Apóstoles de la ternura de Dios

Comida fraterna, stands, exposiciones, fotos, proyecciones de vídeos e intercambios interculturales; domingo, 21 de junio de 2015, la gran familia de la Asunción, religiosos y laicos, sus familias, amig@s y colaboradoros, han celebrado en la casa Madre, en el distrito 15º de París, la fundación de las Hermanitas de la Asunción. 150 años de servicio discreto y feliz a los más pequeños. Por Chantal Joly, Conferencia Episcopal Francesa

Ha Dominique, levadura en la masa
En su comunidad intergeneracional, internacional y animada de Antony (Hauts-de-Seine), vive con dos postulantes Vietnamitas y una Malgache, una hermana mayor y una profesa. Sr. Dominique, 48 años, acompaña a las postulantes y a la vez, con otras dos hermanas, desde septiembre de 2014, es coordinadora de unas 300 religiosas de la Congregación, del Territorio Bélgica-Francia-Italia-Vietnam. Después de haber sido durante seis años subdirectora de una asociación de ayuda a domicilio de personas mayores con minusvalías. Fue una llamada tardía : después de un tiempo de vida en pareja, se sintió motivada para « prestar servicio a la Iglesia», Dominique comenzó la búsqueda vocacional en Estrasburgo. Y «no habiendo pensado nunca que la vida religiosa pudiera ser para ella» vio a « mujeres felices que entregaban su vida ». El hecho de vivir sencillamente la vida cotidiana en comunidad y con la gente del barrio, en un piso, con la presencia de la Eucaristía « corazón latiente de Cristo » fue para ella una experiencia determinante. Ante el declive de fuue enseñarnos y a la vez, se nos pide que seamos levadura en la masa, no derzas de la Congregación en Europa, la Francesa está serena: « El envejecimiento, dice, tiene algo qe la masa de harina. Esta situación no resta nada a nuestro impulso interior».
 
Ha Nhung, la alegría del servicio
El 8 de julio volverá radiante a su tierra natal, Vietnam, durante seis meses, antes de regresar a Francia para prepararse para sus votos perpetuos. Con 29 años, Nhung forma parte de las pioneras que escriben la historia de las Hermanitas de la Asunción en este país. Nacida en una familia perseguida por el régimen comunista, marchó al Sur con los misioneros extranjeros y Nhung sintió la llamada desde la edad de 10 años « interpelada por la sonrisa » de las religiosas cerca de las que era pensionista, conquistada por la belleza de los cantos des Laudes, oración que le « aportaba la paz ». De vuelta a Saigón para estudios en lengua japonesa, albergada en un hogar de Dom Bosco, un día cayó en sus manos un opúsculo que presentaba a las Hermanitas de la Asunción. El texto de la Anunciación encontró eco en ella. Revelación de que con « lo que el Señor le da, puede ayudar a los demás con su trabajo, con sus manos ». Además Nhung ha consagrado su memoria de estudios « Al lugar de las mujeres en el Anuncio». « También nosotras – dice - podemos ser apóstoles». La vida apostólica que le permite « trabajar y por la tarde compartir en comunidad, en la oración, lo que ha vivido y las personas que ha encontrado, da un sentido a sus jornadas- explica». Muy unida a su familia, se ha conmovido por « el acento puesto en la familia » por su Congregación y se siente libre para encontrar en ella su lugar, consciente de que « nos espera mucho trabajo».
 
