enfermos teniendo especial atención con los más pobres y débiles.

El 15 de agosto de 2010 presidió la celebración de los 100 años de la llegada de las hermanitas a Argentina. En la eucaristía comentando el evangelio de la visita de María a su prima Isabel dijo : …

“María partió y fue sin demora a casa de su prima porque había una necesidad… María siempre apurada para servir… Esto me lleva a una imagen que tengo.. Un grupo de mujeres del barrio de Flores que salían tempranito por la mañana apuradas a trabajar en casa de las familias donde había que ayudar a alguien : lavaban, limpiaban la casa, hacían la comida, atendían a la mamá, mandaban a los chicos al colegio… eran familias pobres, gente que no podía pagar a una asistente… Ellas eran servidoras de los pobres, eso siempre impresionaba a los vecinos… Ellas vinieron a mi casa para ayudar a mamá cuando nacimos nosotros. Una de ellas me tuvo en brazos a los 2 días de haber nacido. Papá y mamá nos hablaban de ellas, las queríamos mucho, había mucha familiaridad. También mi abuela participaba de las reuniones que ellas organizaban. De vez en cuando íbamos con papá o mamá de visita a su casa. Cuando llovía se inundaba y había que cruzar por un puente. Por eso algunos en el barrio les decían “las hermanitas del puente” Ellas llevaban a esos hogares la maternalidad de María, la maternalidad de la Iglesia. Esto la gente lo captaba, percibía así que la Iglesia era madre. Mi papá contaba que en la fábrica donde trabajaba había compañeros venidos de España, republicanos, que no querían saber nada con los curas, ni con la iglesia. Uno de ellos se enfermó de un herpes purulento y tenía llagas en todo el cuerpo. Como su esposa trabajaba mi papá fue a hablar con las hermanitas, pero les avisó que ese hombre probablemente no las tratara bien. Una hermana fue y en el primer día escuchó las cosas peores que puede oír una mujer… Ella con paciencia hizo las tareas del hogar, lo curó, mandó a los chicos al colegio y se fue… y así durante unos 2 meses. El hombre fue aflojando y ya a la semana comenzó a hablarle con respeto y agradecimiento… Sintió la ternura de una madre.

Al curarse volvió al trabajo. Un día al salir de la fábrica pasaba una monja, (pero de otra Congregación), y un compañero le dijo una grosería y este hombre lo bajó de una trompada y le dijo “a los curas decíle lo que quieras, pero con la Virgen y con las monjas no te metas”… Démosle gracias a Dios por estas mujeres religiosas, que viven el Carisma del P.Esteban Pernet y de Antonieta Fage, y a través de su trabajo sencillo muestran a nuestro pueblo, hoy como ayer, la realidad de que María es madre y que la Iglesia es madre.. A ustedes hermanitas gracias… a ustedes y a las que las precedieron gracias. Sigan apuradas como María… Vale la pena..”…

Hoy el P. Jorge es nuestro Papa Francisco, y se puede percibir en sus palabras y gestos, la humildad y sencillez, que posiblemente les transmitieron sus padres y seguramente la cercanía del carisma y espiritualidad de las hermanitas.

En fidelidad a nuestra historia, apasionadas por el Futuro, el universo entero nos está abierto ; ¡ Vamos con la fuerza que nos anima !

¿No es El quién nos envía ? Cap.Gral. 2011

02/06/2015
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