Aniversario de Madre Maria de Jesus

Este 18 de septiembre pasado hicimos memoria del 130° aniversario de la muerte de nuestra Fundadora Madre María de Jesús, Antoinette Fage.
 
Las Hermanas que trabajan en los Archivos de la Congregación, para esta ocasión pensaron proponernos extractos del Capítulo que Madre Marie du Saint Sacrement dirigió a las Hermanitas el 20 de septiembre de 1884, primer aniversario de su muerte, y también algunas pistas de profundización. Con la intención de entrar en los sentimientos de los testigos del inicio de la Congregación, actualizarlos personal y comunitariamente, reavivar la relación con ellas en lo concreto de nuestra vida de Hermanitas de la Asunción de hoy.
 
CAPÍTULO DEL 30 DE SEPTIEMBRE DE 1884
 
“Durante estos días, nos resulta delicioso detenernos a pensar en nuestra Madre. Se nos decía que lo que caracterizaba su santidad era sobre todo su confianza en Dios.
 
Yo querría, para el mayor bien de nuestras almas, buscar en la vida de nuestra Madre lo que fue como el fruto de su confianza en Dios, con el fin de que después de meditarlo durante un instante, lo incorporemos a nuestra vida. El fruto de su confianza era el ánimo, coraje. Este provenía de su fe en Dios, de su amor por El, amor que jamás se desmintió, incluso en medio de las mayores dificultades. Nuestra Madre tuvo decisión para vencerse, valor para empezar su obra y proseguirla, esfuerzo en el deseo del bien para las almas, valor en toda suerte de pruebas que tuvo que padecer. En fin, se puede decir que fue animosa para vivir y también para morir.
 
Baste decir que tenía una inteligencia y un corazón de una sensibilidad extrema, para comprender toda la fuerza de la voz de la naturaleza en ella, y la energía que debió desplegar para morir a ella misma se convirtió en el instrumento de Dios que llegó a ser. En cada una de sus cartas a nuestro Padre uno siente su voluntad perseverante.
 
Era lo mismo en las dificultades exteriores al principio de la Obra y después de la fundación. ¡Los inicios! Apenas podemos hacernos una idea para comprender cuanto valor necesitaron nuestro Padre y nuestra Madre para esta empresa. Sin elementos apropiados, sin recursos, sin salud, sin ayudas exteriores, más bien con menosprecio, con burlas. Después con el desarrollo de la obra llegaron otras dificultades: espirituales y materiales; a pesar de esto yo oí decir a nuestra Madre: “Nunca he tenido un cuarto de hora de desánimo”.
 
Incluso le hizo falta ánimo para morir, así lo percibí.
 
Si queremos ser sinceras con nosotras mismas, veremos que a menudo nos falta empeño, ya sea en el trabajo de nuestra perfección, sea en cualquier otra dificultad. Lo necesitamos para vivir, y lo necesitaremos para morir.
 
Recordemos que el ánimo es fruto de la fe y del amor de Dios. Fortifiquemos nuestra fe, aumentemos nuestro amor.”
 
Estas preguntas que siguen querrían sencillamente reforzar esta certeza de que somos parte de una historia de salvación que hemos recibido en herencia espiritual y que todavía hoy da frutos.
 
  • ¿Cuáles son los acontecimientos de la vida de María de Jesús que te parecen providenciales para ella en el inicio de la Congregación y para nosotras hoy?
  • ¿Cómo podemos definir el lugar de Madre María de Jesús en el desarrollo de la intuición del Padre Pernet?
  • Busquemos 3 rasgos de la fisonomía espiritual de Madre María de Jesús. ¿Podemos reconocernos en ella?
  • ¿Qué nos dice nuestra Fundadora a cada una personalmente y para el cuerpo de la Congregación en las circunstancias actuales?
 
Para terminar os compartimos la bendición de Madre María de Jesús a las Hermanitas de la comunidad de Saint-Roch. (14 de septiembre de 1878)
“Que seáis todas bendecidas, tanto como yo no ceso de pedírselo cada día a Nuestro Señor y a su santa Madre. Que El os bendiga por el amor que tenéis por El, por la entrega que tenéis a sus queridos pobres, siendo para ellos, por su gracia, instrumentos de salvación. Sed bendecidas por los cálidos lazos de fraternidad, que se fortifican cada día en cada una de vosotras, ellos harán de nuestra Congregación una verdadera familia de la Asunción, digna de ser ofrecida a Nuestro Señor por su Santa Madre que es también la nuestra.”
 
Equipo de Archiveras
12/11/2013
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