Ha Micaela, un alma intacta de misionera 
Su nombre - »De Wilde »- traiciona sus orígenes belgas, pero la que ha crecido en Argentina se ha convertido en una auténtica latina. Tiene 72 años y toda la combatividad para trabajar por la justicia social. Su vocación se inspiró en una heroína de novela, « garde-malade de los pobres a domicilio». Una lectura que «la hizo soñar». Nacida de una familia « no practicante », Micaela estudió enfermería y a los 21 años entró en las Hermanitas de la Asunción. Su vida ha alternado entre las misiones a pie de calle (en los barrios de Buenos Aires y después en el Norte del país) con las responsabilidades en la Congregación (provincial, después dos mandatos en el Consejo general, en la casa Madre de París). Muy impactada por los ecos que muestran «la proximidad de las HA con la gente» en Madagascar, pidió partir allí y recibió como «un regalo, el hecho de habérsele dado la posibilidad de trabajar en algo que estaba naciendo ». Con una hermana Malgache y dos laic@s, su equipo es responsable de la farmacia del centro diocesano de salud. Micaela quiere evocar las bellas pero « pequeñas realizaciones» de las dos comunidades de los altiplanos de Fianarantsoa : el seguimiento nutricional, el apoyo escolar con profesor@s de l@s niñ@s con más retraso escolar, el taller de confección que logró la proeza de confeccionar 35.000 bolsas, para los JMJ nacionales y ahora se apresuran para abrir un dispensario. « No se trata de la asistencia- dice- es un intercambio: todas estas personas nos aportan su fe, su valentía, su tenacidad y su espíritu de familia».
 
Ha Luz-Myriam, la alianza de la fe y de lo social
`Buena sangre no sabría mentir´; hija de sindicalista, se acuerda « de haber experimentado en ella el deseo de servir». Desde los 17 años, se comprometió en una misión de su diócesis y dos años más tarde, se puso en marcha hacia la vida consagrada. Cuenta haber encontrado en su casa, en Medellín, segunda ciudad de Colombia, « una pobreza que no conocía» gracias a las Hermanitas de la Asunción que vivían en uno de estos barrios. Ya hermanita, Sr. Luz-Myriam trabajó en la pastoral vocacional, intentando concienciar a l@s jóvenes en cuanto a su entorno social. Después partió a Costa Rica y al Salvador, antes de enraizarse en Lima, Perú, donde se encuentra desde hace doce años como maestra de novicias del noviciado latino-americano, y con otras dos hermanas, coordinadora de este territorio. « Es bello, afirma Luz-Myriam, hallar en todas partes el espíritu de nuestro carisma, que detecta la presencia de Dios en la vida ordinaria y en las relaciones y da a cada un@, la posibilidad de sentirse `persona´. Este deseo, que es el de la humanidad, nos precede. Solo estamos acá para acompañarlo y permitir que se desarrolle».
 
Fidelidad y brotes nuevos
« Rehacer un pueblo para Dios en medio de las familias obreras y pobres ». La intuición audaz del P. Étienne Pernet (1824-1899), asuncionista, encarnada en un barrio popular de la periferia parisina, gracias a Antoinette Fage (1824-1883), hoy se formula en otros términos y la misión se amplía a la dimensión del mundo (688 Hermanas en 20 países). Durante una Eucaristía en la parroquia de St Jean-Baptiste de Grenelle, para dar gracias por el pasado y situarse a la escucha del Espíritu para el porvenir de la misión, Marie-Françoise Phelippeau, superiora general de la Congregación expresó: « Si a veces, como en Europa, el carisma parece adormecido, en otras partes del mundo renace como un germen nuevo». «Hacen visible en el corazón de la sociedad y de la Iglesia, este amor de Cristo que nos urge, [...] esta promesa de que toda vida humana pueda hacerse realidad en la gloria para la eternidad. Aprenden a contemplar a los demás en el gran misterio de la Asunción, siendo testigos y garantes [...] una presencia para que se realice la obra de Dios», comentó durante la homilía, Mgr Éric de Moulins-Beaufort, obispo auxiliar de París (foto). El P. Benoît Grière, Superior general de los Agustinos, saludó con un mensaje a las « que no son nostálgicas de tiempos pasados, sino misioneras de tiempos nuevos » y el Papa Francisco hizo llegar su bendición por medio de esta oración: « ¡Ojalá puedan despertar el mundo ! »
 
Leer el artículo en francés sobre el sitio de la Conferencia Episcopal Francesa

 

30/06/2015
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